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Opinión

  • | 2015/02/13 07:40

    Redadas militares y objeción de conciencia

    “Resultaba desproporcionado que el Estado optase por forzar a la persona a prestar ese servicio, sin ninguna opción diferente”, dice la Corte Constitucional en reciente fallo sobre el servicio militar.

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Redadas, batidas, sin importar cómo se les designe desde los medios, lo cierto es que siempre hemos considerado esta modalidad forzada de reclutamiento militar como celadas perversas, encerronas o emboscadas que a mansalva y sobreseguro terminan por reunir a un grupo de jóvenes que, sin ser remisos, desconcertados e impotentes ven como los arrastran hasta los camiones u otros vehículos dispuestos para tamaña cacería, llevándolos a cuarteles o distritos militares con el pretexto de incorporarlos así, a la brava, a sus filas en aras de “servir a la patria”, dándose con ello, al parecer, cumplimiento por parte del Ejército con unas cuotas de reclutamiento francamente, si no arbitrarias e ilegales, sí excesivas.   

Tengo la certeza de que esta vieja obsesión militar de alistar atropelladamente a aquellos muchachos que aún no tienen definida su situación militar repele a quienes ven en tal abuso una ruptura del molde constitucional, un constreñimiento a la libertad de circulación o movimiento establecida en el artículo 24 de la Carta Política y por ello celebramos la reciente sentencia T-455 del 2014 de la Corte Constitucional, la cual insiste en lo ya determinado en la C-879 del 2011 en el sentido de que están expresamente prohibidas las famosas batidas o redadas por el ordenamiento jurídico colombiano, al quebrantar el derecho fundamental a “la libertad personal y la reserva judicial que protege esa garantía.”  

De igual manera, en este concluyente fallo se sienta jurisprudencia que beneficia a aquellos colombianos que se declaren objetores de conciencia antes o después de su incorporación a las filas, permitiéndoles eludir el llamado servicio militar obligatorio, aunque deja en manos de las mandos responsables del reclutamiento la decisión final de conceder o no la condición de objetor tras “indicar las razones completas, precisas y específicas que lo fundamentan”, pero eso sí, ya sin modo alguno de archivar las solicitudes como se venía haciendo y estableciendo un plazo máximo para resolverlas.    

Pese a que en círculos políticos ya se ha comenzado a debatir la posibilidad de eliminar el servicio militar obligatorio, lo que seguramente se logrará de llegarse a firmar un acuerdo de paz con las FARC-EP y a concretarse lo que se ha venido denominando con justificado entusiasmo como el posconflicto, hay que reconocer que lamentablemente todavía persiste la norma que establece que todo colombiano varón mayor de 18 años, exceptuando a los estudiantes de bachillerato, está en la obligación de definir su situación militar, y en los casos en que se vea requerido a enfilarse, si no ha logrado evadirlo por diversas razones, entre ellas las médicas, tal conscripto estará sometido a servir por un periodo que va de los 12 a los 24 meses.

Pero, bien, el aspecto de la sentencia referido a la libertad de conciencia lo vemos igualmente de la mayor trascendencia aunque un poco tardío, lo que se explica dada la lentitud con que se producen en nuestro país las reformas institucionales o de cualquier otra índole. Como la libertad de conciencia es un derecho fundamental en nuestra Carta, estaba en mora de que se la tuviese en cuenta haciéndola respetar y blindándola frente a la prestación del servicio militar.  

“Resultaba desproporcionado que el Estado optase por forzarla (a la persona) a prestar ese servicio, sin ninguna opción diferente, pues este escenario afectaría el núcleo esencial del derecho en comento”, explica la Corte luego de valorar y resaltar las “convicciones claras, sinceras y profundas” en materia religiosa, o de repudio al uso de la fuerza, advertidos por la conciencia del ciudadano que así lo manifestara.  

Sin duda alguna, se da inicio, pues, a una nueva expresión de la libertad individual, al derecho a que se respete la conciencia de cada cual y a que las herramientas derivadas del fallo de la Corte Constitucional para el ejercicio de esa libertad, se impongan por sobre deleznables y  despóticas imposiciones.  

guribe3@gmail.com

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