Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/08/24 00:00

SAMPER POR D ARTAGNAN

SAMPER POR D ARTAGNAN

El celebre columnista, que hizo las veces de entrevistador del presidente Samper en la pasada entrega de SEMANA, le sirvió los temas para que se regodeara en más de uno. La revista tal vez procuraba un equilibrio informativo por su informe anterior sobre los cuatro años de gobierno.Una entrevista a Samper por D'Artagnan era lo indicado para evitarle riesgos al entrevistado y tener la credibilidad de uncomunicado de la Oficina de Información y Prensa de la Presidencia. El propio articulista confiesa haber estado muy cerca del mandatario en las ocasiones más críticas de su período presidencial, lo cual no hacía falta decirlo. Se sabe que ha sido de la casa, sin reatos ni impedimentos; como también lo ha sido su hermano, el viceministro, secretario general y ahora cónsul, de último decreto, en Sevilla. Y hasta Daniel García Peña, primo de ambos, consejero de paz, excomulgado de Puertas del Cielo, por cierto injustamente. El columnista de El Tiempo, en su entrevista al presidente saliente, aparenta oficiar como abogado del diablo, cuando en realidad lo que hace es tocar los temas que a Samper le interesan para propinar los últimos pisotones del elefante, con el disimulo de lo que él entiende como su gran humor y su ánimo igual. Pero destila amargura. La entrevista es, pues, de absoluto compromiso y debe leerse maliciosamente entre estos parámetros de la amistad estrecha y de los favores amplios. Esa amistad que se da entre personajes, especialmente bogotanos, que es válida y a veces sorprendente, pero que conduce al amiguismo político. Son lazos que no trascienden al gran público y que, en ocasiones, se disfrazan de discursos y de entrevistas enjundiosas. Detrás está la camaradería. Fueron así sometidos a los pisotones del elefante los periodistas que, a juicio del connotado reportero, han sido los más inamistosos o los más duros críticos de la gestión del presidente, su amigo. Y no tanto de su gestión, cuanto de la indigestión dineraria de su elección, con aportes del narcotráfico. Cuidadoso de su futuro, Samper no se enfrenta con figuras de la prensa como Enrique Santos y ni siquiera menciona a Antonio Caballero, quien en una columna lo llamó descarnadamente "sinvergüenza". Antonio finalmente apoyó a Serpa y, quizás por ello, le es debido todo respeto. Y no está en la libreta de Jacquin. Enrique es El Tiempo, con el cual el enfrentamiento ha de ser medido, de acuerdo con sus expectativas políticas. Porque Ernesto Samper piensa rehabilitarse e inclusive anhela alcanzar, por la vía política, que se le reintegre su visado del Norte. En cuanto a Colombia, país de resucitados, todo es posible. No es muy seguro lo que pueda alcanzar de Norteamérica. Con inevitable resentimiento, el desprestigiado elefante se refiere a otros medios y periodistas, servidos en bandeja para la ocasión por el entrevistador amigo. Que ni Herodías. Es bien curioso que el presidente no mencione entre los órganos que más lo combatieron al viejo Espectador. Fácilmente, porque este nombre puede confundirse con el del nuevo diario que compró otro 'amigo ideal', Augusto López, a nombre de Bavaria, la cervecera electora de Samper. Con la operación de compra del viejo periódico y la utilización de su nombre por sus amigos y cacaos más fieles, Samper hizo trastabillar a buena parte de sus contradictores de prensa. De algunos se duele, posiblemente, porque han sobrevivido en otros medios. En lo que hace a Lorenzo, aquí está, presenciando, desde este palco, el desfile 'militar' del elefante hacia el retiro. Aunque ya se nos ha notificado a los colombianos que seguirá en la lucha, como quien dice, en el circo político. Su amigo el periodista lo llama el presidente más controversial de este siglo. Le dice controversia al reconocimiento que ha hecho el mundo y, por último, el mismo implicado, de la presencia de dineros oscuros en su elección."Como se sabe, fui víctima de esta invasión (de tales dineros) en la campaña que me llevó a la Presidencia de la República". Falta el reconocimiento de D'Artagnan y la sonrisa cínica de ambos. Para una nueva portada de SEMANA y una buena caricatura de Alfín, el mejor del género en este momento postelectoral.

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