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Opinión

  • | 2013/09/25 00:00

    La urgencia de un nuevo Código Nacional de Policía

    El viejo código es obsoleto frente a las nuevas realidades vecinales y muchas de sus normas han sido declaradas contrarias a la Constitución.

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Hechos como las disputas entre vecinos por las fiestas ruidosas (como el trágico caso de David Manotas y Francisco Cifuentes), el de las discotecas que se convierten en clubes nocturnos (recordemos el operativo policial en el Night Club de la Primero de mayo en Bogotá), o simplemente la disputa por las suciedades de los perros, se pueden evitar o al menos reducir en términos de violencia. 

Para esos propósitos se requiere transformar el Código Nacional de Policía (el decreto 1355 de 1970) en un verdadero Código de Convivencia. El viejo código es obsoleto frente a las nuevas realidades vecinales y muchas de sus normas han sido declaradas contrarias a la Constitución porque como se observa es una ley expedida antes de la Carta Política de 1991, aunque es necesario aclarar que hoy en días los municipios dentro de sus competencias pueden expedir normas de policía.

Sin embargo, el nuevo Código debería servir de marco general frente a los diferentes normas locales. El procedimiento de policía debería ser mucho más ágil y expedito, en donde la Policía Nacional contara con medidas eficaces para reinstaurar la convivencia derivado de las disputas entre personas. 

Hoy en día si hay una reunión en donde impera el alto volumen, las autoridades públicas no pueden hacer mayor cosa que acudir al lugar, si es que van, y solicitarle al dueño de la fiesta reducir el volumen, ante lo cual, seguramente le harán caso, pero tan pronto se vayan, el volumen volverá a su estado normal, es decir, en modo fiesta.

Por tal razón, las normas y procedimientos se quedan cortos. Y esto es un caso puntual porque hay cientos de casos que deben ser objeto de regulación y limitaciones, como los centros nocturnos que se convierten en “clubes”, o aquellos que a pesar de haber sido sancionados con multas, sellamientos o cerramientos, con un simple cambio en la denominación jurídica pueden volver a operar, con los mismos dueños y la misma actividad sin ningún problema.

Esto es, se requiere una regulación clara y un respeto acerca del uso del suelo. Asimismo, está de moda pasear perros ajenos y muchos de estos dejan sus necesidades expuestas, lo cual genera molestia en sectores comunales o para mencionar otro problema de común ocurrencia, los carros que parquean obstaculizando la vía dentro o fuera de conjuntos residenciales. 

La lista de asuntos objeto de altercados entre vecinos puede ser larga, por tal razón los organismos de Policía deberían contar con instrumentos eficaces que vayan desde la búsqueda de métodos alternativos para la solución de los conflictos hasta la conducción o retención transitoria, pasando por las multas, cierres o sellamientos, entre otras medidas, no en vano la Corte Constitucional en sentencia C-720 de 2007 exhortó al Congreso de la República para que legisle sobre esta materia. Un Código de Convivencia moderno y adecuado, sin lugar a dudas contribuiría a la paz en el país.

*Profesor Universidades del Rosario y Libre. Magister en Política criminal y derecho penal internacional de The London School of Economics and Political Science.
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