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Opinión

  • | 2015/04/07 15:00

    Santos vs. Ordóñez

    De las diferencias institucionales están pasando a una inquietante rivalidad personal.

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Sin proponérselo, o tal vez sí, se podría decir que este martes Juan Manuel Santos insistió en graduar de candidato presidencial a Alejandro Ordóñez. “Si el procurador quiere ser un procurador con sotana, no tengo problema”, pero el lío está cuando “debajo tiene intereses políticos”, sentenció el jefe del Estado.

La sonora declaración de Santos, hecha en una entrevista con La FM de RCN, es una de las noticias del día y tendrá consecuencias en la agenda política nacional porque agudiza el enfrentamiento entre dos de los hombres más poderosos del país.

El señalamiento de Santos reitera los intereses políticos de Ordóñez, que también habían sido mencionados por él y, entre líneas, en unos cuantos artículos de prensa. Varios críticos del presidente consultados por Semana.com advierten, sin embargo, que cae en una evidente contradicción: golpea a Ordóñez con las mismas armas que los uribistas suelen descalificarlos a él y al fiscal Montealegre: “Tienen intereses políticos”, dicen.

Y pone al presidente en una situación riesgosa porque si bien su frase es efectista y llamativa, se mete en el fuero religioso de una persona. Es previsible que ahora se produzcan voces del catolicismo que salgan a reclamarle a Santos por este pecado.

En la charla con Vicky Dávila se notó que el  presidente llegó a este extremo por el cansancio de las “criticas mentirosas”, según sus propias palabras, de Ordóñez, en particular con el sensible tema del proceso de paz. A juicio del jefe del Estado, el procurador cotidianamente hace “afirmaciones mentirosas” que “no le hacen bien a la democracia”.

Ya en días pasados, Santos le había dicho también a Ordóñez que no se metiera más en este tema. “Yo sí le pido al procurador que deje de hacer política y de meterse en el proceso de paz, que eso es una responsabilidad mía”. El molesto llamado se produjo tras un comunicado firmado por Ordóñez en el que se declaró “perplejo” ante la supuesta salida del equipo negociador de paz del general en retiro Jorge Enrique Mora y del cambio del papel del exdirector de la Policía Óscar Naranjo.

Ordóñez dijo en ese momento que “genera desconfianza en la fuerza pública y en la ciudadanía que cuando se negocia justicia frente a las FARC, se excluya con justificación insuficiente a los altos oficiales de las conversaciones directas. Esta decisión afecta la transparencia del proceso ante las Fuerzas Militares y la ciudadanía en general”.

Y, por si fuera poco, mostró su preocupación porque “los retiros de los altos oficiales se den precisamente cuando en La Habana las FARC pretenden que se negocien la estructura y la doctrina de las Fuerzas Militares”. Santos, otra vez muy molesto, reiteró que no y no y no, que los militares no han sido retirados de la Mesa y que el general Mora sigue tan activo y presente como lo ha hecho en estos dos años y medio que lleva la negociación en Cuba. “¿En qué idioma tengo que repetir que los generales Mora y Naranjo siguen de plenipotenciarios y que estarán en La Habana en el próximo ciclo?”, escribió Santos en su cuenta de Twitter.

“Señor presidente, le reitero, serénese. El proceso de paz, doctor Santos, no está por encima de la Constitución, ni el presidente por encima de la ley, ni siquiera con la excusa de la paz”, reviró Ordóñez casi de inmediato.

Cada uno tiene razones y argumentos poderosos para defender sus posturas. Lo inquietante es que a este paso, cada vez más se están fajando en un combate personal de consecuencias imprevisibles.

*Director de Semana.com
Twitter: @armandoneira

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