Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/02/15 00:00

    “Ellos me gritaban que no los olvide y que los recuerde siempre”

    Hoy aunque es vergonzoso e imperdonable, anti ético e inmoral, Venezuela no ha necesitado ni de la televisión ni de la radio local para hacer llegar su voz de auxilio.

COMPARTIR

“Ellos me gritaban que no los olvide y que los recuerde siempre” son palabras de Pablo Díaz, el único sobreviviente y  gran "relator" de La Noche de los Lápices. 

Hace 38 años, en la Argentina de los 70, siete jóvenes estudiantes fueron víctimas de la crueldad de la dictadura, los secuestraron y asesinaron  por reclamar el pasaje estudiantil. Hoy, casi cuatro décadas después, es inevitable sentir que ese mismo mensaje ronda en mi cabeza, como un grito desde el más allá, de aquellos  jóvenes compatriotas que lucharon con coraje hasta el último momento por justicia durante el pasado 12 de febrero.

Recordar aquel horrible capítulo es sentir que el 12 de febrero, día de la Juventud, Venezuela también vivió su propia noche de lápices.  Son otras épocas,  pero jóvenes con el mismo espíritu, la misma valentía y coraje para luchar por tener una vida digna y justa, pelean por hacer cumplir sus derechos y se exponen incansablemente hasta el día de su muerte por un futuro que jamás les llegó.

Desde una ventana,  desde el último piso de un edificio, en un carro, escondidos entre diversos objetos o simplemente a lo “kamikaze”,  jóvenes venezolanos se han convertido en periodistas de guerra, y otros en soldados de hierro para juntos  hacer frente a una opresión que ha empujado al país a un abismo sin retorno. 

Estos “periodistas del terror” se han dedicado a captar con lo que tengan a la mano, gran cantidad de material en video, audio y  fotografías para mostrarle al mundo lo que realmente se vive en medio de la tensión y el tumulto. Con los ojos desgastados de tantas atrocidades y con el corazón arrugado de presenciar tanto maltrato y violencia, lo único que los motiva es convertir su material en  pruebas contundentes de la realidad que jamás podría haber contado un medio de comunicación desde una terraza. 

Hoy aunque es vergonzoso e imperdonable, anti ético e inmoral, Venezuela no ha necesitado ni de la televisión ni de la radio local para hacer llegar su voz de auxilio, una petición que se extiende por el mundo pero que aún sigue esperando una respuesta.   

Aunque los tiempos son diferentes, el recuerdo de los últimos suspiros de los estudiantes fallecidos el 12F no sólo quedará en nuestra mente y en el alma,  también quedará registrado en las redes sociales y por ende jamás desaparecerá. 

Hoy no necesitamos de un “Pablo Díaz”  para que nos cuente cómo ocurrieron los hechos, tampoco de los medios que deciden tergiversas las historias y confundir a los buenos con los malos. Hoy las redes sociales y los mensajes instantáneos hablan por sí solos y gracias a la inmediatez de la información en tiempo real, a la solidaridad de los usuarios de Internet, tenemos la oportunidad de  vivir y entender el contexto de otra manera.

Ya no se cumple que el que tiene el poder tiene la verdad.  Hoy todos tenemos el poder de difundir la verdad.

En Twitter: @Silvia_parra
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.