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Opinión

  • | 2017/07/04 08:57

    Registro Nacional de Bases de Datos (RNBD), que oso !

    Y que tristeza, o mejor que "oso" que la entidad, en vez de reconocer el fracaso de su complejo sistema de registro nacional de bases de datos, arregle el problema con un paño de agua tibia, aplazando y aplazando la fecha limite para realizar el registro.

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La Ley 1581 de 2012 estableció el régimen general de protección de datos personales de Colombia y fijó en cabeza de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) la obligación de elaborar un directorio público de las bases de datos existentes en el país.

Durante la semana en la cual vencía (nuevamente) el plazo anunciado para cumplir con esta absurda obligación, los colombianos se volcaron de manera masiva, y a último momento, a cumplir con el "importantísimo" requisito de registrar sus bases de datos ante la SIC.

En un medio atiborrado por la burocracia, el exceso de formalismos, y la absurda "legislación de ventanilla" raya con lo absurdo poner al ciudadano de a pie, a las micro empresas, a las PYMES y a los pequeños negocios a registrar sus bases de datos.

Más absurdo es, que en un país, donde existen principios orientadores de la gestión pública, como son la eficiencia, la transparencia y la colaboración entre entidades del Estado para hacerle más fácil la vida a los ciudadanos, se les imponga un registro adicional, cuando ya existe el Registro Mercantil que llevan las Cámaras de Comercio.

Macondiano, tener que ingresar a una página web (que colapsa y colapsa) donde es necesario : registrarse, establecer una contraseña, registrar la empresa, cambiar de contraseña (!!!), ingresar al módulo de administración de usuarios... para, ahí, llegar al punto donde se le indica al ciudadano como es el diagrama general de funcionamiento del sistema. En este punto, no se ha iniciado aún el vía crucis de once pasos siguientes, entre los cuales se encuentra agregar el canal, editar el canal, cargar archivos planos (!!!), para continuar con pasos tan extraños y exóticos como el octavo de "Transferencia Internacional de datos" y el noveno de "Transmisión Internacional de datos"

Resulta difícil creer que una entidad seria como la SIC, encargada de velar por el buen manejo de la información personal y de las bases de datos, haya sido capaz de montar semejante procedimiento tan absurdo y engorroso. Si fuera bueno, eficiente y sencillo ya todo el mundo hubiera hecho el registro.

Puede traerse a colación el símil de las mulas en los aeropuertos. Mientras toda la policía está ocupada detectando a una mula, pasan frente a sus narices cargamentos enormes, de manera inadvertida. Con el RNBD, mientras los ciudadanos de a pie, estamos ocupados durante horas a efectuar nuestro registro, somos víctimas de gente que se dedica profesionalmente sin sanción alguna por parte de las autoridades a invadir nuestra privacidad.

El RNBD podría haberse hecho de una manera mucho más simple y sencilla, fomentando la inscripción de bases de datos, no ahuyentando a los ciudadanos a hacerlo.

Que sencillo, hubiera sido, bajo el principio de colaboración institucional entre la SIC y las Cámaras de Comercio, abrir un módulo de registro especial para bases de datos en el Registro Público (ya existente) de entidades de las Cámaras de Comercio. Así las cosas, el comerciante o entidad, ya inscrita como comerciante en dicho registro, ingresaría bajo la presunción de buena fe a registrar sus bases de datos de manera sencilla, intuitiva y ágil.
Con un registro más sencillo, la SIC podría concentrar sus esfuerzos hacia una fiscalización aleatoria y selectiva de bases de datos para establecer el cumplimiento de su uso y tratamiento bajo los lineamientos establecidos en la ley.

Finalmente y como debe ser, la entidad podría caerle con la misma firmeza y fortaleza como lo ha hecho con los carteles, la fijación de precios y las conductas contrarias a la libre competencia, a las grandes multinacionales y mafias de tratamiento abusivo de información personal, con multas ejemplares que logren cortar de raíz la impune conducta de vender y traficar los datos personales.

Y que tristeza, o mejor que "oso" que la entidad, en vez de reconocer el fracaso de su complejo sistema de registro nacional de bases de datos, arregle el problema con un paño de agua tibia, aplazando y aplazando la fecha limite para realizar el registro.

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