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Opinión

  • | 2017/06/13 10:41

    ¿Se sustituye o no la constitución con la implementación del acuerdo de paz?

    Para dar un veredicto que beneficie a todos los colombianos sin importar el nicho político al que pertenecen, exhorto a los extremos del debate electoral a revisar las medidas de dicha implementación.

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La campaña electoral que ya arrancó está abriendo espacio a la guerra ideológica que dispara dardos a todas las direcciones: contra el gobierno nacional, contra el sistema electoral, contra el proceso de paz y sus “errores”, contra la Corte Constitucional.

El principal y más usado reparo de los opinadores radica en que se sustituye la Constitución.

¿Y qué es eso de la sustitución de la Constitución?

Para resolver ese interrogante es obligatorio diferenciar entre reforma y sustitución de la Constitución, situación resuelta en la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

La Corte ha sostenido que la “reforma” hace referencia a la modificación expresa de los textos constitucionales, mientras que la “sustitución” consiste en el reemplazo de la Constitución – o de alguno de sus ejes definitorios – por un modelo constitucional diferente, en ejercicio del poder de reforma.

La Sentencia C-1200 de 2003 es enfática en decir que la sustitución “implica un cambio de tal magnitud y trascendencia material, que conduce a transformar la “forma de organización política” en una diferente.”

Se puede dar una sustitución parcial o total. La primera ocurre cuando hay una transformación trascendental de alguno o algunos de los componentes o ejes definitorios de la Constitución, lo cual la convierte en algo diferente. La segunda se refiere a todo el diseño constitucional establecido en la Carta como un todo.

Pero, ¿en qué consisten aquellos elementos definitorios de nuestro modelo constitucional?

La Corte en varias oportunidades ha venido enunciando los elementos o ejes definitorios de la Constitución, por ejemplo, en la Sentencia C-551 de 2003 dijo que existía un exceso si el poder de reforma se emplea para sustituir el Estado social y democrático de derecho con forma republicana por un Estado totalitario, por una dictadura o por una monarquía.

En este ejemplo, el Estado Social y Democrático de Derecho define nuestro diseño constitucional.

En la Sentencia C-1040 de 2005, determinó como ejes definitorios del diseño constitucional colombiano la separación de poderes y el sistema de frenos y contrapesos; la organización como república unitaria, descentralizada y con autonomía de sus entidades territoriales; el sistema político democrático, participativo y pluralista; la forma de gobierno presidencial; y el principio de supremacía constitucional.

En la Sentencia C-588 de 2009 la Corte concluyó que el mérito y la capacidad del funcionario público como fundamentos de la carrera administrativa es un elemento que define el modelo constitucional colombiano.

En la histórica Sentencia C-141 de 2010 la Corte concluyó que “la posibilidad de una segunda reelección consecutiva del Presidente de la República sí sustituye el sistema de gobierno presidencial, en tanto conduce al quebrantamiento de la regla de alternación en el ejercicio del poder público”, entre otros fundamentos.

En otras Sentencias, la Corte refiriéndose a la figura de la doble militancia estableció que los principios de soberanía popular, democracia participativa y participación democrática son aspectos definitorios de la Constitución Política de 1991; Y en estudio sobre la exclusión de la sanción de pérdida de investidura por infracción del régimen de conflicto de intereses en los casos en los que los congresistas participan en el trámite de actos legislativos, la Corte dijo que son elementos definitorios de la Constitución, la moralidad pública, la prevalencia del interés general y el control de los electores sobre los elegidos.

Con todo ésto, ¿cómo se sabe que una reforma sustituye o no la Constitución?

Para determinar cuándo una reforma sustituye o no la Constitución se aplica el denominado “juicio de sustitución”, metodología construida por la Corte Constitucional bajo la forma de un silogismo, cuya premisa mayor es el elemento definitorio de la Constitución que se alega sustituido, y la premisa menor es el contenido y alcance de la reforma constitucional acusada.

Sobre este silogismo se exige confrontar si la premisa menor significa o no un reemplazo y desnaturalización de la premisa mayor.

El ejemplo clásico sobre el análisis jurisprudencial realizado se dio cuando se determinó si la reelección presidencial por segunda vez y consecutiva sustituía los ejes definitorios de la igualdad de oportunidades de los ciudadanos para aspirar a la Presidencia de la República, la separación de poderes, el sistema de frenos y contrapesos, y el principio democrático de alternación del poder público, entre otros. La Corte concluyó que sí sustituía la Constitución.

Con estos elementos didácticos por medio de los cuales puede cualquier ciudadano hacer un juicio de sustitución de la Constitución, exhorto a los extremos del debate electoral, dentro del cual los constitucionalistas y opinadores hemos caído, a revisar si las medidas de implementación del acuerdo de paz sustituyen o no la Constitución, y en el caso de percibirse dicha sustitución, demandarla ante la Corte Constitucional, Corporación que por fortuna tiene el control de constitucionalidad, el que hasta ahora ha sido diáfano y sin manchas, para dar un veredicto que beneficie a todos los colombianos sin importar el nicho político al que pertenecen.

(*) Gutiérrez Morad & Calderón España – Abogados Constitucionalistas.

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