Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/04/07 00:00

Protéjalo, puede ser su hijo

Juan Camilo Macías A. escribe sobre la importancia de tener ciclorrutas en las carreteras de Colombia para que los campesinos que se movilizan en cicla puedan hacerlo con seguridad.

Protéjalo, puede ser su hijo

Marcela López y Mayerli Pérez eran dos niñas de 6 y 13 años que todos los días iban al colegio en bicicleta. El pasado 22 de noviembre a las 4:30 de la tarde murieron al ser arrolladas por una tractomula en la Avenida Pradilla en Chía. Casos como este ocurren todos los días en Colombia y se podrían evitar si en nuestras carreteras tuviéramos ciclorrutas y senderos peatonales que protejan a los ciudadanos que se movilizan a pie o en bicicleta, tal como quedó incluido en el Plan Nacional de Desarrollo que se discute actualmente en el Congreso.

Hoy en día las autoridades de tránsito creen que cumplen con su deber al instalar en un costado de la carretera una valla en la que se ve la figura de un ciclista y más abajo se lee: ‘Protéjalo, puede ser su hijo’. En otros casos creen que es suficiente con instalar una señal de tránsito para que los conductores disminuyan la velocidad al pasar por una zona escolar. Desafortunadamente estas inútiles señales no lograron salvarle la vida a estas pequeñas ciclistas estudiantes del Colegio Departamental José María Escrivá de Balaguer.

En los últimos meses se ha vuelto común oír hablar de la infraestructura y las carreteras que necesita Colombia para afrontar el TLC e incentivar las exportaciones. Todo eso está muy bien, pero debemos recordar que por esas mismas carreteras se movilizan a pie, en burro o en bicicleta los campesinos de nuestro país, quienes también tienen derecho a movilizarse de manera segura. Infortunadamente a nadie le importa que en los últimos cinco años han muerto en Colombia 12.321 peatones y 2.422 ciclistas en accidentes de tránsito.

Es sorprendente que en un país en guerra como Colombia mueren más ciclistas y peatones en accidentes de tránsito que ciudadanos por causa del conflicto armado. Según cifras del Informe Forensis: Datos para la Vida, elaborado por el Fondo de Prevención Vial y el Instituto de Medicina Legal, en 2005 murieron 458 ciclistas y 1.893 peatones en accidentes de tránsito, para un total de 2.351. En ese mismo período murieron 2.004 colombianos por causa del conflicto armado.

Una de las recomendaciones que hace el Fondo de Prevención Vial para disminuir la mortalidad de los ciclistas es contar con más vías exclusivas para bicicletas y así no tener que disputar codo a codo, la vía con buses y camiones que pesan toneladas y que por su gran tamaño no pueden visualizar oportunamente a los ciclistas que les toca transitar por la misma vía. También proponen que donde se tenga que compartir la vía, debería existir una zona demarcada, parecido a una berma al lado derecho de la calzada, exclusiva para el tránsito de bicicletas y que los conductores de vehículo de motor no puedan acceder a ésta.

El mejor homenaje que el Congreso le puede hacer a Marcela y a Mayerli es atender estas recomendaciones e incluir en el Plan de Desarrollo la construcción de ciclorrutas y senderos peatonales en todas las carreteras de Colombia. De esta forma se demostraría que en nuestro país, los niños son más importantes que las tractomulas.

*Juan Camilo Macías A., es el director de la Fundación Pedalea Tu Ciudad. pedaleatuciudad@gmail.com

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