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Opinión

  • | 2013/10/15 00:00

    ¿Qué naturaleza tienen los recursos de la salud?

    Supongo que por lograr un buen rumbo hacia la aprobación de la reforma estimó prudente así expresarlo.

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En la columna que escribí la semana pasada titulada “Gansos en la salud”, en uno de los apartes le transmití al ministro Alejandro Gaviria: “Tenga en cuenta que el dinero que paga cada usuario tiene la condición natural de pertenecer al ciudadano y por ello no debería estar en cuentas de entidades privadas”.

Pero por su parte el ministro Gaviria, a través de un medio de comunicación escrito, señaló que “la financiación del sector de la salud a las campañas políticas no son ilícitas y tampoco significa que correspondan a dineros públicos”. Ministro, de manera muy respetuosa le digo: No estoy de acuerdo.

Evidentemente me demoré más escribiendo la columna que el Ministro en lanzar esa idea. Pero asumo que una persona como Gaviria con alto bagaje académico y con gran interés por aportarle a la salud, consideró prudente dar ese mensaje. Empero, su señalamiento se torna confuso.

Supongo que por lograr un buen rumbo hacia la aprobación de la reforma estimó prudente así expresarlo. Pero el aberrante hecho que se ha llevado a la luz pública; la financiación de las campañas políticas por parte de entidades, en donde los colombianos depositamos confianza al entregar un dinero para que nos cuiden la salud, son una posible causa por la que se encuentran muchos enfermos durmiendo en colchonetas en los hospitales o la existencia de hacinamiento que no está muy lejos de parecerse al que existió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. 

Con carácter digo que es muy despreciable usar recursos para asuntos como publicidad, almuerzos, reuniones, entre otros aspectos, no obstante que fueron aportados por millones de personas con la esperanza de contar con un buen cubrimiento médico. Pero aquellos seres se tornan roñosos si al mismo tiempo son conscientes de que el dinero les llega de entidades que tiene como único objeto la salud. Más aun si saben que la responsabilidad de las que nos administran la salud está la de velar por la cura de personas con cáncer, financiar los procedimientos para un nacimiento, financiar el tratamiento de un niño son síndrome de Down, costear el tratamiento de una persona con Alzheimer, cubrir las urgencias o tratar los heridos de la guerra, entre otros múltiples padecimientos.

La mayor contradicción dentro de la coyuntura es que por un lado varios emulan pulcritud pero aceptaron el dinero de otras que promueven ciencia médica y dentro de los acelerados hechos también se promulga una prima para los congresistas, la cual al parecer representa para ellos el valor de la salud de los colombianos. En otras palabras, para aquellos que regresaron al recinto a legislar, ¿la salud vale ocho millones mensuales?

Cada ciudadano que paga por adelantado el servicio de salud espera recibir una tasa de retorno equivalente a cualquier eventualidad que pueda tener. En este sentido no se puede decir que el precio pagado mensualmente no es equivalente a lo que vale un medicamente o una hospitalización. Según cifras de la Superintendencia de Salud, los ingresos del sistema según lo reportado en los PyG de las empresas suman más de 21 billones de pesos en junio del presente año. 

Por su lado, el Fosyga cuenta con una apropiación a junio de 2013 de más de 24 billones de pesos. Total hay más de 45 billones de pesos que deben tener como destinación específica el respaldo de la salud de los colombianos. Por el lado de las afiliaciones, de acuerdo a la información que reposa en el Ministerio de Salud, hay 42.770.661 personas dentro del sistema. En otras palabras, suponiendo que en junio del 2013 todos los afiliados se hubiesen enfermado a cada uno le correspondería 1.073.114 de pesos (pero la realidad es que no todos nos enfermamos al mismo tiempo). Los valores calculados no cuentan con la correspondiente rentabilidad que deben generar los recursos dentro de cualquier sistema financiero. Así las cosas, estas sumas cubren más que un sobre de ibuprofeno y una colchoneta.

Pero estas cuentas si las afectamos con gastos administrativos, médicos, mantenimiento y otros, lo que le correspondería a cada afiliado desde luego será menor en caso de que todos requieran atención al mismo tiempo. Bajo este contexto si a esos gastos le sumamos el costo político, ¿cuánto quedaría? Al parecer alcanza para el lobby, pero no mucho para curar enfermos.

Ministro, ante lo expuesto, los recursos no sobran pero tampoco son ínfimos. Por ello se debe optimizar costos en la cadena y por tanto las empresas no se pueden dar el lujo de destinar, ni siquiera, dos millones de pesos para pagar una lechona. 

Cada ciudadano espera recibir al menos una suma que le cubra su calamidad de manera satisfactoria. La naturaleza jurídica de las empresas administradoras de salud no son el fundamento que les otorga libertad en el uso de los recursos, pues el origen del dinero son los ciudadanos.  

*Magister en economía.
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