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Opinión

  • | 2016/02/10 09:00

    El mundo nini

    El acuerdo para el cierre del conflicto armado requerirá de las FARC la misma o mayor madurez y realismo que el mostrado al continuar las conversaciones con el gobierno luego de la muerte de Alfonso Cano en condiciones de indefensión.

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Las FARC han dicho que el “tal plebiscito” no existe porque no ha surgido de la mesa de conversaciones. Ha dicho el Presidente que el compromiso con el pueblo para que exprese su opinión a lo que se acuerde en la Habana, se hará gústele o no a los señores de las FARC. Como complemento, en este escenario de dimes y diretes, las FARC indican y Álvaro Leyva lo repite, o al revés, que una Asamblea Constituyente es esencial como punto de llegada de los acuerdos para cerrar su guerra con el Estado. Que la constituyente no es sólo para refrendar el acuerdo sino para lograr las transformaciones que el país requiere.

De otro lado, los senadores de Álvaro Uribe reclaman una constituyente en consonancia muy particular con la petición fariana. Como van las cosas creo que las FARC, el uribismo y el Gobierno ingresarán pronto al mundo de los NINI. Y no quiero decir que ni estudian ni trabajan, tampoco que no son uribistas ni antiuribistas, como dijera el filósofo de Medellín. No. Lo que digo es que el  escenario que nos espera en todo este jaleo es que no habrá Ni plebiscito, Ni constituyente. El mundo NINI.

Veamos:

Suponiendo que la Corte Constitucional considere viable adelantar el plebiscito, la campaña del mismo nos anclaría en la confrontación Santismo-Uribismo que hoy no le sirve ni a Santos, ni a Uribe, ni a la mesa de La Habana y muchísimo, pero muchísimo menos al país. En esta eventualidad, independiente de los números que resultaren, la victoria será pírrica. ¿Por qué? Porque en la medida que se agudice la pelea Santos-Uribe, se disminuye la legitimidad de los resultados de La Habana. El punto de la refrendación de los acuerdos es un tema político antes que jurídico, más que un asunto de resultado electoral es uno de legitimidad. Muy parecida reflexión debe hacerse frente a la idea de adelantar una Asamblea Constituyente. Los peticionarios de la misma: FARC y seguidores de Uribe agitan esta idea como herramienta política para construir escenario de futuro. Es válido como es probable que necesitaremos un nuevo pacto social pero ello exigirá unos consensos previos con las fuerzas políticas y de estado. Hoy esa condición necesaria no existe. No tendremos una constituyente impuesta por el Uribismo y las FARC al resto de las fuerzas políticas y de estado. ¿Es posible en el futuro inmediato? ¿Dos, cuatro, cinco años? Es posible, pero lo dirán los desarrollos no sólo del acuerdo FARC-Gobierno, sino las propias dinámicas de la sociedad. Por lo pronto puede decirse que es una buena bandera de futuro y no sólo para el Uribismo y las FARC.

¿Qué hacer entonces?

¿Puede el Presidente Santos incumplir su compromiso de someter a la expresión directa de la ciudadanía la aceptación o no de los acuerdos con las FARC?  Creo que sí y además que la Corte Constitucional lo liberará de esa responsabilidad al decidir que la refrendación del acuerdo de paz mediante plebiscito no está ajustada ni al texto, ni al espíritu constituyente de 1991. 

¿Echarían las FARC por la borda lo avanzado en la mesa al no conseguir que se convoque una constituyente para refrendar acuerdos? No. Llevan meses empeñados en demostrar su flexibilidad, en hacer evidente que han decidido jugar con cartas políticas su visión de estado y sociedad y podrían, recordando a Chávez asimilar el momento diciendo: no habrá constituyente… Por ahora.

Se impone entonces un gran Acuerdo Político de Estado sobre lo acordado en la mesa de conversaciones.

Un Acuerdo que debe incluir al movimiento político de Uribe, quien a pesar de repetir su rechazo al modelo de conversaciones con la letanía de paz sin impunidad ha venido moviéndose, del rechazo total, a una comprensión progresiva de que la mesa ha incorporado visiones de sectores diferentes al gobierno y a las FARC al tiempo que desmontado teorías sobre entrega del modelo de estado definido constitucionalmente. El Acuerdo Político para el cierre del conflicto armado requerirá de las FARC un acto del mismo o mayor nivel de  madurez y realismo que el mostrado al continuar las conversaciones con el gobierno luego de la muerte de Alfonso Cano en condiciones de indefensión.

Un acto como por ejemplo, la renuncia voluntaria de los miembros del Secretariado a ejercer su derecho de ser elegidos por un período. Esta renuncia no los limitaría para construir movimiento político y mucho menos para desarrollar las acciones que la vida en sociedad y el liderazgo exigen en el cotidiano. Tal vez, algo semejante nos saque del mundo del NINI.

 @alvarojimenezmi

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