Jueves, 19 de enero de 2017

| 2004/05/30 00:00

Preservando la democracia en Venezuela

Venezuela, durante años una de las democracias más estables de América Latina y uno de los amigos más confiables de Estados Unidos, se halla en una encrucijada. La polarización y la intolerancia política cada vez más profundas han ejercido gran tensión en sus instituciones democráticas. Roger Noriega, Secretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental, analiza la situación.

Preservando la democracia en Venezuela

En los próximos días las instituciones democráticas de Venezuela pasarán por un punto determinante, algo que preocupa no sólo a los venezolanos, sino también a toda la región.

Desde el viernes, 1.200.000 venezolanos podrán presentarse a confirmar su firma en las peticiones que solicitan un referendo constitucional respecto a la presidencia de Hugo Chávez. El proceso, denominado "reparo" les ofrece a los venezolanos la importante oportunidad de resolver su crisis a través de los medios "constitucionales, democráticos, pacíficos y electorales" que estipula la Organización de Estados Americanos.

Los observadores internacionales han expresado grave preocupación porque el gobierno venezolano esté tratando de inhibir el derecho constitucional del pueblo venezolano para que sus firmas cuenten. La petición de revocatoria del año pasado recolectó alrededor de 3.400.000 firmas (mucho más de las 2.400.000 exigidas constitucionalmente) en un proceso considerado libre e imparcial tanto por la Organización de Estados Americanos como por el Centro Carter.

Sin embargo, una polémica decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE), criticada por los observadores de la OEA y del Centro Carter, tuvo como resultado la arbitraria exclusión de más de 800.000 firmas. Esas firmas deben ser sometidas ahora a una segunda etapa de verificación, o sea el proceso de "reparo".

Hay que abonarle al pueblo venezolano, que está recurriendo a sus sólidas tradiciones democráticas al participar en el proceso. En realidad, para superar la atmósfera de confrontación y restaurar la integridad de sus arduamente ganadas instituciones democráticas, es esencial que la voluntad política del pueblo venezolano sea respetada.

Pedimos al CNE que administre un proceso imparcial y verificable, que produzca resultados oportunos, y urgimos al gobierno venezolano a establecer una atmósfera en la cual los ciudadanos venezolanos puedan expresar sus puntos de vista sin temor ni intimidación. El gobierno y los encargados de guardar el orden público tienen la obligación especial de respetar y defender a los venezolanos durante el ejercicio de sus derechos constitucionales. También hacemos un llamado a todos los venezolanos para que rechacen la violencia, como algo incompatible con el ejercicio de la democracia.

Estados Unidos y la comunidad internacional apoyan las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano. Reiteramos nuestro apoyo a la importante tarea de las misiones observadoras de la OEA y del Centro Carter, las cuales son decisivas para garantizar la credibilidad del proceso de "reparo".

El Grupo de Amigos de la Misión del Secretario General de la OEA para Venezuela, presidido por Brasil y con la participación de Chile, México, Portugal, España y Estados Unidos, así como la Unión Europea, han difundido contundentes declaraciones de apoyo a la democracia en Venezuela. Esos países y organizaciones, así como muchas ONG internacionales, seguirán con gran interés el proceso de "reparo".

El proceso de referendo en Venezuela también pondrá a prueba el compromiso de la región con la Carta Democrática Interamericana, el plan de las naciones de la OEA para impulsar y defender la democracia en todo el Hemisferio. Estados Unidos seguirá colaborando con nuestros socios hemisféricos para apoyar la democracia en Venezuela.

También estamos ansiosos de restaurar la buena relación bilateral que tradicionalmente hemos tenido con Venezuela, relación que se ha puesto tirante debido a la retórica de su gobierno. El pueblo estadounidense y el pueblo venezolano comparten un compromiso mutuo y sólido con la democracia y en los próximos días recurriremos a esos valores que compartimos.

Durante muchos años varios gobiernos venezolanos han impulsado la democracia en la Cuenca del Caribe y en América del Sur. Ahora, el pueblo venezolano nos necesita. No podemos fallarle.

*Secretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental

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