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Opinión

  • | 2011/03/16 00:00

    Preocupante accidentalidad en Transmilenio

    Según investigaciones de la Personería Delegada para la Movilidad, un alto porcentaje de los 925 accidentes ocurridos entre el 2009 y el 2010, se presentaron por la irresponsabilidad de los conductores.

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Según estudios del Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, las lesiones causadas por el alto número de accidentes de tránsito en las grandes ciudades se han convertido en un factor que degrada sensiblemente la salud pública. Diariamente los habitantes enfrentamos las dificultades propias de una forma de vida compleja que nos obliga a movernos indiscriminadamente a diferentes horas y por diferentes modos. El escenario más complejo y peligroso es el del tránsito. Se estima que en el mundo fallecen 1.4 millones de personas por colisiones en las vías y por lo menos 50 millones sufren heridas, quedan lisiadas o psicológicamente afectadas. Es tan alta la accidentalidad que ni los mismos medios de comunicación alcanzan a registrar a diario todos estos eventos.
 
Estamos abocados a una emergencia sanitaria en el sector transporte que perfectamente puede evitarse y las autoridades saben que se combate con programas de prevención, disuasión, control, y responsabilidad. Si no se adoptan medidas urgentes en materia de seguridad vial que comprometan a operadores, conductores, peatones y usuarios, las proyecciones de accidentalidad superarán el 65% en los próximos 20 años sostienen expertos como Geneviève Jürgensen.
 
Cuando las autoridades decidieron implantar Transmilenio en Bogotá, se fijaron como tarea mejorar sustancialmente el transporte público en todos sus aspectos: nueva concepción empresarial y esquema de pago a los conductores, comodidad, seguridad, nuevas formas de acceso y mejor comportamiento de los usuarios; todo esto se ha venido consiguiendo y consolidando con el tiempo. Sin embargo, los accidentes acaecidos de unos meses para acá y en particular en las últimas semanas preocupan por su gravedad y empiezan a generar temor en los pasajeros.
 
Según investigaciones de la Personería Delegada para la Movilidad, un alto porcentaje (más del 55%) de los 925 accidentes ocurridos entre el 2009 y el 2010, con 320 lesionados, se presentaron por la irresponsabilidad de los conductores quienes han tomado confianza en el manejo de los articulados: efectúan cabriolas, ingresan a los paraderos a la máxima velocidad -60 kilómetros por hora- no guardan la distancia de frenado, y no dimensionan la magnitud de un posible accidente de un articulado que pesa 38 toneladas y que circula atiborrado de personas. Lamentable que en las dos últimas semanas, en dos episodios sucedidos con días de diferencia un choque contra la estructura de una estación y la colisión de tres buses hayan dejado 113 heridos. Endurecer las exigencias de seguridad a los operadores ayudará a disipar el susto de los ciudadanos a tomar los transmilenios.

Aclaremos que no es culpa del sistema como tal, es falla humana aupada por la falta de control de los operadores que confían sus buses a conductores inexpertos quienes no tienen la sindéresis para medir su irresponsabilidad. Una velocidad adecuada permite maniobrar y detener un bus de estos, salvo que estén buscando andar más kilómetros o atender los sobrecupos producto de la saturación.

En Bogotá se efectúan 10 millones de viajes, 7 de los cuales los atienden buses y busetas, 1,5 Transmilenio y se calcula que 600 mil, en una primera etapa, es decir, el 9% lo atienda la primera línea de Metro. Para lograr la integración prevista por el SITP y siendo el tren urbano el de mayor capacidad y hacia el cual deben converger todos los demás como eje estructurante, su operación estará controlada por un sistema de altísima tecnología de manera tal que garantice un desempeño milimétricamente exacto y con índices de seguridad absoluta.

Los trenes de la Primera Línea de Metro de Bogotá se explotarán comercialmente mediante conducción computarizada, sistema conocido como CBTC (Communication-Based Train Control) que permite intervalos entre estaciones de 90 segundos y una velocidad de 35 kilómetros por hora. Como estadística de referencia en materia de accidentalidad en trenes urbanos, basta recordar que el Metro de Medellín solamente ha tenido un incidente con un herido, en zona de garajes en sus 16 años de servicio a la comunidad.

* Profesor de Ingeniería Civil de la Universidad Santo Tomás.
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