Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/02/19 00:00

Salvemos a las tortugas

Si las autoridades desean preservar la especia en La Guajira, deben propiciar la protección de las nidadas y jamás consumir sus huevos.

Salvemos a las tortugas

Desde hace días circula en la red una noticia alarmante. Se titula El crimen contra las tortugas en La Guajira y va acompañada de fotografías en las que se muestra a un numeroso grupo de personas en una playa saqueando las nidadas de estos quelonios y llenando grandes sacos con los huevos hurtados. Tal acto de depredación afecta la continuidad biológica de estas especies marinas hoy en peligro. Este hecho ha provocado la indignación de los ambientalistas y de todos los ciudadanos contra las personas que practican tan censurable hábito. Sin embargo, una revisión cuidadosa de las fotografías nos muestra cuánto de ingenuidad pueden tener, en ocasiones, las causas nobles y también cuánta injusticia pueden generar.

Al revisar el tipo de vegetación y la playa, señaladas allí como Camarones, se verifica que estas no corresponden a ninguna de la península, ni el evento biótico allí descrito se da de manera masiva en ese territorio, ni el tipo físico de las personas fotografiadas se asemeja al de sus habitantes. Esto, probablemente, ocurre en uno de los diversos lugares de anidación de las tortugas en Centroamérica. Como lo han señalado los expertos, en el norte de La Guajira la alimentación es la principal actividad de las tortugas por la alta presencia de pastos marinos y la anidación es una actividad relativamente menor. No obstante, la noticia en mención nos recuerda que existen riesgos naturales y antrópicos que amenazan la supervivencia de las tortugas marinas en el mundo entero y ello nos obliga a ser conscientes de la situación que al respecto se vive en nuestro país y especialmente en el Caribe colombiano.

Estudios realizados por Invemar en 181 playas de la región Caribe señalan que en el área de Cartagena y sus alrededores la captura de la tortuga Carey por su carne, pene y caparazón es la más alta en toda la zona estudiada. Los expertos recomiendan conocer más a fondo este mercado y proponer alternativas para desestimular la compra de ornamentos y artículos elaborados con el caparazón de esta especie. Por otro lado, el Instituto Von Humboldt encontró que en La Guajira, en el año 2002, se capturaban anualmente cerca de 2.000 tortugas principalmente de las especies Verde y Carey por motivos alimenticios. Este animal tiene un gran valor estético entre los wayuú y son consideradas auténticas vacas marinas.
 
De hecho, en su conjunto mítico se habla del cangrejo Jemeipa, partero de las tortugas que en el momento de la eclosión las lleva desde la tierra hasta al mar para protegerlas de las gaviotas. Así, de cada 100 pequeñas tortugas pone 99 a salvo y se come la última en pago por su trabajo.

Entre los factores de riesgo se encuentran: la presencia de desechos orgánicos e inorgánicos como bolsas de plástico, la construcción de barreras como muelles y espolones, la compactación de la arena por el paso de vehículos o turistas y hasta la iluminación artificial de las playas que las desorienta.

La mera represión policial para evitar su consumo no ha dado los resultados esperados, pero existe hoy una mayor conciencia entre los pescadores, intermediarios y consumidores sobre los riesgos de extinción de las tortugas. Si estos últimos desean conservarlas para deleite de las futuras generaciones, deben propiciar la protección de las nidadas y jamás consumir sus huevos. Es más realista que las autoridades ambientales examinen la posibilidad de acuerdos con los sectores involucrados sobre especies, sexo, tallas y vedas. Se requiere reducir los factores de riesgo, más educación ambiental y estudios por parte de los biólogos para entender la dinámica poblacional de estas especies migratorias y de los antropólogos para entender los hábitos alimenticios y el valor simbólico, erótico y gastronómico que estas especies tienen para nuestras comunidades costeras. Por el lado del cangrejo Jemeipa es la cosa.

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