Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/09/15 00:00

'Strip tease' al referendo

Esta columnista anuncia que no votará el artículo 4 del referendo porque cree que puede degenerar en una modalidad de auxilios

'Strip tease' al referendo

Va siendo hora de que con respecto al referendo se digan unas verdades que no se han dicho, y se vayan corrigiendo unas mentiras que en cambio sí se han dicho.

Si usted es uno de esos colombianos que tiene la cabeza 'vuelta un ocho' por cuenta de que unos le aconsejan que lo vote; otros que vote sólo algunos artículos; y otros que no vote ningún artículo, que se abstenga, porque sólo sirve para alimentar la vanidad y la arrogancia del Presidente, usted es cliente para esta columna, que le va a hacer un strip tease al referendo hasta dejarlo totalmente desnudo.

A mí no me da pena aceptar que el referendo de Alvaro Uribe es en el fondo un plebiscito. Un plebiscito que tiene como propósito medir su popularidad y la aceptación de su labor entre los colombianos. La primera consideración que hay que hacer a la hora de decidir si votar o no el referendo tiene que partir necesariamente de esta base: si a usted le gusta Uribe, vote por el Sí.

¿Y cuál es la verdad que se esconde detrás de este razonamiento? Una mentira. La mentira es que el referendo acabará con la corrupción y la politiquería.

En este sentido el contenido del referendo es absolutamente marginal. Pero no lo es el instrumento como tal, que necesita Uribe para seguir gobernando. Si el Presidente es derrotado con el referendo, sufrirá un grave debilitamiento político que impactará de manera considerable en su capacidad para librar la guerra contra la guerrilla y en su lucha por enderezar la situación económica. Es del referendo de donde el presidente Uribe sacará el músculo que necesita para seguir adelante, y es mucho el músculo que necesitará.

Ahora: hemos planteado sin complejo la teoría de que el uribista debe apoyar el referendo si quiere apoyar al Presidente. Pero, asimismo, un rápido repaso de su contenido le dejaría una tranquilidad adicional al votante. Además de ayudarle a Uribe, entrarían en vigencia unas reformas que si bien no erradicarán la corrupción y la politiquería, le harán más bien que mal a este revolcado país.

¿Acaso no le hace más bien que mal al país acabar con la práctica de que puedan elegirse ni contratarse de por vida las personas que han atentado contra el patrimonio del Estado? ¿No le hace más bien que mal al país que los electores sepan cómo votan sus congresistas? ¿No le hace más bien que mal al país que las regalías petroleras se inviertan en educación en lugar de que se las roben? ¿No le hace más bien que mal al país que se acaben las suplencias que han creado los pavorosos carruseles pensionales de los congresistas? ¿No le hace más bien que mal al país que los servidores públicos, salvo los que ganan menos de dos salarios mínimos, que son el 71 por ciento a nivel nacional, acepten congelar su sueldo dos años, mientras esto se endereza? ¿No le hace más bien que mal al país que no sólo los congresistas, sino también los diputados y concejales, puedan perder su investidura por mala conducta? ¿No le hace más bien que mal al país el intento de ordenar la política fortaleciendo los partidos y acabar con las microempresas electorales? ¿No le hace más bien que mal al país que no haya pensiones de jubilación de primera categoría, de segunda y de tercera?

Pero ya que le quitamos al referendo la camisa, la corbata, los pantalones, ahora quitémosle los calzoncillos. Porque debajo de ellos está escondido el único artículo que podría hacerle más mal que bien al país, que es el número cuatro.

Aquí se abre una delicada compuerta que permitirá que la decisión de cómo se invertirá cada peso del presupuesto se tome con criterios políticos y no técnicos. Congresistas, diputados y concejales, que idealmente deberían poder hacer sugerencias de inversión en las regiones, ahora quedan con el poder de señalar directamente a qué entidad se le deben asignar los dineros del presupuesto. Esta columnista anuncia que no votará el artículo 4 del referendo porque cree que puede degenerar en una modalidad de auxilios que en tantas oportunidades han intentado eliminarse de nuestra estructura política.

Espero que esta 'desnudada' del referendo, en la que es imposible no decir lo que es verdad o volver verdad lo que es mentira, les sirva de brújula a los indecisos a la hora de salir a votar.

El Presidente necesita ese voto y el país será un poco menos peor de lo que hoy es.

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