Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/08/06 12:05

Séptimo Día y la parábola de los ciegos

Disfrazado de objetividad Séptimo Día hace propaganda en contra del derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas.

Sebastián Salamanca.

Las últimas emisiones del programa que dirige Manuel Teodoro me recordaron una antigua historia de la India. Hace muchos siglos un sabio reunió cinco ciegos que vivían en una aldea y les pidió que con sus manos palparan un animal. El primero de ellos dijo que se trataba de una serpiente, el segundo dijo que era una pared, un tercero dijo que en realidad era el tronco de un árbol, el cuarto aseguró que era una cuerda. El quinto dijo que era un enorme abanico.

“Todos están equivocados,” dijo el sabio. “Cada uno de ustedes esta tocando una parte distinta de un mismo elefante”. Un ciego había tocado la trompa, otro el abdomen, otro una pata, el cuarto tocó la cola y el quinto agarro una oreja.

Al igual que el hombre sabio de la India, Manuel Teodoro envió a su equipo a distintas partes del país para que investigaran la realidad de los pueblos indígenas en Colombia. Los dos últimos domingos, Séptimo Día ha transmitido unos especiales sobre el tema cuya idea principal es convencer al televidente que los indígenas tienen un “exceso” de derechos y “demasiada autonomía”.

El programa sugiere que la justicia indígena no funciona, que la consulta previa está obstruyendo el desarrollo de Colombia, que la corrupción es la regla general en los cabildos, que detrás del movimiento indígena en el Cauca están las FARC y que –mientras sus líderes se roban la plata y comulgan con la guerrilla- las comunidades se ahogan en un mar de alcoholismo, violaciones, prostitución y drogadicción.

Implícitamente Séptimo Día promociona la idea de que la solución a estos males es no reconocer el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas en Colombia.

Para apoyar esa tesis, Séptimo Día recurre a personas que califica como expertas en asuntos indígenas: los senadores Alfredo Rangel y Paloma Valencia del Centro Democrático. También tienen protagonismo líderes de la Organización de los Pueblos Indígenas del Cauca, cuya creación fue posible por el apoyo de Álvaro Uribe y Fabio Valencia Cossio.  

Para ser justos, el programa cumple con el requisito de entrevistar autoridades indígenas, si bien solamente las muestra respondiendo a acusaciones por asuntos de corrupción o impunidad en los resguardos. También se entrevista a Pedro Posada, Director de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior, quien defendió frente a la cámara el derecho a la autodeterminación indígena, pero a sus intervenciones les seguía la todopoderosa voz del narrador que aclaraba lo equivocado que estaba Posada.

Las imágenes de apoyo muestran indígenas en vestidos tradicionales participando en danzas, mezcladas con escenas de indígenas dando latigazos a otros. Una reportera del programa se filma a si misma enseñando al televidente como camina entre la manigua dejando en claro su peligrosa e intrépida hazaña de buscar la historia en una zona remota. Minutos después, las cámaras de Séptimo Día se ensañan con primeros planos de mujeres indígenas llorando. La voz de narrador explica que la impunidad reina en los resguardos y se intercambia con el suave sonido de unas flautas. Antes de ir al corte de comerciales, se invita al televidente a que no se aparte del televisor pues en segundos vendrán imágenes de indígenas encapuchados tirando piedras y bloqueando una carretera.

En la universidad tuve un profesor de periodismo que decía que para  que un indígena salga en noticias tiene que estar haciendo una de las siguientes cosas: (1) estar tocando un instrumento musical (2) estar danzando (3) estar borracho (4) estar muerto o (5) estar protestando.  El listado puede ser exagerado y provocador pero apunta a una idea más grande: los medios de comunicación contribuyen a reforzar estereotipos hacia los pueblos indígenas que se crearon inicialmente en la colonia y que perduran hasta hoy. Estos estereotipos retratan a los indígenas como seres inherentemente inferiores, depravados, perezosos, tramposos, alcohólicos y con una terca resistencia al progreso.

En el 2011 la Universidad de Manitoba hizo una investigación sin precedentes. Los académicos Mark Anderson y Carmen Robertson estudiaron minuciosamente las formas en que los indígenas canadienses han sido representados en los periódicos de ese país desde 1869 hasta nuestros días. Publicaron un libro llamado “Una historia de los nativos en los periódicos canadienses” que presenta evidencia abrumadora señalando que el imaginario colonial continua dominando las historias publicadas sobre indígenas. Imaginario que retrata unos pueblos inferiores que requieren de la mano protectora de los colonizadores para protegerlos de si mismos.

Si Séptimo Día recolecta información sobre corrupción al interior de autoridades indígenas está bien que la denuncie, al igual que si tiene información relacionada con crímenes cometidos al interior de resguardos que se encuentren en impunidad. El problema, es que el mensaje subrepticio con el que se construye la historia -que hay que recortar el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas- sea presentado al televidente como una verdad incuestionable y no como lo que es: una opinión.

Todos los domingos en la noche cuando suena la música de Séptimo Día y el programa va a arrancar, aparece en la pantalla la palabra “objetividad” en letras enormes. Después de esto, el programa narra sus historias como un ser supremo revelando a la humanidad la verdad absoluta, pontificando sobre ella de una forma aparentemente cristalina, pura, carente de sesgos.  Pero al igual que cualquier otro trabajo periodístico, está contaminado por la ideología de quienes lo producen.

Séptimo Día toca y toca a ciegas la pata del elefante y nos insiste en que se trata del tronco de un árbol.

*Sebastián Salamanca coordina el Proyecto Antonio Nariño, una alianza -entre la Fundación para la Libertad de Prensa, Andiarios, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y Fescol- para promover la libertad de expresión.

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