Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/05/10 00:00

Premisas Falsas (Por Eduardo Plata Yidios)

Premisas Falsas (Por Eduardo Plata Yidios)

Comunismo disfrazado. Así ha llamado el presidente Álvaro Uribe a la oposición con miras a las elecciones presidenciales que se llevaran acabo en tres semanas. Dice el Presidente que los colombianos debemos escoger entre seguridad democrática que nos lleve hacia la paz mediante la derrota de los grupos insurgentes o comunismo disfrazado que acabara entregando el país a las FARC.

No deja de sorprender una declaración de semejante calibre, incluso viviendo de Álvaro Uribe, a quien no es la primera vez que se le revuelve el nombre y arremete con agresividad en contra de aquellos que ejercen el derecho a pensar de otra forma. Esta vez arremetió contra quien a pesar de ir tercero, según las encuestas, es su oponente más fuerte; debido a la homogeneidad de su propuesta, al carisma que mantenía oculto y le ha salido a flote y por supuesto a la absoluta inoperancia y lo absurda que resulta la candidatura de Horacio Serpa.

La declaración del presidente, es absolutamente negativa desde todo punto de vista. En primer lugar porque parte de dos premisas falsas. No es cierto que Carlos Gaviria represente un comunismo disfrazado que pretenda entregarle el país al comunismo y a las FARC. Nadie puede cometer el error de suponer que un personaje como Carlos Gaviria, presidente de la corte constitucional durante largo tiempo, defensor de la constitución, con un extenso record de defensa de los derechos y libertades individuales de los ciudadanos, pueda caber en la categoría de comunista y este pensando en entregarle el país a las FARC. Si algún sistema socio-económico en el mundo va en contra de los principios de libertades individuales, es el comunista.

Tampoco puede el Presidente decir abiertamente que su seguridad democrática llevara a Colombia a la paz, esta es otra premisa falsa. Hay varios indicadores que demuestran que la política de seguridad democrática, esta incompleta tal y como esta planteada por el gobierno y si se sigue por el mismo camino, la anhelada paz, no será encontrada. Tenemos reportes de aumento de hectáreas cultivadas con droga, lo que supone que el porcentaje de territorio nacional dominado por la delincuencia (en cualquiera de sus facciones) ha aumentado; tenemos la situación que se presenta con los paramilitares y sus dudosas desmovilizaciones de a dos combatientes por fusil; tenemos también la situación con la devolución de tierras en donde de un millón doscientas mil hectáreas arrebatadas a los desplazados (según reciente informe de la Universidad de los Andes), los paramilitares proponen devolver solo cien mil y mas importante aun, tenemos los índices de desigualdad en el ingreso aumentando, la problemática social sigue ahí intacta. No puede entonces el presidente garantizar que la seguridad democrática nos levara a la guerra, como lo dijo hace 4 anos, porque bien se ha visto que no será así, a menos que varios ajustes se le hagan.

Pero la afirmación del presidente no solo es reprochable por falsa, también lo es por inapropiada y porque no contribuye en ninguna medida a construir democracia. Flaco favor le hace el presidente a la institucionalidad nacional cuando en campana política por la presidencia se usan este tipo de señalamientos que tienen el único objetivo de descalificar al rival. Estas practicas constituyen un juego sucio, que termina siendo peligroso, sobretodo en democracias tan débiles como la nuestra.

Debería el presidente participar en el debate político usando los medios indicados, como lo son los varios debates televisados a los cuales el no ha asistido para el pesar de todos. Trasladar la discusión al escenario de la agresión publica y unilateral, le quita altura al debate y no hace honra del liderazgo y la dignidad del cargo presidencial. No puede Álvaro Uribe olvidar a causa de la excitación electoral, que no solo es candidato, también es el presidente de la nación y como tal sus obligaciones son primero con el país y su estabilidad y luego con su campaña.

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