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Opinión

  • | 2017/01/17 10:02

    El nuevo jefe de Villegas

    Testarudo frente a lo que no sabe y obtuso frente a lo que sabe a medias, al vanidoso e inflado ministro le debió caer como una patada que le nombraran un nuevo jefe, un súper Ministro de Defensa.

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Para suavizar la presión por el desborde de los cultivos de coca y tratar de generar tranquilidad ante los evidentes problemas de seguridad en los territorios, donde se implementará principalmente el acuerdo con las FARC, Juan Manuel Santos optó por Óscar Naranjo como vicepresidente. De paso, lo sacó de la posibilidad de una candidatura presidencial y lo empuja al fracaso, al endosarle la más tremenda de las responsabilidades en una situación de enorme adversidad.

Según Santos, “si el Congreso lo elige, le voy a dar unas funciones específicas que tienen que ver con la implementación del Acuerdo, la sustitución de cultivos ilícitos y la lucha contra las bandas criminales”. Veamos:

Sobre narcotráfico. Recuerdo hace unos años al general en una reunión en la que afirmó que si hubiera voluntad política se podría en Colombia acabar los cultivos de coca en un año. Creo que tenía toda la razón, la experiencia y las estadísticas así lo demostraban. Por supuesto, no se refería a la nueva política contra la coca redactada a dos manos con el cártel del narcotráfico de las FARC, bajo la excusa de la paz, sino a intensificar y mejorar el modelo que hasta 2011 dio resultado: aspersión, erradicación manual forzosa y sustitución de cultivos, junto a la intervención interagencial de consolidación territorial, ejecutada en el final de la administración Uribe.

Ese modelo, gracias al cual Naranjo contribuyó a reducir substancialmente los cultivos de coca y con ello el número de laboratorios y el tráfico de cocaína, fue precisamente el que se pactó desmontar y proscribir en La Habana. El general lo sabe perfectamente. La actual forma de tratar con los cultivos ilícitos depende más de todo el mundo que del vicepresidente, sin embargo, lo ponen a dar la cara ante la opinión pública y la comunidad internacional. ¡Típico de Santos! Esto es más grave si se tiene en cuenta que el próximo informe del Departamento de Estado deberá comprobar que el país naufraga en coca, con más de 200.000 hectáreas cultivadas.

Las cosas serán cada vez más difíciles, porque en las infinitas tramoyas santistas, le vendieron a los estadounidenses que las FARC iban a ayudar eficazmente a acabar el narcotráfico. Lo que no les dijeron era que el Gobierno colombiano iba a comprarles a ‘Timochenko‘ y a ‘Márquez‘ el cuento de que no han sido capos de la droga y que las aparentes disidencias de las FARC lo iban a ser precisamente en las zonas más importantes para el cultivo, procesamiento y tráfico de estupefacientes. El conejazo de Santos llegará hasta la Casa Blanca. ¡Campeón! Olvidan que Trump no es Obama y que el pragmatismo empresarial de Trump es de resultados y resultados no va a ver. ¡Que responda Naranjo!

Santos, además señaló que “si hay alguien que haya sido efectivo en esa lucha ha sido el general Naranjo”, refiriéndose a las bandas criminales. ¿Cuál es la realidad? Aunque la hoja de vida del general consigna valiosos golpes a las mafias, durante su periodo como Director de la Policía las disidencias de las AUC crecieron y se consolidaron. De hecho, fue él quien las bautizó como bacrim. A pesar de duros golpes, como la baja de alias ‘Cuchillo‘ (2011) y el sometimiento a la justicia de una parte del ERPAC, cuando Naranjo se retiró de la Policía (2012) los conteos oficiales indicaban que esas bandas tenían cerca de 4000 miembros disponibles.

La cuestión es muy simple. Si cuando el general controlaba esa institución (lo hizo durante más de 5 años) y tenía de su lado el liderazgo de Uribe no pudo desmantelar ese fenómeno delincuencial, menos lo hará ahora. No por incompetencia, sino porque la existencia de esos grupos depende de un conjunto de condiciones que requieren una estrategia integral, para la cual no tiene tiempo, ni recursos, tampoco liderazgo presidencial, ni voluntad política. No es una simple cuestión de eficiencia policial.

Además, el “vice” tendrá la papa caliente de detener los asesinatos de líderes sociales en los territorios. La guerra sucia por la coca y la minería criminal es una tragedia que no se puede esconder, así el Gobierno se niegue a reconocer públicamente la verdadera dimensión de esa amenaza.

Finalmente, la compleja tarea que le asignan al general chocará con el Ministro Luis Carlos Villegas. Testarudo frente a lo que no sabe y obtuso frente a lo que sabe a medias, al vanidoso e inflado ministro le debió caer como una patada que le nombraran un nuevo jefe, un súper Ministro de Defensa. ¡Claro! Dirán que no, que nunca se quiso eso, pero no hay forma de que Naranjo pueda ser útil si ese ministerio no se allana a sus directrices.

¿Y la cúpula militar qué? Buena para disimular, debe estar fastidiada. ¿Un policía nos va a mandar? ¿Un policía va a decirnos qué hacer? ¿Pretenden que fije la política que debemos ejecutar? La cuestión no es pacífica, nunca lo ha sido entre militares y policías.

También el tiempo corre en contra. Quedan escasos 18 meses de gobierno, que se reducen a 6, después de los que comenzará el declive, dónde nadie le para bolas a nadie, menos al Presidente, por Nobel que sea. ¿A qué hora el General podrá resolver tan oscuro panorama?  

Este Gobierno está en su última fase. Para lograr la firma del Acuerdo Santos / ‘Timochenko‘, terminó adoptando medidas que agravan la inseguridad y fortalecen la delincuencia organizada. El discurso gubernamental, en lo que queda, se destinará a tapar, tapar, distraer y volver a tapar.

Sr general, ¡usted puede estar para cosas mayores! Con aprecio y admiración por su trabajo al frente de nuestra Policía, no se deje meter en ese escenario. Lo van a machacar, comenzando por su jefe, Santos.

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