Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1995/06/19 00:00

RUDDY, JEFE DE LA OPOSICION

En éste momento Rudolf Hommes es el colombiano que más opiniones públicas tiene contra el gobierno actual.

RUDDY, JEFE DE LA OPOSICION

EL OTRO DIA, LEYENDO 'EL TIEMPO', Hice un descubrimiento sorprendente: que el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes se convirtió, de la noche a la mañana, en el jefe de la oposición.
Y si digo sorprendente, es porque contra su vigencia intelectual apuntaban todos los ingredientes que podrían haberlo vuelto un personaje 'out': cuatro años en el ministerio más ingrato e impopular, como es el de Hacienda (creo que con excepción de Abdón Espinosa, en Colombia no ha habido ministros de cuatro años). Una figura rolliza, de desordenadas carnes, que jamás obedecieron la voz de alerta de su cinturón. Una muy dudosa disposición hacia la diplomacia verbal. Y como si fuera poco, ni siquiera vive en Colombia, una vorágine de país que desactualiza rápidamente a quienes abandonan sus fronteras aunque sea por unas horas.
Lo que resulta irónico es que todas esas cosas que aparentemente tendría en contra son precisamente las que lo conservan como un personaje super in. Haber dejado económicamente bien encarrilado al país, unido a un aspecto físico que no se olvida fácilmente, y a un sentido del humor que jamás estuvo ausente de ninguna de sus declaraciones, y ahora a una columna de opinión que escribe desde el exterior, han mantenido a Hommes con una vigencia intelectual poco común, y con unas perspectivas políticas que muy escasa gente se ha detenido a analizar.
Como jefe de la oposición al régimen, Hommes ha opinado sobre todos los temas que le incumben al país y a la opinión. Y ha hecho los juicios más feroces sobre banderas del gobierno como el énfasis en lo social. Ha puesto el dedo en la llaga sobre el tema del crecimiento del gasto público, según él especialmente peligroso en este gobierno por el creciente desequilibrio del presupuesto nacional. Y ha advertido que si Samper no controla las ganas de hacer gastos que no son financiables, los resultados serían demasiado costosos para el país, y en particular para los pobres. Asegura que las campañas que ha emprendido el gobierno contra el contrabando son retóricas. Ha aconsejado que para darle un empujón al campo hay que pararle menos bolas a la SAC y más a los campesinos. Y ha afirmado que el Pacto Social sólo sobrevive en la imaginación del presidente Samper, y que hasta el equipo económico ha dejado de hablar de él, porque su utilidad se redujo a rezagar los precios del sector público y a controlar las aspiraciones salariales de los empleados oficiales. Y que mucho tilín para tan poca paleta. Por todo esto, y a manera de codazo, le ha sugerido al Presidente que no se deje, como el emperador del cuento, convencer de que está vestido, cuando anda desnudo.
Y ni siquiera los grupos económicos han escapado de sus juicios. Tal vez recordando las épocas en las que quisieron tumbarlo, le ha suplicado al director de cine Sergio Cabrera, ahora patrocinado por el Grupo Santo Domingo, que no permita que le suceda lo mismo que a César Rincón y a la Selección Colombia, otros patrocinados. (Cabrera se puso muy bravo, y le contestó). Y se ha colocado con alma y sombrero del lado del fiscal Valdivieso, y nos ha pedido a los colombianos la responsabilidad de protegerlo para que hDueda seguir cumpliendo su tarea.
En este resumen de sus últimas 10 columnas en El Tiempo, está claro que Hommes es el colombiano que más opina públicamente en este momento contra el actual gobierno. Eso tiene un valor estratégico enorme que yo definiría como unas ganas incontenibles de aspirar a la Presidencia.
No veo por qué la anterior afirmación pueda sonar extravagante. Distinto de Noemí, no existen en las encuestas fenómenos de consideración, por lo que el abanico está totalmente abierto para nuevos aspirantes.
Pero, además, si algo demostró durante su ministerio. fue una profunda y muy hábil disposición hacia la política, punto en el que nadie más que Ruddy era la persona menos indicada para resultar siendo el fenómeno político que resultó ser. Había que ver cómo manejaba ese Congreso. Y esos gremios. Y esas encuestas de opinión. Y esa oposición al gobierno Gaviria. Y a Gaviria.
A eso se suma una verdad adicional, y es que mientras nos entretenemos cambiando constituciones, Colombia afronta severos riesgos económicos, que son los verdaderos problemas de bolsillo tanto para los pobres como para los ricos, y que por lo tanto es mejor pensar en candidatos expertos en economía que en otros temas.
Cuando le expuse a alguien la anterior teoría, me dijo: "¿Ruddy? Si acaso para senador". No le respondí, pero vi que estaba muy bien encaminada. Porque hasta hace unos meses ese 'si acaso' sólo le alcanzaba para ser un simple ex ministro de Hacienda.

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