13 abril 2013

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Rezar y Pecar: Contradictores y carnadas

Por Alejandro CruzVer más artículos de este autor

OPINIÓNLa polarización que nos define como nación ha disminuido nuestra capacidad analítica y nos condena a repetir los mismos errores del pasado.

Rezar y Pecar: Contradictores y carnadas. .

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Estamos acostumbrados a ver el mundo como nos enseñaron las Sagradas Escrituras, las Constituciones Conservadoras y los discursos políticos. Los libros de texto lo llaman maniqueísmo, en la cultura popular está representada por Dios y el Diablo y en el plano de la opinión pública lo llamamos Oposici
ón. Y esta cultura nos lleva a pensar, actuar y rezar de manera apasionada, conmovedora y casi siempre fugaz.

Ya tenemos una historia con múltiples evidencias de nuestra cultura propia, desde las discusiones y decisiones acomodadas de los criollos frente a la corona española, pasando por el federalismo y la república, los godos y los liberales, los neoliberales y la izquierda casi nunca moderada. El mundo sin matices que nos conduce a señalar al gobierno chavista como un engaño canalla a las mayoría hambrientas, al imperialismo como un sistema caníbal que nos aleja de la independencia y la autonomía económica, las marchas multitudinarias manipuladas para llevarnos como rebaño hacia las plazas y las estatuas olvidadas en la cotidianidad.

Pero en las múltiples realidades de cada ciudadano, con los tantos credos y sus falsos mesías, siguen prendidas las velas que nos siguen manteniendo llenos de esperanza. En un país alborotado y preocupado por dar educación, techo y comida a sus hijos, nos encontramos con políticos y empresarios pragmáticos que construyen lealtades a partir de las necesidades cotidianas. Desde las ciudades nos quejamos y criticamos a los que venden el voto por un tamal, sin preguntarnos sobre los equivalentes de este fenómeno en otros circuitos. Nos enfrascamos en discusiones semánticas que nos conducen a discusiones que pierden el rumbo de lo estructural y caminamos por los mismos comportamientos con distintos decorados.

La marcha del 9 de abril sirvió para que diversos grupos sociales y económicos colombianos manifestaran simbólicamente sus sueños. Para recordar los miles de muertos que nos han dejado las tantas guerras. Por su parte los mesías aprovecharon para mandar nuevos y viejos conjuros, para seguir alimentando los fervores que nos siguen manteniendo en distintas orillas, odiándonos desde lejos y caminando juntos cuando prender las velas de los sueños compartidos nos hacen poderosos como pueblo aporriado. Por ahora nos queda la necesidad de seguir soñando, pero sobre todo la responsabilidad de seguir dudando…

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Panta rei

Preocupan las cifras de crecimiento dadas recientemente por el DANE a la opinión pública porque generan espacios de confusión económica para la toma de decisiones públicas. Se ha dicho que falta comunicar mejor la metodología con la que se están construyendo las estadísticas nacionales, por los efectos que las mediciones tendrían en la credibilidad de los indicadores nacionales. Esto viene acompañado de una disminución en las exportaciones, un aumento en las importaciones y ambigüedades sobre los efectos inmediatos de las inversiones realizadas luego del paro cafetero y las dificultades para poner en marcha el proceso de restitución de tierras.
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