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Opinión

  • | 2011/12/03 00:00

    Procurando

    No sé si el procurador general conoce estos hechos y tampoco si los considera aceptables. Lo cierto es que unos días después de la actuación del hermano procurador que beneficia a los Botero, el hermano litigante defendía a uno de ellos.

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El procurador que participó en el comité para decidir cómo pagar la conciliación más escandalosa en la historia de Colombia tiene un hermano que defiende a beneficiarios de esa misma conciliación en un proceso penal. Es decir, mientras el hermano mayor da el visto bueno del Ministerio Público para que les giren, el hermano menor los representa en un caso que afrontan por fraude a una resolución judicial y fraude procesal.

El procurador se llama Roberto Augusto Serrato Valdés y ha ocupado varios de los puestos más importantes en el Ministerio Público. Como procurador primero delegado ante el Consejo de Estado participó el año pasado en un comité que determinó cómo debía pagar Invías una millonaria conciliación a Conigravas y a otros.

Conigravas es parte de un consorcio constructor orientado por Édgar Botero Henao -el mismo de Miss Mundo Colombia-, su hermano Luis Fernando Botero y Luis Fernando Mejía Rivera. Ese consorcio recibió en los ochenta un contrato para construir una carretera. La obra nunca se terminó y el Tribunal Administrativo de Antioquia decidió, en 1998, que el Estado debía indemnizar a los contratistas con 690 millones más intereses e indexación.

A punta de golpes de astucia jurídicos, el monto de la deuda ha pasado en estos años de 690 a más de 70.000 millones de pesos.

El 12 de agosto de 2010, Invías emitió una resolución en la que determina cómo pagar la discutida deuda a los Botero Henao y a sus socios. Para tomar la controversial decisión pidió el acompañamiento de los organismos de control. El representante de la Procuraduría en el proceso de esa decisión fue el doctor Serrato Valdés (Roberto Augusto).

Dos meses y 14 días después, el 26 de octubre de 2010, otro doctor Serrato Valdés (Mario Alfonso) apareció como representante de Luis Fernando Botero Henao en la audiencia de imputación de cargos por los presuntos delitos de fraude procesal y fraude a resolución judicial. Todo dentro de un proceso contra él, contra Édgar Botero Henao y contra Luis Fernando Mejía, entre otros, derivado de la evasión de unas acreencias laborales.

El doctor Roberto Augusto y el doctor Mario Alfonso son hermanos, hijos de don Guillermo Serrato y de doña Aidé Valdés.

No sé si el procurador general conoce estos hechos y tampoco si los considera aceptables. Lo cierto es que unos días después de la actuación del hermano procurador que beneficiaba a los Botero, el hermano litigante defendía a uno de ellos en una causa penal.

No es la primera vez que coincidencias y hechos asombrosos marcan los litigios de los Botero.

El año pasado, el pago de la multimillonaria conciliación estaba parado porque había dudas sobre la autenticidad del papel que presentaban para cobrar. Según un informe de Policía Judicial del CTI, "el sello que se viene utilizando como primera copia no existe en el Tribunal Administrativo de Antioquia". Es decir, había indicios de falsificación.

Sin embargo, cinco meses después, un secretario del Tribunal logró un hallazgo portentoso: "El sello lo encontré en el escritorio, en mal estado, en julio de 2009".

Unos días después y en medio de las revelaciones del carrusel de la contratación, volvió a salir a la luz el nombre de los Botero Henao. Esta vez fue por cuenta del cuñado y hombre de confianza de los Nule. Mauricio Galofre aseguró que sobornos al congresista Germán Olano y al contralor de Bogotá Miguel Ángel Morales-Russi se disfrazaban como compras a una cantera de los Botero.

A pesar de esto, los señores Botero siguen ricos, poderosos y libres.

En cambio está detenido el exministro Gustavo Adolfo Canal, cuyo pecado consiste en haber liquidado hace 14 años, como director del Invías, la millonaria conciliación con unos intereses que no les parecieron suficientes a los señores Botero.
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