Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/02/18 13:49

Presidente: un poco de prudencia en beneficio de las instituciones

No ha declarado la Corte Constitucional ajustado a la Carta el proyecto de ley sobre el “Plebiscito por la paz” y ya el presidente comenzó a hacer campaña política en su favor.

Presidente: un poco de prudencia en beneficio de las instituciones Foto: Archivo Particular.

No ha declarado la Corte Constitucional ajustado a la Carta el proyecto de ley sobre el “Plebiscito por la paz” y ya el presidente comenzó a hacer campaña política en su favor, lo que sugeriría que sabe que la decisión será favorable a sus deseos. Es una lástima que esto sea así porque significaría que la Corte Constitucional, al igual que el Congreso, no tiene voluntad propia sino que la suya es la voluntad del Gobierno. Si esto fuera así, ¿dónde quedaría la Constitución y el Estado de Derecho que tienen entre sus objetos limitar el poder? De existir esa favorabilidad o inclinación en la Corte valdría la pena saber cómo la ha logrado. Es que el presidente está muy seguro de que habrá Plebiscito. En Mompox dijo: “Les voy a pedir un favor. Se viene un plebiscito donde ustedes, el pueblo colombiano, no el presidente, no Juan Manuel Santos, no mi Gobierno, el pueblo colombiano decidirá si quiere la paz o no. Estoy convencido de que el pueblo quiere la paz, pero necesito su apoyo y que salgan a decir eso”. (Negrillas, mías)


Y en otras declaraciones afirmó que habrá Plebiscito gústele o no a la guerrilla. No hizo referencia ninguna al parecer de la Corte. El hombre está seguro de la decisión favorable. Flaco servicio le está haciendo con esto a esta institución. Como flaco servicio le hace al Congreso, al derecho a ser oposición, al Estado Constitucional de Derecho y al pluralismo democrático con su “Congresito”. Es como si el presidente fuera inconsciente del daño que le hace con sus palabras y proyectos a las instituciones a las cuales les juró lealtad cuando tomó posesión del cargo. En otra época se decía que las palabras del Jefe del Estado eran actos de gobierno. Pues esos actos de Gobierno están conspirando contra el buen nombre de las  instituciones, incluida la que él representa como Jefe del Gobierno.


Acostumbra el Ejecutivo y bajo su estímulo el Congreso a ensillar antes de traer las bestias en materia de refrendación e implementación de los acuerdos. Le gusta adelantarse a los acontecimientos en vez de “cabalgar sobre los hechos”, con notable pérdida de tiempo y desgaste de las autoridades. No es lo que aconseja la prudencia. De ello da cuenta el acto legislativo No.1 de 2.012 sobre justicia transicional que centraba los esfuerzos de la investigación penal en los máximos responsables de los delitos, lo que fue contrariado por el Acuerdo con las FARC sobre Jurisdicción Especial para la Paz. Otro tanto sucedió con el acto legislativo que permite llevar a cabo un referendo al mismo tiempo que se eligen senadores y representantes. Es pertinente traer a cuento el famoso refrán chino: Las personas son esclavas de sus palabras y apenas dueños de sus silencios. Ojalá el presidente y el Congreso tomaran nota de esta milenaria sabiduría.


*Constituyente 1.991

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