Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2004/02/08 00:00

Revolucionando la educación

La ministra de Educación, Cecilia María Vélez, hace una radiografía de lo que fue 2003 tanto en términos de calidad académica como de eficiencia del sector, puntos que respalda con cifras lo que considera indispensable pues de lo contrario según sus propios términos "sería como pedirle a un médico que recetara a un paciente sin saber dónde le duele".

Cecilia María Vélez

Lo más difícil de hacer una revolución educativa no es comenzarla, es sostener y profundizar su avance, evitando las complacencias y los desvíos corrientes. Tal es en esencia el reto de la actual política educativa del gobierno: sostenerse en el camino ya emprendido de ampliar la cobertura en todos los niveles, mejorando la calidad de la educación y la eficiencia del sector.

Citemos de entrada algunos datos. En el año que acaba de terminar se crearon 477.598 cupos nuevos en educación básica y media y 34.000 en educación superior, mediante estrategias como la reorganización y la racionalización del gasto, que parte de la asignación de 7,3 billones de pesos del sistema general de participaciones y de créditos educativos del Icetex a muchachos de estratos 1, 2 y 3 por valor de 22.000 millones de pesos. Con recursos adicionales provenientes de la Ley 21 se firmaron convenios para distribuir 85.650 millones de pesos que permitieron realizar importantes inversiones en infraestructura, con lo que se favorecieron 159 mil estudiantes. También fue posible asignar recursos adicionales por valor de 13.936 millones de pesos, provenientes del Fondo Nacional de Regalías, en beneficio de otros 30.000 estudiantes.

Sin contar con mediciones confiables y periódicas es imposible mejorar la calidad de la educación, pues sería como pedirle a un médico que recetara a un paciente sin saber dónde le duele o qué enfermedad padece. Por eso se formularon estándares básicos de matemáticas, lenguaje y competencias ciudadanas, gracias al trabajo coordinado con las facultades de educación, maestros y catedráticos. A lo largo del año se aplicaron de manera censal las pruebas Saber, que evaluaron las habilidades de 1.041.058 estudiantes de quinto y noveno grado en lenguaje y matemáticas y a 1.370.942 alumnos en ciencias y competencias ciudadanas.

En el ministerio creemos que es preciso evaluar asimismo el desempeño de los docentes y directivos docentes. Por lo tanto, el año pasado realizamos una primera medición que se seguirá haciendo de forma anual para los primeros y cada tres años para los directivos. En forma simultánea se inició la fase de elaboración de planes de mejoramiento mediante el apoyo a diez entidades territoriales, en particular a las instituciones educativas de más bajo logro, con la idea de que es allí donde el énfasis resulta más equitativo.

En el pasado, las buenas prácticas de algunas instituciones muchas veces permanecían ignoradas por otras. De ahí que durante el Foro Educativo Nacional, en el que participaron 78 entidades territoriales, se hayan seleccionado y presentado varias prácticas locales muy notables. Bajo la misma óptica de la equidad se desarrollaron modelos pertinentes para poblaciones vulnerables (desplazados, población rural dispersa, indígenas y discapacitados) que beneficiaron a 167 municipios. Además se elaboró y se divulgó el manual de evaluación y clasificación de establecimientos educativos privados para definición de tarifas.

La educación debe preparar a las personas para desempeñarse con éxito en el mundo real, de modo que dimos inicio al programa de promoción de las competencias laborales. Se acreditaron 75 escuelas normales. En cuanto al uso de nuevas tecnologías, una de las exigencias requeridas por el mundo laboral del futuro, se inició la emisión piloto del canal educativo para el desarrollo de las competencias básicas y laborales y se procedió al montaje en Internet del portal de portales 'Colombia aprende'.

Con la misma orientación, en calidad de la educación superior se unificó la normatividad para la verificación de condiciones mínimas de calidad de los programas académicos, se definieron características específicas para los programas en 16 áreas del conocimiento y se aplicaron exámenes a 56.000 estudiantes de pregrado en 27 programas académicos.

Conscientes de la difícil situación fiscal del país y con miras a cumplir las metas de ahorro planteadas por el gobierno, durante 2003 atacamos varios problemas de eficiencia en el sector educativo mediante programas de mejoramiento que sin duda reportarán un enorme beneficio a escala nacional, regional y local. En primer lugar, fue puesta en marcha la nueva estructura organizativa del Ministerio de Educación Nacional, que se ha visto complementada con un proceso de reingeniería. En segundo término, avanzamos en la conformación de un sistema de información, coordinado por el ministerio, que ha hecho posible la recolección de estadísticas vitales como las relativas a la matrícula y a las plantas de personal. Con el fin de asegurar la calidad de esta información, se realizaron 10 auditorías en las entidades territoriales y se conformó un comité de seguimiento del que hacen parte el Ministerio de Educación Nacional, el Departamento Nacional de Planeación y el Dane. Por último, se elaboraron las tipologías educativas para la distribución de recursos correspondientes a la vigencia 2004, mediante el esquema de asignación por alumno, y se reconocieron y pagaron deudas del situado fiscal a entidades territoriales por valor de 184.000 millones de pesos.

Uno de los pilares de la política de eficiencia lo constituye la modernización de las secretarías de educación departamentales, de distritos y de municipios certificados, proyecto en el que ya se han firmado 54 convenios de cooperación. Del mismo modo, se entregaron soluciones educativas informáticas a 320 secretarías municipales y se abrieron licitaciones para conexión a Internet y adquisición de 388 equipos de cómputo para 54 secretarías por valor de 1.590 millones de pesos. Con el ánimo de atender directamente y apoyar efectivamente la educación superior, se creó el viceministerio de educación superior, se reestructuró el Icfes, se suscribieron 24 convenios con instituciones de educación superior para la implementación de sistemas de información confiables y se viene trabajando en el diseño de indicadores de gestión que permitan el seguimiento oportuno y la transparencia en el uso de los recursos.

Sobra decir que aún es mucho lo que falta hacer. Para este año nos hemos propuesto generar 250.000 cupos más en educación básica y media y 50.000 en superior, con lo que se hace de nuevo énfasis en el mejoramiento de la educación de los grupos vulnerables que se hallan por fuera del sistema (grupos étnicos, población de frontera, población rural dispersa, niños con necesidades educativas especiales y niños afectados por el conflicto armado) y créditos del Icetex para estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Para los primeros se seguirán impulsando programas y metodologías flexibles como Escuela Nueva, preescolar escolarizado y no escolarizado, aceleración del aprendizaje, posprimaria, telesecundaria, Cafam, SER y SAT, con los cuales esperamos atender una demanda de aproximadamente 40.000 niños. Se estima que con recursos del Fondo Nacional de Regalías se puedan crear 25.000 cupos adicionales para la atención de grupos vulnerables, mediante la contratación de la prestación del servicio.

En calidad, el 2004 será el año de las competencias ciudadanas y de los planes de mejoramiento. Los estándares de competencias ciudadanas se entregarán y divulgarán de manera masiva en el primer trimestre. Paralelamente continuaremos con los foros de experiencias significativas a escala municipal, departamental y nacional. En relación con los planes de mejoramiento, la apuesta es acompañar a los departamentos y municipios con el fin de que todas las instituciones educativas elaboren sus propios planes y se brinde el apoyo decidido a aquellas con mayores debilidades.

Finalmente, en el eje de eficiencia aspiramos seguir adelante con la modernización de las secretarías de educación, de manera que sean ellas las puntas de lanza de la renovación del sector. Aparte de apoyarnos en los secretarios y sus equipos, pensamos hacerlo también en los rectores, los maestros y maestras y los padres y madres de familia de todos los rincones del país para seguir construyendo comunidad y para cumplir con el compromiso de realizar una auténtica revolución educativa, sin cuyo desarrollo, debemos recordarlo, el país tendría un futuro nublado.

*Ministra de Educación

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