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Opinión

  • | 2013/11/15 00:00

    Andrés: ¿“Bueno, Bonito y…”?

    Más allá de todo lo que se especula y lo poco que se nos ha documentado, valdría la pena preguntarse: ¿Cómo alguien que se presume inocente no da la cara?

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Es semana se filtró a la opinión pública la noticia que señala la presunta violación a una joven mayor de edad, en el conocido restaurante ‘Andrés Carne de Res’, hechos que según parecen fueron cometidos por un abogado comensal en el reconocido establecimiento. Aquí no me ocuparé de defender al presunto victimario, como tampoco de revictimizar a la joven, ni indicaré si el sitio es bueno o no, ni señalaré por qué es tan frecuentado por “lobos arribistas”, o si el sitio que es visitado por personalidades con situaciones de seguridad especial (no propiamente por empresarios sin riesgos) tiene todas las condiciones de seguridad y “filtros” necesarios que brinden la suficiente seguridad para comensales y rumberos.  

La noticia trascendió lo necesario para “afectar” el buen nombre del lugar, crear polémica y malestar en la opinión, situación que por razones obvias impulsó a su principal socio y creador a salir a medios con una vertical defensa. Infortunadamente y muy seguramente de buena fe manifestó que los hechos de los cuales él tenía conocimiento, desde su perspectiva, no se mostraban como una violación sino más bien que era posiblemente el producto de una relación consentida y casual. A ello sumado, que el principal móvil de los confusos hechos era “la mini falda” de la joven y presunta víctima. Hasta ahí todo iba bien, pese a la polémica de sus desafortunadas palabras y posteriores disculpas surgen hoy más dudas sobre los hechos y crece una gran zona gris sobre lo denunciado. ¿Qué pasó?

Era lógico que “Andrés” saliera a defender el “buen” nombre de su negocio, pues tantos años de acreditación y reputación, inclusive internacional, no pueden ir al traste por cuenta de la comisión de un supuesto delito en su establecimiento que, muy seguramente, ha dado muchos buenos momentos a nacionales y extranjeros.

No es la primera vez que el lugar registra malas noticias. Hace cerca de ocho años o tal vez más, murió un joven al frente del lugar, obviamente estaba saliendo de “rumba” del sitio y en una riña que nadie impidió, la víctima fue empujada por su agresor a la vía pública, con tan mala suerte que producto del “empujón” fue a dar en las llantas de un tracto camión que se desplazaba en ese justo instante, al frente del lugar.   

Más allá de todo lo que se especula y lo poco que se nos ha documentado por la labor periodística del caso, valdría la pena preguntarse: ¿Cómo alguien que se presume inocente no da la cara y explica qué pasó esa madrugada? ¿Cómo se conoce el caso diez días después de los hechos? ¿Cómo así que tres personas vieron lo que pasaba y no hicieron nada? Pensemos que fue una relación “consentida” en principio, si el presunto agresor es abogado, instruido y decente debería dar la cara y explicarle a la opinión qué pasó, su actitud lamento decirle no es diferente a lo que vemos todos los días cuando capturan cientos de bandas criminales y terroristas.

Por otro lado si la noticia criminal llegó tarde a la Fiscalía hay que examinar qué hizo que llegara diez días después, cuáles fueron las circunstancias en las que se denunciaron los hechos y cuáles son los hallazgos probatorios del caso más allá del testimonio de la víctima, que desde luego es relevante pero insuficiente para una condena, pese a que las cárceles están atiborradas de “presuntos” violadores y abusadores, condenados muchas veces con tan solo un testimonio. Llama la atención también la afirmación que tres personas en el establecimiento vieron lo que sucedía y no hicieron nada. ¿Se volvió bar Swinger Andrés? ¿Había que llevar trusa o toalla en vez de minifalda?  

Lo pregunto porque en un lugar “decente” si ven semejante escena lo lógico es que les llamen la atención, llamen la Policía o al menos los expulsen.

Ojalá pronto por el bien de la presunta víctima, se esclarezcan los hechos. Ojalá también el presunto agresor dé la cara y explique a la opinión. Esto no sólo despejaría dudas sobre su conducta, si es “inocente” como indica, sino que merecemos saber qué pasó. Ojalá que en “Andrés” no se vuelvan a presentar hechos semejantes. También sería prudente para el creador del lugar más que retractarse sobre su desatino con la minifalda, hacer más filtros en su establecimiento, brindar seguridad a los comensales porque más que la “buena comida”, la gente paga atención y servicios, entre ellos uno muy importante: ¡Seguridad!  Porque como va, sólo tendrá escándalos similares o peores. 

Twitter: @GuilloRodrig
*Abogado, Docente Universitario, Director Ejecutivo Gobierno Seguridad y Desarrollo.
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