Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/10/27 00:00

Reflexiones ante un cadáver

Produce tristeza tener que alegrarse ante la foto de un cadáver, así sea el de ‘Martín Caballero’

Reflexiones ante un cadáver

Hace tiempo que los medios impresos en Colombia no publicaban fotos de cadáveres ensangrentados. Por fortuna les dejamos esta práctica escabrosa a los medios amarillistas. Pero El Tiempo hizo una excepción la semana pasada con la foto del cadáver del guerrillero alias 'Martín Caballero', por una razón muy entendible: porque si no lo muestran,? el país no cree. Si todavía andan diciendo por ahí que el 'Negro Acacio' está vivo…

Mirando esa foto, nada agradable, se me pasaron muchas cosas por la cabeza. La primera, que produce tristeza, tener que alegrarse ante un cadáver, así sea el de 'Martín Caballero'. Este sentimiento de alegría me llenó de una gran culpabilidad. Es la contradicción que mide la tragedia colombiana.

Hace menos de un año sólo caían en manos del Ejército 'jefes de finanzas', guerrilleros de tercera o cuarta categoría de los cuales nunca habíamos oído hablar y que desde luego no formaban parte del Secretariado ni del estado mayor de algún bloque.

Con la baja del 'Negro Acacio', jefe del frente 16 y cerebro del narcotráfico de las Farc; de 'Jota Jota', jefe de la columna Manuel Cepeda; de 'Yuri', jefe político de la Teófilo Forero, y del jefe miliciano 'Cristóbal', añadiendo a esta lista a 'Martín Caballero', el Ejército completa un año de golpes certeros contra las Farc, que tienen como protagonistas a los valientes soldados y policías colombianos y como gerente al Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

Mirando la foto de 'Martín Caballero' también hago esta reflexión: muchos, durante los últimos 20 años, veníamos incluyendo a Santos en el radar de los presidenciables, por su calibre, preparación, tenacidad y ambición, a pesar de que durante todos estos años, su registro en las encuestas de opinión no pasaba del 2 o 3 por ciento, prestándose a chistes crueles, como que estaba condenado a no salir del margen de error.

Ni siquiera siendo Ministro de Hacienda, y con su gran habilidad para el manejo de medios, con la que se las arreglaba para salir en ellos casi todos los días, logró remontar en las encuestas. Por eso su 'presidenciabilidad' comenzó a desinflarse y prácticamente se esfumó.

Pero en menos de dos años al frente del Ministerio de Defensa, Santos ha logrado cambiar su imagen ante la opinión.

Y ello, a pesar de que no la ha visto fácil en el Ministerio. Se ha enfrentado a controversias tan delicadas como los falsos positivos, en los que se apresuró a avalar a los militares involucrados; de los baños de popularidad que se dio con los billetes de las guacas de alias 'Chupeta', descubiertas en el Valle; del padrinazgo del tenebroso asesor político J. J. Rendón, y del jalón de orejas del Presidente frente a sus inoportunas declaraciones sobre el presidente Chávez en Washington.

Hoy Santos ha logrado lo que quizá no imaginaba: figurar en las encuestas con una favorabilidad cercana al 50 por ciento, empatando con su primo, el Vicepresidente, y sólo superada por las cifras de popularidad de Noemí Sanín y de Lucho Garzón. Y mientras su imagen positiva ha venido subiendo, la negativa ha ido bajando, registro que todos sabemos que es indispensable a la hora de consolidar una candidatura.

Curiosamente, Juan Manuel Santos está viviendo en su vida el primer momento viable de sus futuras posibilidades presidenciales, pero coincide con que ya no figura en el radar de la opinión como presidenciable. Estaba prácticamente descartado. Pero quienes lo creían fuera del juego, se equivocan.

Casi todo el mundo le viene apostando a que si Álvaro Uribe no es candidato, la segunda vuelta de 2010 será entre Lucho Garzón y Germán Vargas. Ahora no se puede descartar la presencia en esa contienda del actual Ministro de Defensa, cuya favorabilidad duplica incluso hoy día a la de este último, ambos viejos rivales políticos.

A Santos todavía le quedan tres años matando guerrilleros. Y a juzgar por el plebiscito de alegría con el que los habitantes de Montes de María y sus alrededores les dieron la bienvenida al Ministro y al comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, por haberlos librado de la plaga de 'Caballero', a Santos por fin parece estársele abriendo la puerta que esperaba: la posibilidad de ser el primer colombiano, después de Misael Pastrana en los 70, que sin haber sido elegido nunca popularmente a nada, ni a alcalde, ni a gobernador, ni a congresista, haga el salto a la Presidencia, y quien sabe si hasta con el visto bueno de su actual jefe.

Quién sabe….


ENTRETANTO… Cada país tiene el gobernante que se merece. ¿Y cada ciudad, también? Porque Bogotá no parece ser la excepción.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.