Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2011/02/19 00:00

    ¿Qué dirán los Koguis?

    El nudo gordiano del gobierno Santos tiene que ver con una promesa incumplida: la de que iba a crear el Ministerio del Medio Ambiente

COMPARTIR

Antes de posesionarse como presidente, Juan Manuel Santos se fue a la Sierra Nevada de Santa Marta a cumplir una ceremonia de posesión simbólica ante los mamos koguis. Allí le fue entregado al mandatario un collar de cuatro cuarzos distintos, que representan el buen gobierno y la sociedad, la fertilidad de la tierra, el agua y el aire, y los alimentos que requiere el ser humano para su sustento. "Usted debe ser el guardián de esos cuatro elementos", le dijo el gobernador del cabildo kogui, que también es un Santos -se llama José de los Santos, para más veras-. El presidente aceptó el collar, prometió cumplir ese mandato y todos los Santos quedaron felices.
 
Llevamos más de seis meses desde que el presidente Santos se declaró como un furibundo ambientalista ante los koguis, pero hasta el momento ese discurso verde que nos prometió no se le ve por ningún lado.
 
El primer acto errático en esa materia lo precipitó la tragedia invernal. En ese momento el gobierno salió a decir que los únicos responsables del desastre ambiental que vive el país eran las corporaciones autónomas, porque habían caído en la corrupción y la politiquería. No dudo que eso esté sucediendo en muchas de las CAR, pero sin duda ellas no son las únicas responsables del manejo ambiental. También lo son los alcaldes, los gobernadores, el Incoder y el Ministerio del Medio Ambiente, que es el que las regula. Con un problemita adicional: ese Ministerio lo acabó el presidente Uribe. Según los exministros del Medio Ambiente Juan Mayr y Manuel Rodríguez, en esos ocho años se dio al traste con la institucionalidad medioambiental, que había ido gestándose desde que el Ministerio se había creado. Según Manuel Rodríguez, la tasa de deforestación en Colombia se triplicó en los últimos diez años, luego de que había disminuido en los noventa, lo cual demuestra la debilidad del Ministerio a la hora de hacerse sentir en el tema medioambiental.
 
Una segunda señal negativa es ese 'orangután' que apareció en el Plan de Desarrollo, un 'mico' que prácticamente acaba con el proceso de otorgamiento de licencias ambientales, creado para salvaguardar la independencia que este instrumento debe tener para proteger los recursos naturales. Según el artículo 134 del PND, si luego de 90 días el Ministerio no ha dado la licencia, el proceso iría a un comité en el que tiene representación el ministro interesado en que esta se apruebe. Para un presidente que ha dicho que las locomotoras del desarrollo tienen que abrirse campo pero sometiéndose al tema de la sostenibilidad ambiental, este artículo es una contradicción de marca mayor.
 
Con este 'orangután', las licencias ambientales se podrían feriar, como de hecho se hizo durante los ocho años del gobierno Uribe, en los que casi todas las licencias se aceptaron, a pesar de que la mayoría de ellas tenían concepto negativo de institutos técnicos como el Invemar y el Instituto Humboldt. Así sucedió con la licencia ambiental que le dio vía libre al puerto de Dibulla, aprobada en un lugar sagrado para los koguis, reconocido por su riqueza ambiental, o la del puerto de Palermo, en Barranquilla, otorgada a pesar de que este queda al lado de uno de los humedales más importantes de América del Sur que hacen parte de la Convención Internacional Ramsar, que el país adoptó para protegerlos. Algo similar ha pasado con las licencias ambientales para la construcción de carreteras que fueron aprobadas en el gobierno Uribe después de haber sido negadas sistemáticamente en otros gobiernos por considerar que atentaban contra la biodiversidad y el equilibrio de la naturaleza. Ese fue el caso de la carretera a Nuquí o de la carretera del Tapón del Darién, cuya concesión fue entregada a pocas horas de finalizar el gobierno, sin ningún tipo de estudio o consideración ambiental. Pero sin duda el nudo gordiano del gobierno Santos tiene que ver con una promesa incumplida: la de que iba a crear el Ministerio de Medio Ambiente. Han pasado ya seis meses y eso no ha sucedido. Mientras tanto, se ha aprobado el Plan de Desarrollo y lo ambiental ha quedado rezagado, en el limbo. Para no hablar de la disputa que hay entre la ministra de Vivienda, Beatriz Uribe, y la bisoña alta consejera para el Medio Ambiente, Sandra Bessudo, cuyo silencio ante el 'mico' denunciado en el Plan de Desarrollo resulta incomprensible.

O Santos no tiene un equipo que sepa implementar la política que le prometió a los koguis y al país, o en realidad lo del collar de cuarzos fue tan solo un espejismo que nunca sucedió.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.