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Opinión

  • | 2013/11/12 00:00

    La decisión de Santiago

    Un hombre que no sabe qué decisión tomar para cumplir con un fallo judicial radical.

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En un proceso de divorcio en Canadá, Santiago Mora, profesor titular de St. Thomas University, Fredericton, New Brunswick, decide hacer una huelga de hambre a partir del 1 de noviembre, luego de conocer el fallo de un juez en donde se le embarga el 83% del salario.

Dejando a un lado quién de los dos esposos tiene la razón, concentrémonos en el hecho de encontrarse de un día para otro con la situación de vivir con el 17% del salario. Con el dinero que le queda debe pagar el agua, la luz, el teléfono, la calefacción, la gasolina, apoyar a sus hijos económicamente, la cuota del préstamo de su casa, vestirse y comer. Es decir, cubrir sus gastos mensuales. 

¿Cómo ordenar el gasto con un ingreso de tan solo el 17% del salario?

Una opción es dejar de apoyar a sus hijos económicamente. Finalmente son tres jóvenes de 18, 24 y 27 años y ya no son menores de edad. Esta decisión los afectará a los tres: a su hijo menor de 18 años, estudiante universitario al que le paga su vivienda, a la de 24, que vive con él y al mayor que estudia fuera de Canadá y a quién le envía un dinero para ayudarle. Sophie’s choice.

La segunda es dejar de pagar el préstamo de su casa. Es claro: el banco se quedará con la propiedad. Esta es también una opción dolorosa: perder su vivienda. Su hija ya no podrá seguir viviendo con él y tendrá que independizarse forzosamente.

Le queda entonces el tema de cómo sobrevivir con un ingreso tan bajo. Pagar la calefacción no es una opción que pueda quitar de la lista. Comienza el invierno en Canadá y esta es una necesidad básica. Lo mismo sucede con  el agua y luz. Sí se puede quedar sin teléfono y no usar el carro. No comprar ninguna prenda de ropa. Con lo que le quede, puede comer.

Pero y cuando pierda la casa, ¿dónde vivirá? Ahí comenzará otro drama. ¿Pagar un arriendo? ¿Cuánto le costará? ¿Lo podrá cubrir?

Por otro lado, puede renunciar al trabajo. Finalmente casi la totalidad del sueldo lo recibirán su esposa y la abogada de ella. Pero tiene un problema: le gusta lo que hace y es el único oficio que ha hecho durante toda su vida. Enseñar e investigar sobre un tema muy especializado: antropología y arqueología de la Orinoquía y Amazonía en los es un experto (así lo demuestran sus once libros publicados). Y si no renuncia,  ¿enseñar con hambre, escribir e investigar, es eso posible?

Podría pedirle a sus amigos que le ayuden. ¿Por cuánto tiempo y por qué? ¿Y dónde queda entonces su dignidad?

La huelga de hambre es entonces su única opción. Con ella buscará que un juez lo escuche y le permita demostrar que ya hicieron la separación la de bienes con su esposa en Colombia, país donde se casaron. Esta es entonces la decisión de Santiago y la llevará hasta sus últimas consecuencias.
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