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Opinión

  • | 2015/01/26 18:10

    ¿Qué pasa en la Tadeo?

    Hay una cultura del “no se puede” que obstaculiza el progreso de la institución. El sindicato es el más resuelto defensor de este estado de cosas.

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Una columna de Germán Uribe en Semana.com recogió la visión antagónica del sindicato de la Tadeo, en pie de lucha contra la administración. Es una pieza ad feminen, cargada de insultos personales que no vale la pena desvirtuar, pero si es necesario aportar información veraz contra las mentiras sobre las que está montada.

La primera es que la Universidad pasa por una crisis financiera y una caída de la matrícula por un supuesto colapso de un nuevo sistema operativo que ya fue resuelto. Lo cierto es que su balance de 2014 presenta una pequeña pérdida pero los indicadores de su comportamiento financiero son positivos. Todas las universidades enfrentan una reducción de la demanda, debida a factores demográficos. La tasa de crecimiento poblacional pasó de 3.0% en los años sesenta a 1.3% en la actualidad. La Tadeo, gracias a que logró una acreditación de alta calidad en 2013, ha aumentado su prestigio y su matrícula y clasificó para el programa de becas “Ser pilo paga”, de tal modo que la ocupación de sus instalaciones y planta profesoral mejora sustancialmente en 2015, así como la proyección de sus finanzas.

La segunda es que hay una sensación de deterioro institucional cuando la realidad es que se ha dado una mejora notable en la calidad de la Tadeo. En 2005 habían 45 profesores de tiempo completo y en el 2015 hay 252, lo cual revela dos cosas: la alta rentabilidad de hace una década, que permitió el desarrollo arquitectónico notable que tanto le ha aportado la Tadeo al centro de Bogotá, y las mayores inversiones en mejorar la calidad de la educación que ha producido una situación financiera menos favorable, pero de todos modos sostenible. El tren de construcciones se ha mantenido con tres nuevas edificaciones de gran factura. Esos fondos surgen de ahorros acumulados en el pasado y no son un presunto desperdicio de ingresos corrientes, fondos que el sindicato pretende capturar en su pliego. Hay grandes avances en las dotación informática. La supuesta “masacre” de profesores de cátedra es un proceso natural que surge del mayor número de profesores de tiempo completo.

La acusación de que la rectora no continuó con el equipo que encontró y se rodea de uno en el que confía es bastante tonta. Es como  insistir en que Santos gobierne con el gabinete de Uribe. Pero el comparar a la Tadeo con la Fundación San Martín, que es propiedad de la familia del rector, es una canallada. La Tadeo cuenta con un consejo directivo de 17 integrantes, que incluye a José Fernando Isaza y que representa un amplio espectro de posiciones y profesiones que controla estratégicamente la marcha de la institución y establece un saludable balance de poder con la rectoría.

En cuanto a mi persona, el señor Uribe afirma que fui despedido por la rectora de la decanatura de la Faculta de Ciencias Económicas, lo cual es mentira. Renuncié  en octubre 2013 para dedicarme a la investigación y  la rectora buscó que el consejo directivo introdujera la figura de profesor emérito, que fui el primero en ocupar. Dicto una cátedra magistral, Principios de Economía, que cuenta con 120 estudiantes que se dividen en 4 talleres para hacer ejercicios y redactar ensayos. Se trata a la vez de una innovación pedagógica que dedica los profesores más experimentados a compartir su conocimiento con los estudiantes de primer año y, al mismo tiempo, contribuye a la eficiencia de la institución: ofrece mejor calidad a un costo más bajo. Además, avanzo una investigación sobre las cuentas fiscales del federalismo en Colombia (1856-1886), apoyado por la Universidad. El nuevo decano fue escogido por mérito; no era conocido de la rectora, como aduce falsamente el señor Uribe o el sindicato.

Un problema que no ha podido ser resuelto en la Tadeo es que parte de la administración está al servicio de sí misma que no al de la academia. Hay una cultura del “no se puede” que obstaculiza el progreso de la institución. El sindicato es el más resuelto defensor de este estado de cosas. Cuando las autoridades de la Universidad han buscado su cooperación y que contribuya a elevar su eficiencia, ha respondido con un lenguaje difamatorio y con amenazas de huelga que el señor Germán Uribe ha optado por amplificar en su columna. De ganar sus astronómicas pretensiones, ciertamente lograría quebrar a la Tadeo.
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