Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2008/11/22 00:00

Ruido de botines

Mientras los que han informado y opinado sobre Escobar Araújo enfrentan procesos judiciales, un manto de silencio protege al magistrado

Ruido de botines

José Alfredo Escobar Araújo, el magistrado que tiene a las puertas de la cárcel al director de SEMANA Alejandro Santos, viene adelantando una campaña judicial contra los periodistas que se atrevieron a hacer públicas sus relaciones con Giorgio Sale. Casi nadie se pregunta si en sus resonantes victorias pueda contar el hecho de ser miembro del Consejo Superior de la Judicatura, el tribunal que gobierna y administra la rama
judicial. Es decir, la institución de la cual dependen, en buena medida, las carreras de jueces y fiscales incluyendo aquellos que toman decisiones en las que está interesado Escobar.

Por ejemplo, Carmen Amanda Vargas, la juez que ordenó el arresto de Santos, fue ascendida de juez municipal a juez del circuito en un concurso citado por la Sala Administrativa de la que hace parte Escobar Araújo. La hija de la juez, Íngrid Samantha Norato Vargas, fue incluida por la misma Sala en el registro de elegibles para ser nombrada juez administrativa.

Hago esta reflexión porque he sido testigo de un episodio singular.

A raíz de una columna publicada en esta revista y llamada 'Los botines del magistrado', en la que mencioné los regalos que Giorgio Sale les dio a Escobar Araújo y a su esposa Ana Margarita Fernández -por aquellos días secretaria general de la Procuraduría- el magistrado decidió denunciarme por injuria y calumnia.

Por un curioso azar, la denuncia le correspondió en reparto al fiscal Rommel Polanco, quien antes de llegar a ese cargo trabajaba en el Consejo Superior de la Judicatura.

Recuerdo que fui citado a una diligencia de conciliación en la que Escobar Araújo fue recibido con venias por parte del fiscal investigador y en la que pretendían que me retractara. Me ratifiqué en lo escrito, porque es cierto, y quedé pendiente de la decisión.

Nada ha pasado desde entonces pero, casi un año después, en junio de 2008, me enteré de que la Dijín de la Policía Nacional capturó al fiscal Rommel Polanco, en flagrancia, cuando junto con otro fiscal y un sargento retirado, recibía varios millones de pesos de una mujer interesada en un proceso.

La Fiscalía General informó que un juez le dictó medida de aseguramiento al fiscal Polanco y ordenó su traslado a la cárcel La Picota. Las investigaciones establecieron que Polanco, y sus dos compañeros, exigían altas sumas para agilizar o desviar trámites judiciales y procesos.

Esas pesquisas incluyeron interceptaciones telefónicas que -cuando se conozcan integralmente- mostrarán las buenas relaciones de Polanco.

Y es que, en medio de su infortunio, la suerte parece no abandonar al fiscal Rommel Polanco. Un juez penal de Bogotá le permitió que aceptara los cargos después de la imputación, a pesar de que entendidos en derecho señalan que había pasado su oportunidad para hacerlo. Gracias a esa decisión podrá recibir una rebaja de la mitad de su pena y salir pronto de la cárcel.

Ese era el fiscal que debía determinar si el magistrado José Alfredo Escobar, tenía razón en su pleito contra un periodista.

Mientras los que han informado y opinado sobre Escobar Araújo enfrentan procesos judiciales, un manto de silencio protege al magistrado.

Pocos recuerdan los videos que lo muestran con Giorgio Sale. Nadie menciona la conversación en la que Escobar le reporta a Francisco Obando, hombre de confianza de Sale, lo siguiente: "Estaba por llamarte porque conversé con Antonio Fernández de Castro y me dijo que ya tenía listo lo de Grajales y que el viernes iba a definir lo de Barranquilla, lo del centro comercial". Fernández de Castro, familiar de la esposa de Escobar, era el jefe de bienes de la Dirección de Estupefacientes. Tampoco se habla del agradecimiento de la señora de Escobar a Giorgio: "Espectacular, de mi gusto, de mi entero gusto".

La estrategia ha funcionado. Dos años después del escándalo, nada le ha pasado a José Alfredo Escobar Araújo. Los que sí están en problemas son los periodistas que lo denunciaron.
 

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