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Opinión

  • | 2014/02/13 00:00

    Saber hacer mercado: una tarea para la vida

    Como bien se sabe desde hace millones de años, somos lo que comemos.

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Llegar a hacer mercado, pararse frente a la zona de las frutas y las verduras y saberlas escoger, aunque puede parecer obvio, es una tarea que requiere de experiencia y conocimiento. Hay que saber identificar y diferenciar las acelgas de las espinacas y el cilantro del perejil; saber escoger una papaya y una piña que estén lo suficientemente maduras sin estarlo tanto que estén pasadas, pero tampoco tan verdes que no tengan sabor. Y además, hay que saber a qué mercado ir, teniendo en cuenta que no en todos las verduras y las frutas están cultivadas de manera sana, sin pesticidas ni modificaciones genéticas. Todo esto porque como bien se sabe desde hace millones de años, somos lo que comemos; y si no aprendemos a escoger lo que nos nutre sanamente lo primero que empieza a deteriorarse, entre muchas otras cosas, es nuestra salud física. 

Así como es importante saber escoger las frutas y las verduras para nuestra sana alimentación, también es importante saber escoger las personas con las que queremos estar, la compañía que queremos tener, los lugares que queremos –o no- frecuentar, los libros que nos interesa leer, las películas y programas que vemos, entre otras. Todo esto porque esas cosas también son parte fundamental de la ‘nutrición’ de una persona.

 “Cuando llegué sentí una energía rarísima. Nadie fue antipático, al contrario, todo el mundo estaba en la mejor actitud. Pero por algún motivo yo no me conecté, no me fluyó estar ahí”, me dijo hace poco una persona sorprendida porque había estado en el cumpleaños de uno de sus amigos de toda la vida y, a diferencia de lo que esperaba, no pasó contenta. Mirando en retrospectiva, le sorprendía que todas las personas habían sido muy amables y estaban en la mejor disposición. Y ella había llegado igual: con ganas de ver a sus amistades, de compartir con personas que no veía hacía mucho tiempo, de estar de fiesta y desconectarse de su vida cotidiana. Pero no pudo porque desde que entró no se sintió a gusto. “Sentí que estar ahí me estaba robando bienestar, me estaba desgastando. Por eso decidí irme”. 

Las personas cambian, así como también cambian sus intereses, los temas de conversación, las actividades en las que quieren invertir su tiempo; cambian la manera de ver la vida, las prioridades, y eso lleva a que en ocasiones las personas se distancien, que tomen rumbos diferentes sin que tenga que haber un conflicto de por medio. Es la natural consecuencia del cambio que se ve, por ejemplo, en el caso de una persona que quiere seguir saliendo de fiesta todos los fines de semana a emborracharse y otra para quien este plan ya no es atractivo porque prefiere levantarse a hacer deporte o porque el sábado y el domingo quiere sentirse bien desde que se levanta para aprovechar el día. 

Este mismo distanciamiento se puede dar entre quienes quieren hablar siempre de las cosas negativas de la vida y lamentarse por lo injusto que es el mundo y quienes están haciendo un esfuerzo constante y consciente por verle las cosas buenas a la vida. Es así como la fiesta y los lamentos, entre otras cosas, pueden ser un motivo de unión en determinadas circunstancias, pero pueden generar todo lo contrario en circunstancias distintas; y esto, en ocasiones, puede causar dolor porque los seres humanos tenemos la tendencia a pensar que las relaciones con otros y los momentos más felices de la vida van a ser eternos. Por eso nos es tan difícil dejarlos ir y aceptar los cambios que van ocurriendo. 

Todos estos cambios nos plantean desafíos que no siempre son fáciles de enfrentar. Por eso es importante ser capaces de identificar los momentos de la vida en que se presentan esos cambios para empezar a escoger cuáles son las personas con las que queremos estar, qué planes nos gusta hacer, cómo queremos invertir nuestro tiempo, nuestro dinero, entre otras cosas. Sólo así podemos devengar la satisfacción y la alegría tan profunda que se siente al estar con personas afines, con las que nos sentimos a gusto y con las que es posible conversar sin sentirse juzgado. De igual manera, es así como logramos evitar –o al menos disminuir- la mortificación que nos produce estar con personas que nos generan desasosiego o ansiedad. Lo esencial es entonces tener una clara conciencia de que los únicos responsables de mantener unas relaciones armónicas y estimulantes y de evitar aquellas que nos generan sufrimiento somos nosotros mismos. 

Nuestra natural resistencia al cambio, querer seguir en lo mismo, no querer soltar el grupo de amigos de toda la vida y los planes de siempre, provienen en muy buena parte del miedo y la angustia que nos genera la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir si soltamos lo que hemos tenido. Por eso es tan importante mantenerse explorando en lo desconocido: proponer otros planes, verse con otras personas o con las mismas en lugares diferentes, no siempre estar en grupo sino promover las amistades “uno a uno”, empezar a variar los grupos, etc. Y así ir encontrando un nuevo equilibrio en el que las relaciones con los demás, las actividades en las que se invierte el tiempo, las conversaciones, etc., sean siempre un motivo de alegría, de gusto, de placer y no lo contrario. 

“He descubierto que me gusta levantarme temprano los fines de semana y aprovechar el día. Ir a hacer yoga, tal vez salir a hacer deporte o simplemente sentarme a desayunar con mi familia sin sentir que se me va a explotar la cabeza. Pero no todos entienden que yo ya no quiera seguir en el mismo plan y eso, además de habernos distanciado, me ha dolido mucho. Pero cada día que pasa me siento más tranquila y más contenta de ver que yo también puedo escoger”, me dijo hace un tiempo esta joven que, después de haber llorado mucho y haber hecho el duelo por ‘perder’ algunas de sus amistades, empezó a sentir el enorme beneficio de estar ‘escogiendo los mejores productos del mercado’: pero ya no únicamente en términos de lo que se come, sino también en términos de lo que le nutre su estado de ánimo, su tranquilidad, su bienestar emocional.

En Twitter: @menasanzdesanta
Psicóloga-Psicoterapeuta Estratégica
ximena@breveterapia.com
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