Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/06/27 00:00

Razones por las cuales Colombia es inviable

Si de verdad fueran líderes, no irían a seminarios de liderazgo en El Pórtico sino que estarían trabajando.

Razones por las cuales Colombia es inviable

Leí en el periódico que esta semana se reunieron 120 líderes en el restaurante El Pórtico para discutir las prioridades de Colombia y, digámoslo de una vez, que este tipo de foros se arman para poder usar esta expresión, "repensar el país".

El evento fue organizado por alguien a quien en alguna ocasión llamé G. Mutis para proteger su identidad, y a quien esta vez, y con el mismo propósito noble de mantener su anonimato, me referiré simplemente como Gustavo, a secas.

Vamos a empezar por un reconocimiento: estamos mal de líderes. Si de verdad fueran líderes, no irían a seminarios de liderazgo en El Pórtico sino que estarían trabajando: ¿o alguien se imagina a Mao Zedong organizando una conferencia en el Hotel Sochagota para exponer en Power Point los pilares de su revolución?

Sin embargo, desde cuando leí la noticia, el resentimiento me ha invadido y debo confesar de frente que yo también quiero ser líder. Yo también quiero ir a foros, pedir la palabra, fruncir el ceño y lanzar teorías con un lenguaje en el que se repitan las expresiones "crear sinergias", "tejer sociedad" y "romper paradigmas". Sueño con estar allí, con todos ellos, para repensar el país. Estoy que me lo repienso, de verdad. Tengo grandes ideas.

El único problema es que aún no he logrado que me nombren. ¿Alguien sabe qué se necesita para que a uno lo nombren líder? ¿Alguien sabe cómo funciona eso? ¿Los rotan? ¿Son siempre los mismos? ¿Cómo hace Rafael Nieto, para clasificar siempre como líder joven, así ya no sea joven? Y así ya no sea líder.

El prototipo de líder que va a este clase de foros generalmente es de derecha: uno de esos muchachos que pintaba para grandes cosas cuando tenía 21 años y Hernán Echavarría lo acababa de nombrar de director del Instituto de Ciencia Política, pero que se fue desinflando con los años y no acabó en nada: cuando mucho como edil de Chapinero. Rafael Merchán es un bonito ejemplo. Pero en la noticia leo que también convocaron sectores de izquierda. Mala cosa. El líder de izquierda se explaya en estas vitrinas. Hace poner en las conclusiones el adjetivo 'incluyente', obliga a redactar una declaración con los dos géneros (por ejemplo, "las ciudadanas y los ciudadanos deseamos una sociedad incluyente") y acaba con todos los pasteles gloria del coffe break porque vive con monchis.

Bien. Los líderes llegan a este restaurante. Gustavo, a secas, les presenta un facilitador, porque estos eventos vienen con esa figura. El de esta ocasión era canadiense. Y ahí me surge otra pregunta: ¿Exactamente qué hace un facilitador? ¿Ayuda a parquear los carros? ¿Facilita la sal en la mesa? ¿Dónde estudia un facilitador para graduarse de facilitador? ¿Puede un canadiense facilitar algo entre 120 colombianos?

Se ponen unas escarapelas con el nombre, atienden unas conferencias, arman comités de discusión, se integran. Duran dos días en esas. Y regresan a sus oficinas ¿y qué hacen? ¿Acaban con el desplazamiento forzado? ¿Logran que se adjudique 'La vía del sol'? ¿Consiguen que renuncie el Ministro de Transporte? ¿Llaman a una desobediencia civil y convocan una constituyente, inspirados en las dinámicas de grupo de G. Mutis, o Gustavo, a secas?

Me temo, queridos amigos, que no. Y por eso me ofrezco a ir al próximo encuentro de líderes que organicen. Mi ponencia es muy básica: invitar a que nos resignemos al hecho irrefutable de que Colombia es un país inviable.

No nos engañemos más. Colombia es inviable. Se baila La saporrita. Se bebe sabajón. Cuando alguien habla de un terreno con huecos y barros, lo mismo puede estar describiendo la Autopista Norte que la cara del ministro de gobierno. Un senador -a quien, para no personalizar el caso, llamaremos A. Benedetti- se defiende de que le digan clientelista advirtiendo que si él pide puestos, es sólo al Presidente. Un senador - a quien nos referiremos con el alias de Wilson B. para protegerlo- anda con sombrero, gabán y palillo: uno ve 40 escoltas y un tipo de sombrero y palillo, que es el senador: ¿no se supone que debe ser al revés? ¿Que debería haber 40 tipos de sombrero, gabardina y palillo cuidando a uno que no tiene nada de eso, justamente porque es el senador? Un magistrado con fama de hampón hace que metan preso a un carpintero por demorarse en la entrega de un trabajo. Un cantante famoso le arranca de un mordisco la nariz a un tipo en un bar. El Presidente toma tinto sobre un potro, le pide un autógrafo a Obama y el Canciller lo muestra con orgullo. El colombiano promedio se pone el tapabocas al revés y es capaz de dejar un cadáver entre el carro por irse a beber a un motel.

No nos pongamos nerviosos. Aceptémoslo con madurez. No hagamos más foros de líderes ni nos pongamos inteligentes. El país no es viable. Me ofrezco como facilitador para que lo entendamos.

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