Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2004/06/27 00:00

Sillas musicales

Por si faltara detalle, ahora el Heyne Mogollón del gobierno Samper ha sido reemplazado por la Yidis Medina del gobierno uribista

Sillas musicales

Un comentario de Alfonso Gómez Méndez en La W me ha obligado a reflexionar sobre el momento político, para concluir que muchos parecen estar colocados donde no deberían o donde jamás imaginaríamos que se ubicarían.

Dice Gómez Méndez que el periódico El Siglo parece haberse vuelto liberal, porque es el único medio opo-

sicionista que realmente ejerce un alto sentido de crítica sobre el presidente Uribe y su gobierno. Y dice también que Uribe parece haberse vuelto conservador, porque depende en alto porcentaje del apoyo de este partido, no sólo para pasar las leyes, sino que sin el Partido Conservador, hasta la reelección de Uribe sería una quimera inalcanzable.

Pero si El Siglo es liberal y Uribe, conservador, quién habría creído hace dos años que tres de los principales asesores de Andrés Pastrana en el proceso de paz, Fabio Valencia, Alfonsito Lopez y Luis Guillermo Giraldo, ahora son flamantes embajadores del gobierno de la guerra, o el de la seguridad democrática que llaman.

Con el agravante de que Fabio Valencia Cossio y Uribe de liaron a puños una vez cuando el segundo era candidato a gobernador de Antioquia. Hoy se prepara para la maratónica misión de llevar, en nombre del gobierno Uribe, a los silleteros antioqueños a desfilar en las ciudades italianas, donde continúa siendo embajador después de haberlo sido de Andrés Pastrana. Pleito olvidado.

El otro Fabio, Fabio Echeverri, no gustaba para nada de Uribe cuando éste era alcalde de Medellín. Le tenía fuertes reservas. Hoy es su principal consejero.

Pedro Juan Moreno, el mejor amigo de Uribe y el más opcionado para integrar el gabinete por sus conocimientos sobre el tema de la guerra y la seguridad, se distanció del Presidente de manera tan tajante, que hoy hasta tiene una publicación que critica de manera muy cruda al gobierno Uribe y a todos sus aliados. Dicen que hace poco limaron algo sus asperezas en un reciente almuerzo. Amanecerá y veremos, porque el último número de su revista está en las puertas del horno.

Noemí Sanín, embajadora estrella de este gobierno, nunca quiso adherir a Uribe y no se expresaba bien del entonces candidato. Éste hoy la tiene entre sus consentidas, y no se cansa de ponderar su capacidad de trabajo.

¿Y Horacio Serpa, que no bajaba a Uribe de paramilitar? En la OEA, de embajador. Mucho se ha rumorado su inminente retiro, pero no porque Uribe se lo esté requiriendo sino porque su partido lo está necesitando. Muchos sapos se debe haber comido Serpa con temas vitales de este gobierno como la reelección, la negociación con los paras, la seguridad democrática y otras banderas de Uribe que no necesariamente deben gustarle al ex candidato liberal.

Furibundos samperistas como Renán Trujillo, Aurelio Iragorri y José Name son hoy furibundos defensores de la reelección presidencial, hasta el punto de que han asumido con gran estoicismo la posibilidad de que su partido los investigue por haber desacatado las directrices oficiales.

Y Samper, quien arrancó este gobierno aliado incondicionalmente con Uribe, hoy se ve lejos, casi incomunicado con Palacio, y rodeado de toda clase de rumores sobre este distanciamiento inexplicable.

Pero una de las mayores sorpresas ha corrido por cuenta del ex presidente Turbay, quien al comienzo de este proceso formaba parte del inamovible bloque del antirreeleccionismo liberal. Una buena mañana se levantó diciendo que a la reelección había que ponerle ciertas condiciones, como un mínimo de votos. A los pocos días su postura se había relajado tanto, que ya ni siquiera mencionaba condiciones sino que lanzaba la audaz teoría de que Uribe debería ser el candidato único del Partido Liberal. Muchos de sus copartidarios quedaron boquiabiertos.

Y por si faltara detalle, ahora el Heyne Mogollón del gobierno Samper ha sido reemplazado por la Yidis Medina del gobierno uribista.

Y Andrés Pastrana. ese sí que quedó desubicado. Después de haber incluso trabajado en los círculos internacionales apoyando a Uribe, también se distanció, y en una declaración pública dejó en libertad a su partido para apoyar o no la reelección de Uribe. Su partido, en su gran mayoría, así lo hizo, dejando a Pastrana en un limbo en el que el jefe natural del partido va en una línea distinta del conservatismo en masa.

Esto parece el juego de las sillas musicales. ¿Se acuerdan? La gente baila alrededor de ellas, y siempre hay una menos que el número de presentes. Quitan la música y la gente se sienta en la primera silla que puede. Aunque no sea la suya, le quede grande o pequeña, o le convenga o no su ubicación. Pero con tal de no quedarse sin silla...

Cosas de la política.

ENTRETANTO. ¿No es el tardío sistema del detector de mentiras, en el caso de los muertos de Cajamarca y Guaitarillla, una derrota del Ministro, de la Fiscalía y de la Justicia Penal Militar?

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.