Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/12/31 16:36

¿Y quién responde por la tragedia ambiental y por el desequilibrio?

Generación milenium más sensible ante el principal factor de su supervivencia ojalá el 2016 inicie el cambio estructural de las instituciones.

Iván Darío Gómez Lee.

En París los líderes de 195 países suscribieron un acuerdo trascendental para frenar el calentamiento global el día 12 de diciembre del año que finalizó, lo que implicará que se disminuya la emisión de gases en las próximas décadas. Como lo señalaba The New York Times, los científicos afirman que esta es una de las últimas y más prometedoras esperanzas que se tienen para revertir los terribles efectos del calentamiento. No existe un Plan B, tal como lo afirma el secretario general de las Naciones Unidas, el señor Ban. ¿Se asumen responsabilidades a nivel mundial con la tragedia ambiental?

Según los expertos en el cambio climático, el aumento en un grado centígrado de las temperaturas a nivel mundial tendrá efectos devastadores en las fuentes hídricas y en el agro. Y, de mantenerse esa tendencia contaminante, la humanidad no tendrá espacio vital y desaparecería en el próximo siglo. Ahora bien, ese, que es el logro más importante de este milenio, se debe materializar y generalizar. La Ciudad Luz fue en el 2015 la ciudad que brilló como defensora de los derechos ambientales de la humanidad y tristemente ensombrecida como víctima mundial en la violación al derecho a la vida para desestabilizar el orbe.

Sorprendió que China en esta ocasión afortunadamente suscribió (en Kioto 1997 no se había comprometido a reducir la cantidad de gases emitidos). De Estados Unidos se espera que ejerza liderazgo con medidas efectivas en el Congreso una vez supere la contienda presidencial. Los países deben iniciar sus planes anuales de reducción de gases y se comprometieron a presentar informes que den cuenta del resultado obtenido respecto a los planes formulados, a partir del 2023, cada quinquenio. Por lo tanto, este es un asunto obligado en la agenda de Colombia y su Ministerio del Medio Ambiente con iniciativas legislativas, regulatorias, controles, sanciones e incentivos para honrar esos trascendentales compromisos.

En Colombia instituciones públicas gubernamentales y los órganos de control fiscal, la Procuraduría y la Defensoría, tienen la mayor responsabilidad en este asunto. Para comenzar se adolece de un inventario de los recursos naturales del Estado. La tala de bosque es incontenible, en el último año fueron deforestadas más de 140.000 hectáreas. La minería está fuera de control y el daño al medio ambiente por la ambición de minerales e hidrocarburos representa un alto riesgo.

Ahora bien, cuando se firme la paz, ¿Quiénes y cómo ejercerán vigilancia al medio ambiente en los territorios del país que han estado en el olvido? ¿Será posible que las CAR asuman sus deberes y funcionen con eficiencia y efectividad, y las contralorías territoriales con las autoridades nacionales se comprometan con un censo ambiental? (Ver columna Retroceso de 25 años en el control fiscal)

En lo ético, la defensa del patrimonio ambiental de cada país y de la humanidad es uno de los principios más importantes de responsabilidad social y civil. Esos valores se inculcan en la casa y en los colegios a los hijos: en el uso del agua, la energía y el combustible; en el manejo de las basuras, la racionalización de plásticos y materiales no biodegradables.

En fin, medidas que si se incentivan por parte de los padres y los profesores, hacen que la generación milenium sea más sensible ante el principal factor de su supervivencia. Toda familia debería tener varios defensores de esos derechos económicos, sociales y culturales. (Por fortuna tengo dos hermanas ambientalistas, Salomé y Martha Isabel, que sensibilizan a nuestra familia y a la sociedad, desde el trabajo comunitario y la academia; Santiago es el policía ambiental del hogar)

Sobre el desequilibrio y volviendo a la bella París, el día 13 de noviembre del 2015 también fue escenario de abominables asesinatos. No podemos resignarnos a que esos desmanes sean los nuevos patrones de la humanidad. De nuevo los dirigentes del planeta tienen ante esa terrible masacre una responsabilidad muy grande de cambiar el rumbo de errores históricos. No es con la Ley del Talión (ojo por ojo) como superamos la aguda crisis.

Es con respeto por la vida y los derechos humanos, sean quienes sean las personas. Prisión para los asesinos, incluso perpetua, pero no la muerte en venganza. La violencia trae más violencia y los extremistas apuestan a despertar millones de solidaridades y desatar una guerra “santa”. Al responder con masacres y bombardeos indiscriminados se aumentarán los odios, las agresiones y el caos. Esa es la reacción que esperan los violentos y que promueven con sus agresiones. Establecer instituciones seguras que impartan justicia es el único medio.

Nota para Colombia, que ejercerá el derecho a la paz: a propósito de la responsabilidad y el equilibrio es indispensable que muchos líderes de nuestro país cambien la actitud inestable, egocéntrica y pendenciera, heredada de la patria boba desde hace 200 años. Sólo con dirigentes visionarios, humildes e innovadores podemos transformarnos. Muchos realizarán críticas que son oportunidades de mejorar el complejo proceso del posconflicto. Otros, con ideas y propuestas, nos prepararemos para que ¡ojalá el 2016 sea el año en que se inicie el cambio estructural de las instituciones de esta nación!

*PhD en Sociología Jurídica y Ciencia Política. Especialista en Derecho Administrativo
www.gomezlee.com.co

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