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Opinión

  • | 2006/02/26 00:00

    ¿Qué le pasó a Mockus?

    La situación de Mockus es tan grave, que ya no sólo no se considera su participación en una segunda vuelta, sino que se pone en duda que su lista logre pasar el umbral electoral

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A mediados del año pasado, en casi todos los corrillos políticos se anticipaba como muy probable la posibilidad de que hubiera segunda vuelta y de que el contendor de Álvaro Uribe fuera el ex alcalde Antanas Mockus. Todos los demás candidatos parecían cortados con el mismo molde, y la originalidad de Mockus se asomaba como la alternativa lógica para rivalizar con

la popularidad del Presidente. Sumada a su prestigio como ex alcalde, esa mezcla muy interesante suya de rebeldía con autoritarismo prometía hacer de Mockus el fenómeno político de la temporada.

Hoy, a dos semanas de las elecciones parlamentarias y a tres meses de las presidenciales, esto no sucedió.

Lo que hemos visto hasta ahora del candidato es su imagen deambulante por el país con una especie de queso verde en la cabeza, seguido por sus principales colaboradores disfrazados en fila india de mockusitos, sin haber logrado ni de lejos llenar las expectativas que se tenían sobre su posible influencia política y electoral.

En el opinómetro del viernes pasado apenas obtenía el 0,3 por ciento del favor del voto, lo cual lo deja prácticamente sin esperanza. Sus originalidades, que en el pasado tanto le ayudaron a definir su personalidad y a marcar su carácter, ahora no pasan de payasadas. El fundillo al aire, el disfraz de grillo, el vaso de agua en la cara de Peñalosa, la espada de plástico, hasta la bañada en una fuente del Parque Nacional para purificar sus pecados, todos fueron gestos que en su momento tuvieron una simbología que de alguna manera la ciudadanía captaba.

Ahora la presencia de ese queso verde sobre su cabeza no la entiende ni Einstein. Me tomé el trabajo de meterme a Internet y en su página se lee que el queso verde es en realidad un sombrero en forma de pirámide con las letras 'Art 11', (el derecho a la vida en la Constitución), con el siguiente significado: "la A es como un techo, la R como la barriga de una mamá y la T como un telescopio por el que la mamá está observando hacia el futuro….". ¿Mockusiana la vaina, ah?

¿Y de quién es la culpa de que Mockus se haya quedado en la mitad de un camino tan promisorio? No se me ocurre otra posibilidad: el propio Antanas Mockus.

Yo veía hace seis meses a mis hijos, a los amigos de mis hijos, a mis sobrinos y a cientos de hijos y de sobrinos formando tropas juveniles mockusianas fanáticas de una candidatura "alternativa" -palabra de moda-, como la suya.

Lo único que tenía que hacer Mockus era dedicarse a echar su discurso en serio, sin payasadas ni disfraces, porque lo que no podemos negar es que Mockus tiene un cuento muy interesante y coherente.

Pero no cambió de estilo, siguió haciendo payasadas, acostándose en la mitad de las calles haciendo cebras con su séquito: total, haciendo el oso.

Y pensar que Mockus, que en un momento dado había logrado desplazar a Peñalosa como líder político del futuro y candidato más próximo de la fila india a la silla presidencial, hoy parece tenerlo todo perdido. Peñalosa puede que ya no mantenga esa opción a cercano plazo, pero Mockus tampoco. Le faltó trabajo político, ponerse una corbata de estadista y hacer una campaña seria.

La situación política de Mockus es tan grave, que ya no sólo ni se considera, como hace seis meses, su participación en una segunda vuelta contra Uribe, sino que inclusive se pone en duda si su lista para el Congreso logrará pasar el umbral electoral.

Si Mockus ni siquiera logra sacar un solo senador, estaremos asistiendo -y lo siento en el alma porque soy admiradora suya- a su entierro político.

ENTRETANTO…El siguiente Congreso de la República: ¿será mejor, peor, o todo lo contrario?
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