Miércoles, 26 de noviembre de 2014

| 2012/12/30 00:00

¿Qué nos ofrecen?

Aparte de las frases, los trinos y las columnas de los escuderos, hará falta saber qué nos ofrecen el santismo y el uribismo a los colombianos.

José Manuel Acevedo M.

En el 2012 Uribe y Santos dejaron a un lado las engañosas cortesías y se dedicaron a la confrontación de verdad.

Cada uno representa un modelo político distinto y antagónico y quienes creyeron que apenas se trataría de una diferencia de estilo se equivocaron de cabo a rabo porque esta pelea es de fondo y tendrá su epílogo en las urnas a comienzos del 2014.

Pero, aparte de las frases, los trinos y las columnas de los escuderos, hará falta saber qué nos ofrecen el santismo y el uribismo a los colombianos para llevarnos masivamente a depositar nuestros votos en una u otra dirección. Ese pulso tendrá lugar inevitablemente en el 2013, un año en el que se prometerá mucho más de lo que se hará.

¿Qué nos ofrece Uribe? Sin un candidato fuerte a la Presidencia para competirle a Santos, el expresidente tendrá que ingeniárselas para promover una consulta interna que lleve a los ciudadanos a asomarse al ‘puro centro democrático’ a ver si descubren un aspirante que les llame la atención. Por ahora, el abanico es pobre por lo que además de los chisgarabíes cantados, Uribe tendrá que echar mano de nombres menos gastados. Como de entrada no tiene ni remotamente un triunfo asegurado, su apuesta por un ungido alternativo debería ser audaz como audaz fue en su momento su propia candidatura contra todo pronóstico. ¿Le aparecerá el gallo?

Lo que está más claro que Uribe ofrezca es una lista al Congreso –encabezada por él– que combine el inevitable manzanillismo electoral con alguna porción importante de voto de opinión. Poner más de 20 senadores parece todo un reto, pero es en todo caso una aspiración más razonable para el uribismo que la de alzarse con la Presidencia si Juan Manuel Santos va a la reelección. En el santismo saben que si la lista de Uribe al Congreso cuaja, las cosas no pintan nada fáciles en términos de gobernabilidad.

Santos entonces no sólo debería ofrecerle al electorado su propio nombre –lo que dependerá de qué pase con el proceso de paz–, sino que tendría que estar pensando desde ya en cómo hacerle contrapeso a Uribe en el parlamento con una versión 2.0 de la unidad nacional.

El hoy presidente tendrá en el 2013 la tarea de impulsar la necesaria reunificación del liberalismo y Cambio Radical. Se quedará con La U, no hay duda, pero para estar más seguro debe meterle la ficha a escoger un buen jefe único de esa colectividad en el primer semestre del año entrante y tendrá la nada despreciable tarea de ofrecerle al país un nombre de fórmula vicepresidencial que arrastre, en ausencia de Angelino Garzón, que definitivamente no lo acompañará.


El liderazgo de Santos se tendrá que ver mucho más, pues corre el riesgo de que todo espacio que deje a la deriva lo ocupe el hábil Germán Vargas Lleras, cada día más impaciente por convertirse en el mandamás.

Pero como el país puede encontrar una alternativa tipo ‘ola verde’ –aunque sea fugaz–, en el 2013 veremos si los independientes logran ofrecernos una auténtica tercera vía por los lados de ‘Pido la palabra’, mientras el Polo y el progresismo se unen para alcanzar el umbral.

¿Qué nos ofrecen los políticos en el 2013 que vaya más allá?

Twitter @JoseMAcevedo                                                               

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