Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2013/10/26 00:00

    ¿Quién lleva la pita de la paz?

    Este lento proceso de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, en La Habana, indica que terminará peor que el del Caguán.

COMPARTIR

Luego, de  pausas, obstáculos, condicionamientos y 16 ciclos de conversaciones, y cómo van las cosas, parece ser que sin prisa, prosiguió este "Proceso" para la dicha de los que están de veraneo en la Habana y para la tristeza de quienes subsidian el mismo. Este lento proceso de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, en La Habana, indica que terminará peor que el del Caguán. En el cual muchos "ciudadanos preocupados por la paz", se lucraron con la desgracia de la nación, (secuestros, extorsión, muerte).

Este viernes, supuestamente se avanzó en el segundo punto de la agenda de conversaciones, cuya discusión, hasta el momento ha sido el tema más demorado y que tiene que ver con la posible participación de “Timochenko” y sus hombres en política. El más difícil, el más polémico y el más rechazado por la sociedad civil y las víctimas, de un país que tristemente se aproxima cada día más a la realidad de una republiqueta africana y a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. Recordemos que las FARC quieren constituyente, poder y ni un solo día de cárcel.

Parece ser que “los buenos oficios” del excandidato presidencial, Álvaro Leyva Durán, habrían dado sus "primeros frutos", en el avance del segundo punto en la agenda de discusión para la consecución de la paz. El anuncio del jefe negociador del gobierno, Humberto De la Calle, con el último resultado, contrasta con la reciente carta que envió Leyva a ambas partes en la que “sugiere” o  ¿Quizás ordena?, un armisticio. En pocas palabras, impulsa un acuerdo para que cesen las hostilidades de parte y parte. Todo parece indicar que a este paso el señor Leyva se dirige muy seguro a su palomita de la paz, con fin político, aunque diga o aclare en la misma misiva, que la contienda electoral no entre en el proceso, claramente sabemos todos que eso no es así. La verdad, resulta poco creíble su discurso como también el de "Timo" y sus amigos.

No es la primera vez que el excandidato presidencial, se ofrece como mediador, asesor, consultor entre algunos gobiernos de turno y el mismo grupo guerrillero. ¿Por qué las FARC confían en la "sapiencia" del señor Leyva?

La otra pregunta es: ¿qué tanto caso omiso harán todos los negociadores al señor Leyva?, Tendrán en cuenta su propuesta de armisticio?, ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar los colombianos para conocer el acuerdo definitivo y qué tanto será lo que habrá que  sacrificar? Avanza el segundo punto de la agenda, pero también crecen más las dudas de la forma y los términos del acuerdo definitivo.

Difícil resulta creer que este proceso está muy lejos de la contienda electoral y de los intereses políticos de lado y lado. Cuando claramente la "Refrendacion" del "Acuerdo" es netamente política, bien sea por que condicione el gobierno el proceso a su reelección, o por que le conceda la anhelada constituyente a las FARC el gobierno, lo más transparente, obvio y respetuoso con el país, sería suspender de manera inmediata el proceso, sencillamente porque no se cumplieron los tiempos y por que los réditos para la Nación de todo esto son inexistentes.

Es lo más sensato y oportuno, dadas las circunstancias y las condiciones de este proceso, lo peor no fue el Caguán, como están las cosas, lo peor estaría por venir, la adopción del castro chavismo marxista en Colombia.

Abogado, docente universitario, director ejecutivo de Gobierno Seguridad y Desarrollo.
Twitter: @GuilloRodrig
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.