Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2014/08/26 00:00

    Publicidad engañosa y mañosa

    Millones de pesos, tiempo y energía invertidos en construir una buena imagen se puede derrumbar de la noche a la mañana tras el afán de vender prometiendo productos con descuentos y promociones que no se van a cumplir.

COMPARTIR

Hay cientos de maneras como los supermercados y almacenes de cadena tristemente quieren meternos los dedos en la boca, gracias a nuestra pereza mental de no querer leer con atención, o evitar las tediosas operaciones matemáticas, simplemente cuando vemos la palabra promoción, ganga, oferta, ¡2x1, ¡20%, 40%, 50% de descuento! como fieras hambrientas nos abalanzamos al producto. Lo necesitemos, o más bien no.

Ya no es la letra pequeña por la que tenemos que preocuparnos, ahora los ladrones escriben grande y hasta con resaltador. Otros más astutos envían correos o mensajes de texto a sus millones de clientes.

En Agosto Alkosto, por estos días es casi un suicidio atreverse a entrar a estos almacenes, cuyas ofertas prometen llegar hasta el 70% de descuento. Ve uno salir carritos de compra abarrotados de televisores, computadores, aspiradoras y bolsas de mercado para los siguientes seis meses. Salen bolsillos vacíos, pero unas caras de satisfacción y alegría de haber hecho una “compra inteligente”.

Alrededor de la media noche le llegó un mensaje de texto a un fiel comprador de uno de estos almacenes de cadena tan populares en Colombia, que le informaba que sólo por mañana se daría una promoción en computadores portátiles del 70% de descuento. Alberto Rodríguez, entusiasmado por la “ganga”, muy a las 7:30 de la mañana se paró frente al almacén a esperar que lo abrieran para comprar sus cuatro computadores en descuento. No era el único que esperaba afuera del almacén, otras 20 personas más hacían fila desde mucho antes para ser los primeros en ingresar. A las 8 en punto de la mañana, el almacén abrió sus puertas y como migración de ñus, una tropa de personas abrazaron sus computadores portátiles y se dirigieron a la caja registradora, donde una señorita les notificó a todos que el equipo ya no estaba en promoción, que había terminado, pero que los invitaban a aprovechar las otras “gangas” que había –sólo por  hoy– en el almacén. Eran las 8:10 de la mañana…

Sí, la situación económica está difícil para la mayoría de personas y aunque el colombiano está lejos de ser bobo, juegan con la terrible necesidad que tenemos de ahorrar debido al presupuesto ajustado de tantas familias. Muchos caen, o hemos caído, constantemente en los grandes letreros con letras chillonas que nos hacen creer en descuentos y ahorros que no existen.

¿Quién no ha sido víctima de las populares “ofertas de precios más bajos”? Un producto supuestamente más barato, cuando lo que en realidad ofrecen es un producto en un envase más pequeño. O los pague 3 lleve 4 que al detenernos a realizar la operación sencillamente nos damos cuenta de que estamos llevando 4 por el precio de 4. O cuando vemos en TV el comercial de un jugo de naranja que dice ser “100% pulpa natural”, “nutritivo” con la imagen de un niño disfrutándolo, corremos a comprarlo sin leer la tabla nutricional donde se hace evidente el colorante amarillo 5 y 6 que no hace sino males en el organismo de quien lo ingiera. 

Lastimosamente, para los consumidores estas nuevas estrategias de venta cada vez se popularizan más, tanto en pequeños supermercados como en grandes almacenes de cadena. Recordemos el año pasado cómo la Dirección de Investigaciones de Protección al Consumidor de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) sancionó a Carrefour (actual Jumbo) porque habrían desplegado promociones con información no veraz relativas al precio de algunos productos.

Un caso parecido se vivió en Almacenes Éxito el año pasado, cuando un grupo de compradores enfurecidos catalogó el almacén de falso, por publicidad engañosa, tras poner a la mitad de su precio una serie de televisores que al pasarlos por la caja registradora a los compradores no se les efectuó dicho descuento prometido.

Con trifulca y presencia de la Policía, el Éxito explicó que sólo se trató de un malentendido: la oferta aplicaba únicamente para algunas referencias de televisores y no en todos los aparatos.

Las facturas no son sólo para el tema de nuestros impuestos. Guardemos por un tiempo adecuado facturas y garantías, que son las únicas  armas jurídicas que tenemos para hacer una reclamación.

Controle ese comprador compulsivo que lleva adentro y cada vez que se enfrente a una “promoción, oferta o ganga”, dé un paso atrás, lea bien, por delante y por detrás, haga la operación matemática y pregúntese si realmente eso tan barato es lo que usted está necesitando.
 
Si el objetivo es gastar menos, probablemente mientras más caso omiso les haga a los carteles de descuentos, menos va a gastar. 

Twitter: Silvia_Parra
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.