Lunes, 20 de octubre de 2014

| 2013/08/05 00:00

Predominio creciente del posicionamiento estratégico chino

China financia el 63 % de la deuda de EE.UU. y, con esos recursos, el país americano le compra al asiático.

Los datos pueden variar dependiendo de las fuentes. Por ejemplo The Economist -que por lo general da a conocer cifras actualizadas- puede que no coincida con los datos del Diario del Pueblo de China, o la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos.  En todo caso, un dato orientador en cuanto al poderío chino, se centra en que del total de los casi 17 trillones –millones de millones de dólares, esto es 10 a la potencia 12- que constituye la deuda externa de Estados Unidos, un 63 % estaría siendo financiado mediante préstamos de China.

En la actualidad, China es el mayor exportador mundial y en ese grupo o “cluster” también están países como Estados Unidos y especialmente Alemania. Cada una de estas tres naciones está exportando un 12 % del total del comercio mundial. Además, de continuar con las tendencias actuales, China se convertirá en el primer socio comercial de Estados Unidos, superando a Canadá en los siguientes tres años. Algo que se consideraba sencillamente increíble hasta hace una década.  

Nótese cómo China ha desplazado, desde hace unos 8 años, a México en el puesto del segundo socio de comercio exterior para Estados Unidos. El gigante asiático está demostrando que no necesita una frontera común, ni tener un tratado de libre comercio, para hacer notar su poderío productivo.

Es de subrayar en todo esto la influencia en las relaciones exteriores que conllevan estos rasgos hegemónicos de China. Veamos: los fondos chinos, en más del 50 %, financian deuda estadounidense. Con esos recursos, Estados Unidos le compra productos a China. Es decir que el dinero regresa a Pekín, pero ahora la economía estadounidense le debe capital y pago de intereses, esto es, pagos del servicio de la deuda a la potencia oriental. Y algo más. En decisiones mundiales, Washington no le levanta la voz a Pekín ya sea en Ginebra, Londres, Bruselas, París o Nueva York.

Se trata de un ajedrez que está muy lejos de ser percibido por mentes tipo Homero Simpson, las que podrían caracterizar quizá un 50 % de la población de Estados Unidos, especialmente en lo que se llama la “Deep America”, la América Profunda -predominante en estados del centro del país.

Es cierto que por ejemplo, los índices de crecimiento económico de China, tienden a estabilizarse o a decaer un poco. De acuerdo. Pero esto viene a ocurrir luego de casi 30 años con un crecimiento promedio anual de casi 10 %, es decir que cada siete años la producción total anual de China se ha venido duplicando.  Por si aún existiesen dudas, la tendencia establece que en tres años China estaría llegando a tener casi la mitad total de las reservas mundiales en dólares.

Con base en lo anterior, que solo han sido unas ilustraciones, caben pocas dudas: lo que hasta hoy es el ascendente poderío global chino, incluye también, y por esencia, lo político.  La posición hegemónica de China –en el sentido de la hegemonía tal y como la concebía Antonio Gramsci- ejercida en todo el mundo, se basa con mucho en su prevalencia económica. Como se acostumbra a decir en México: “quien pone los mariachis dice las canciones”.

*Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard, profesor de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario.

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