Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/09/11 00:00

¿Qué pasa en Caldas?

Lo grave es que el grupo político que surgió en 2002 para recuperar a Caldas de la corrupción terminó haciendo lo mismo.

¿Qué pasa en Caldas?

Érase una vez un departamento que era gobernado por una pujante clase dirigente, a la que se conoció bajo el nombre de Los Azucenos. Tenían fama de ser hombres intachables, cultos, visionarios. Sin embargo, un meteorito cayó sobre Caldas y los extinguió hace más de 25 años. Desde entonces, la mayoría de su clase política y dirigente está presa o vinculada a escándalos de corrupción que convierten el robo de Caldas en un juego de niños. Luis Guillermo Giraldo, hoy de nuevo en problemas por la forma como habría recaudado las firmas del referendo reeleccionista, fue figura estelar del robo de Caldas.

Los dos representantes a la Cámara del departamento, pertenecientes al grupo político que hasta el día de su muerte manejó a su antojo Víctor Renán Barco, están en la cárcel: Enrique Emilio Ángel y Dixon Ferney Tapasco. Dixon es el hijo de Ferney Tapasco, la temible mano derecha de Víctor Renán Barco, quien fue apresado un mes antes de las elecciones pasadas, acusado de haber organizado la reunión en la finca Las Mercedes entre su hijo y el jefe paramilitar Ernesto Báez, en el 2006. A principios de este año, cuando fue detenido, estaba haciendo campaña por todo el departamento de la mano del candidato al Senado por el Partido Liberal César Gómez Estrada, quien, para sorpresa de muchos, no resultó elegido. Por primera vez en la historia reciente, Caldas no tiene senador liberal. Y si Víctor Renán Barco no hubiera fallecido, lo más probable es que él hubiera terminado sus días tras las rejas acusado de beneficiarse electoralmente de sus alianzas con los paramilitares de Caldas y del Magdalena Medio.

Hasta su muerte, Víctor Renán Barco, del Partido Liberal, y Omar Yepes, del Partido Conservador, mantuvieron un imperio político que les permitió manejar a Caldas como si fuera su finca. Esa alianza ha elegido a los gobernadores en los últimos 25 años, incluido al actual, Mario Aristizábal, blanco de escándalos que el diario La Patria ha denunciado de manera oportuna. El más sonado de ellos es el que tiene que ver con la quiebra de una exportadora de café de su propiedad, conocida con el nombre de Máximo, la cual produjo dos quiebras más, poniendo en aulagas económicas a la heliotropía del Club Manizales. Hizo reventar a lntegramos S.A., una pirámide monda y lironda que captaba dinero de la siguiente forma: Integramos S.A. recibía el dinero de los heliotropos. Esta se lo prestaba a Frutales La Cosecha y luego esta se lo prestaba a Máximo. La captadora era de propiedad de la familia de Luis Roberto Rivas, representante de una de las familias locales más tradicionales y ex alcalde de la ciudad, apoyado por la U y por el senador conservador Luis Emilio Sierra.

Pero estos no son los únicos escándalos. Nombró a Carlos Arturo Feho en la Licorera de Caldas, pese a haber estado en la cárcel acusado de otorgar de manera poco transparente contratos de distribución en la licorera. Le guardó el puesto a la espera de que él saliera de la cárcel, y cuando eso ocurrió lo volvió a nombrar en el mismo puesto a pesar de que en ese momento el Procurador había pedido su destitución, la cual fue posteriormente retirada en un fallo de segunda instancia. Según el diario La Patria, Aristizábal también habría utilizado dineros públicos del Instituto de Financiamiento, Promoción y Desarrollo de Caldas (Inficaldas), para prestárselos a una clínica privada de propiedad del gerente de la licorera y de la familia del alcalde actual, Juan Manuel Llano.

Lo grave es que el grupo político que surgió en 2002 para recuperar a Caldas de la corrupción terminó haciendo lo mismo. Me refiero al grupo comandado por Óscar Iván Zuluaga, Luis Alfonso Hoyos y Adriana Gutiérrez. A la senadora de la U le tocó renunciar a su curul cuando resultó incursa en una investigación por parapolítica. Luis Alfonso Hoyos convirtió Acción Social en la caja menor del presidente Uribe y en la locomotora para su reelección, y Óscar Iván Zuluaga puso al derrotado candidato a la Gobernación Francisco Cruz como gerente del nuevo aeropuerto de Palestina, quien ahora se ve inmerso en un escándalo por la adjudicación de contratos e interventorías, cuyos recursos fueron apropiados por Zuluaga cuando era ministro.

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