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Opinión

  • | 1996/04/08 00:00

    SI HUBO CERTIFICACION

    Un retrato de Colombia que no se parece al de la célebre descertificación gringa.

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EL MISMO DIA EN QUE ESTADOS UNIDOS produjo la célebre descertificación de Colombia, acompañada de lo más atroces comentarios sobre este país de narcos, alcahuetas y bandidos, mis amigos de la librería-anticuario El Carnero encontraron un artículo escrito en 1947 por André Maurois durante un viaje a nuestro país.
El texto, titulado 'Consejos a un joven francés que sale para Colombia', fue publicado en octubre de ese mismo año en Cartagena, en la revista Voces de América.
Con el único objetivo de compartir la amargura que provoca la comparación de la bella descripción de la Colombia de antes del 'Bogotazo', por la pluma de Maurois, con el áspero retrato de nuestra narcodemocracia en versión gringa, publico a continuación algunos apartes de ese documento:
"Sales para el país de la América del Sur que más se parecea Francia. ¿Por cuáles rasgos? Antetodo por el amor a la libertad y por el respeto de la cultura. A llá, como entre nosotros las letras ocupan un puesto de honor. Los poetas franceses serán tus padrinos y tus introductores. Todos los conocen; han sido traducidos y bien traducidos Cuanto a los poetas colombianos, pasan por ser los mejores del continente, y esta reputación es legítima. Te contaré algún día el hermoso viaje que hice a Medellín con todo un equipo de poetas. En el avión, una mujer me tradujo versos de León de Greiff y de Jorge Rojas. El cielo era de un azul violeta, digno de Grecia, y las montañas, en el horizonte trazaban una línea tan pura como la de las colinas que rodean a Atenas. A nuestros pies brillaba la cinta del Magdalena. La poesía no sólo estaba en los textos, estaba en la naturaleza y en los ánimos (...)
"Al mismo tiempo que para el país de la poesía, sales para el país de las flores. Traje de Medellín una orquídea tan bien compuesta, tan bien sabia, que se parecía a un poema de Valéry. En el ápice, un pétalo violeta, y en su base está diseñada una palma blanca y malva luego vienen tres pétalos amarillos, manchados de pardo, entre los cuales vienen a colocarse dos pétalos blancos con bordes rosados; y el corazón, saliente como la punta de un seno, es blanco y teñido de bermellón. Entre nosotros, las orquídeas son flores raras; aquí se dan en estado salvaje. Poemas perfectos. (...)
"Pero la poesía de Bogotá no sólo está, lo verás, en la naturaleza. Está en las costumbres y en mil detalles que te agradarán. Mis amigos los poetas me llevaron a una curiosa casa, a comerobleas, pasteles redondos, del tamaño de un platillo, tan finos y achatados, con ser infinitamente ligeros. Te gustarán, y también el vaso de agua fría que los acompaña y que sale de un filtro de piedra, antiguo y rústico. Ve a Torca, a degustar bajo un techo pajizo, en una antigua morada indígena, la sabrosa cocina colombiana. Comerás cerdo asado acompañado de arepa y plátano. Hallarás que el pan de yuca es original y delicioso.
"Te dirán quizás, antes de tu salida, que la ciudad de Bogotá no es bella. Es inexacto. Es menos perfecta que Cartagena o Popayán, pero es lo cierto que es joven, que está en pleno crecimiento y que, como todo ser joven, se busca todavía. El hervidero de sus calles estrechas supera en intensidad todo lo que conoces. Se tiene la impresión de una ciudad superpoblada. Todavía Bogotá no ha escogido claramente su arquitectura. Hay Le Corbusier; hay (a mi parecer en demasia) renacimiento isabelino que desentona en este paisaje. El ideal sería encontrar un estilo moderno que incorporara los rasgos más graciosos de la arquitectura colonial como lo hicieron los arquitectos de Marruecos, del país vasco o de los barrios de Lima. Entonces Bogotá, en este sitio privilegiado, se convertirá en una ciudad bellísima, pero ya tiene mucho encanto. En todos los rincones callejeros encontrarás Goyas o Velázquez, una chiquilla con ojos de brasa, dos indiecitos que duermen de noche bajo un soportal, todos negros bayo sus sombrerotes negros y, en el balcón dominante de una casa de la ciudad antigua dos niñas vestidas de rojo.
"No olvides nunca que los colombianos son sobremanera cultivados y que, si quieres hablar (con su élite) de literatura francesa, debes hacerlo como con los franceses mejor informados Muchos de ellos conocen a París tan bien como tú. Comprobarás, desgraciadamente, que la joven generación aprende menos el francés. ¿Las causas? Relaciones más estrechas con los Estados Unidos, ausencia del libro y de la película franceses. (...)
"Resumamos. Este país te agradará más que otros. Es feliz porque sus climas y sus zonas están bien equilibrados. Nada de prejuicios de raza. Ningún 'snobismo'. Los hombres son aquí juzgados por lo que valen. Los mejores se encuentran a sus anchas. He encontrado aquí a muchos europeos que me han dicho: 'Vine por ocho días, me he quedado por 30 años'. Yo mismo siento pena en arrancar. Amarás a Colombia, estoy seguro de ello. Una postrer recomendacíón: procura llegar aquí siempre retrasado: de lo contrario llegarás antes de tiempo ".
André Maurois
De la Academia Francesa.
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