Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2008/07/06 00:00

Qué negociar con las Farc

¿Rendición? ¿Desarme? ¿Reinserción? ¿Negociación plena? ¿Qué tipo de negociación habrá que plantearle a las Farc?

Qué negociar con las Farc

El éxito de la operación de inteligencia que acabó en el rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancur, once militares y policías, y tres contratistas militares estadounidenses, abre la discusión sobre el futuro de la guerrilla de las Farc y el tratamiento que debe dárseles en un posible escenario de negociación.

¿Qué tipo de pacto habrá que adelantar con las Farc: rendición e indulto o desarme, reinserción y sometimiento a la ley de Justicia y Paz? ¿Es posible recuperar la llamada “Plataforma de un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional”, planteada por las Farc desde 1993 y ampliamente discutida en el Caguán, que consagra en diez puntos sus posición sobre la estructura política, económica y social del Estado? ¿Cuánto está dispuesto a ceder el gobierno en esa negociación?

No son preguntas que admitan respuestas fáciles. El triunfalismo que hoy vive el país a raíz de los triunfos militares, salida que durante este gobierno se ha impuesto con demostrada eficiencia, no puede llevarnos a reclamar una negociación con las Farc sin antes plantear cuáles serán las condiciones. De ello depende el cierre definitivo de la violencia armada que vive el país.

En el actual panorama nacional e internacional, la correlación de fuerzas es adversa a las Farc, lo que no le permite plantear una negociación reivindicativa, de ello debe ser consciente el Secretariado: sus históricos reclamos agrarios, sus planteamientos sobre la estructura política y su participación en ella, sus concepciones económicas, sus pretensiones de alcanzar estatus político, el intercambio humanitario y todos aquellos objetivos que se han trazado en 44 años de lucha armada, están lejos de ser atendidos por una sociedad que se cansó de sus acciones bélicas.

El conflicto armado colombiano ha llegado a un punto de no retorno: o se intensifica la acción militar para acabar por esta vía a las Farc y someterlas a rendición, ofreciéndoles garantías procesales justas; o se comienza a diseñar un proceso de salida política negociada que derive en un proceso de dejación de armas y reinserción a través del cual sean liberados los prisioneros de guerra y los rehenes en sus manos, se desmonte la estructura guerrillera y se logre la pacificación del país.

Es necesario que las Farc comprendan que la vía de la negociación política es un camino digno para su historia, su terquedad no puede seguir ocasionando más muertes entre la población civil ni más secuestros ni más acciones contra la infraestructura productiva del país. Tal como está su situación, es más decoroso un acuerdo hoy que una derrota militar mañana.

No obstante, ni las victorias en el campo militar y en el terreno político, ni un acuerdo de paz pueden llevarnos a olvidar que las condiciones objetivas que llevaron a unos hombres a constituirse como insurgentes todavía están vigentes: pobreza, exclusión social, marginalidad, atraso económico, corrupción, narcotráfico y concentración de la propiedad agraria, entre otras.

No sería admisible que se diga ahora que esas condiciones que atentan contra el pueblo colombiano son derivadas del conflicto armado. Son, más bien, aspectos de un sistema que tiene que modificarse si se quiere avanzar en sociedades más justas que eviten el reclamo por la vía armada. Las condiciones para una paz duradera deben ser integrales.


 
 
*Juan Diego Restrepo es periodista y docente universitario

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