Domingo, 21 de septiembre de 2014

| 2012/12/22 00:00

San Andrés, no futuro

por José Manuel Acevedo M.

Si a punta de dream teams y comisiones de notables se enmendaran los problemas, este país ya los habría solucionado todos.

José Manuel Acevedo M

¡Cómo quisiera equivocarme! Me encantaría que el encabezado de esta columna no fuera más que un exagerado y fatalista titular, pero, luego de visitar San Andrés en los últimos días, tengo derecho a la sospecha de que nada va a cambiar.

Un mes después del fallo de La Haya, los anuncios del gobierno les suenan a los isleños a repetición desvergonzada: compromisos pomposos, padrinos sonoros y a la vuelta de la esquina no más que un puñado de promesas rotas. La historia de siempre.

“Primero nos mandan a un señor que se emborrachaba todas las noches, dizque como consejero especial para San Andrés. Ahora nos quieren imponer al ‘virrey’ Juan Mesa. ¿Por qué nombran a los que nada entienden del mar?”, comentaba enérgico un sensato pescador.

Su queja refleja esa maña de nuestra institucionalidad de poner siempre las soluciones de los problemas de la periferia en manos de gente que piensa con las más centralistas lógicas del poder.

Si a punta de dream teams y comisiones de notables se enmendaran los problemas, este país ya los habría solucionado todos.

A uno de los padrinos del ‘Plan San Andrés’, Luis Alberto Moreno, ni siquiera le han contado bien qué lo van a poner a hacer y aunque sea verdad que Juan Mesa goza de toda la confianza del presidente Santos, no menos cierto es que el funcionario genera rechazo entre la comunidad con la que tiene que entenderse. ¿Cuál confianza es la que vale?

Mandos medios, de esos a los que envían a desplegar toda la ‘oferta institucional’ en tiempos de crisis, reconocen en privado que están proponiendo lo de siempre, con pocas posibilidades de concretar sus planes y de emprender procesos de largo aliento que provoquen cambios reales en la isla. Harán acto de presencia de aquí a los próximos seis meses y luego, cuando la realidad los supere, se irán tal vez a Chocó a prometer lo mismo.

Pero los isleños también tienen su cuota de responsabilidad en el que por ahora pinta como un nuevo fracaso de rescate a San Andrés.

Aunque según la última encuesta de Napoleón Franco, los problemas que más les preocupan a los habitantes de este departamento son, en su orden, el mal gobierno y la corrupción, los sanandresanos no han hecho más que reelegir a los mismos corruptos para que los representen políticamente. Uno de los dos congresistas que llevan la vocería del archipiélago en el parlamento tiene un apellido que más figura en los expedientes judiciales que en los debates del Congreso.

A pesar de que la gobernadora está cargada de buenas intenciones y no parece tan contaminada, está claro que una golondrina no hace verano y tendrá que lidiar con la falta de cultura cívica, la pereza y el asistencialismo de choque a los que están acostumbrados algunos de los habitantes de esa zona del país. Cambiarles el chip a todos ellos no es tarea fácil.

Ojalá los que estamos en la línea del pesimismo funcional frente a San Andrés nos convirtamos en un desafío para quienes tienen la responsabilidad de que las cosas cambien, y nos dejen con la boca cerrada. Como van las cosas, el mañana no pinta nada bien y algunos, aunque sonemos a apátridas apocalípticos, tenemos que decirlo. ¿No futuro?


Twitter @JoseMAcevedo 
                                                    

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