Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/07/21 12:49

Los mandos medios

De los mandos medios del Ejército Nacional depende el nivel de reincidencia en las zonas rurales, mientras los generales están en La Habana.

Ariel Fernando Ávila Martínez.

Las cartas están puestas sobre la mesa, las propuestas para la reincorporación de las FARC están saliendo a la luz. Como se esperaba, seguramente el modelo de reincorporación se parece más al de los años noventa del siglo XX, como el del M-19, o CRS o EPL, que al fracasado modelo de los Paramilitares.

El modelo de los años 90, se podría decir, que es un modelo de reincorporación por cooptación propia, donde los recursos eran administrados por el Gobierno Colombiano y una Fundación que creaba el grupo guerrillero durante la transición de las armas a la política. El segundo modelo, muy bueno para los desmovilizados individuales es un modelo de ventanilla, donde el grupo armado ilegal, entrega al Estado a sus combatientes y este a cambio de cursos y asistencia psicosocial le entregaba unos recursos para la manutención, es decir se encarga de su reincorporación.

El modelo de reincorporación de los años noventa fue bastante exitoso, a excepción del EPL, los demás grupos guerrilleros, con alti-bajos tuvieron resultados importantes e interesantes. Los niveles de reincidencia fueron bajos, varios de ellos tuvieron carreras políticas y administrativas importantes  y como era de esperarse hubo casos, en donde si bien no hubo reincidencia, lo cierto es que los reincorporados no lograron crear un proyecto de vida estable.

Al momento de revisar las propuestas del gobierno colombiano y de las FARC sobre este proceso de reincorporación, varios temas llaman la atención, pero uno tiene un valor particular.

No queda clara la propuesta de reincorporación para mandos medios. De hecho, este tema es uno de los que hizo fracasar el proceso con los paramilitares. Aquella carta de Ernesto Báez al gobierno Uribe, dejó entrever que para estos mandos se requiere un modelo diferencial. Si bien es cierto, los mandos medios de las FARC no tienen las características de aquellos de los paramilitares. Lo cierto es que estas personas requieren un modelo de reincorporación de que les mantenga un estatus de vida: no se trata del tema de la plata del narcotráfico o la minería, sino de su condición de jefe dentro de una estructura armada. Aquellos que tenían mando tienen que jugar un papel más relevante que la base guerrillera en el posconflicto.

En total, entre comandantes de Bloques, Frentes, Columnas, Compañías y UTC, así como sus reemplazantes, se cuentan cerca de 700 mandos guerrilleros. De ellos va a depender en gran medida los niveles de reincidencia. Hasta el momento, y después de cuatro años de negociación, en los cuales todos los jefes de las FARC están en Cuba, es decir, es como si los generales estuvieran por fuera del país, lo cierto es que los mandos medios han mantenido una gran cohesión en las FARC. La oferta para ellos no puede ser echar azadón en una finca, eso no motiva a salirse de una guerra.

Por ello, es que se les debe dar un papel relevante en el posconflicto. Así las cosas hay varias propuestas interesantes. Por ejemplo. Para las zonas rurales y para las afectadas por el conflicto se requiere un modelo de seguridad rural. Para ello se ha planteado crear una Policía Rural, que en un periodo de tres a cuatro años debe contar con cerca de 50 mil efectivos. Lo único que hasta el momento tiene la Policía Nacional es la DICAR o Dirección de Carabineros y Seguridad Rural, que tiene 10 mil efectivos y están en zonas urbanas cuidando espectáculos públicos o patrullando.

La DICAR debe salir de las zonas urbanas, ir a las zonas rurales de inmediato y luego comenzar a cubrir las zonas de mayor vulnerabilidad por temas de violencia y presencia de economías ilegales.  Los mandos medios podrían entrar a ser los Mayores y Tenientes Coroneles de esta fuerza y los Coroneles y Generales serían los que actualmente están en la DICAR. Luego de 5 años esta Policía Rural saldría de la Policía Nacional y sería una nueva fuerza.  

Lo bien o mal de este proceso de paz en temas de violencia y seguridad dependerá del modelo de seguridad rural que se cree, el modelo de reincorporación y el avance de la lucha contra las economías ilegales.

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