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Opinión

  • | 2010/07/24 00:00

    Subasta de uno

    Varios de los consejeros de Uribe, entre ellos José Obdulio Gaviria, convencieron a Uribe de que él necesitaba un canal que defendiera su obra de gobierno.

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No sé si la pelea entre el Presidente saliente y el Presidente entrante por ver quién somete a quién es una pelea a muerte o más bien una medición de fuerzas entre el egocentrismo cerrero de Álvaro Uribe y el oportunismo calculado de Juan Manuel Santos. De lo que sí estoy segura es de que no en todos los campos tienen discrepancias y que, por el contrario, hay un tema en especial en el que coinciden plenamente: en la urgencia de que la Cntv otorgue la licitación del tercer canal de televisión antes del 7 de agosto.

Por muchas razones a Uribe esta licitación se le ha convertido en una obsesión, y Juan Manuel Santos, como presidente electo, hábilmente ha esquivado el tema a pesar de que el único proponente que hay en competencia es el Grupo Planeta del cual forma parte la Casa Editorial El Tiempo -empresa de la que Santos fue hasta hace poco accionista y de la cual forma parte su primo el vicepresidente Francisco Santos, quien a lo largo de estos ocho años nunca vendió sus acciones como al parecer sí lo hizo hace poco Juan Manuel. "Si estuviera en mis manos, probablemente yo suspendería esa licitación", atinó a decir en uno de los debates por televisión, insinuando que esa era una decisión del gobierno Uribe con la cual él no tenía nada que ver.

Sin embargo, con la decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente la licitación por considerar que una subasta con un solo proponente era un escenario que no estaba acorde con lo que disponía la ley colombiana, la probabilidad de que esa licitación se pueda otorgar antes del 7 de agosto es mínima, aunque no improbable. (Se sabe que los comisionados de Televisión lejos de acatar lo dicho por el Consejo de Estado están haciendo todo lo posible para otorgarle el canal a Planeta en estos próximos días y que para ello han recurrido a un tecnicismo de rábulas: como la providencia no está en firme y todavía está en trámite, los comisionados pueden otorgar el canal. Si eso sucede, una vez salga en firme la providencia, que será en cosa de un mes o de dos, el canal ya habrá sido otorgado. Obviamente, la licitación será demandada y la Nación se meterá en un pleito infernal que nos va a costar millonadas a los colombianos).

Las razones para que a Uribe se le haya convertido en una obsesión entregarle a Planeta el tercer canal son varias y tienen que ver con su talante de político providencial y ególatra. Varios de sus consejeros, entre ellos José Obdulio Gaviria -no sobra anotar que un hijo suyo es el director del proyecto del canal tres-, lo convencieron de que él necesitaba un canal que defendiera la obra de gobierno una vez él se fuera del Palacio de Nariño. Lo cierto es que desde un comienzo su cercanía con la gente de Planeta fue tan evidente que ese hecho afectó el equilibrio entre los demás proponentes. Para comenzar, José Obdulio Gaviria y su hijo trajeron como accionista a Luis Fernando Jaramillo, el contratista del Estado más cercano a Uribe y uno de los más beneficiados en este gobierno. Luis Fernando Jaramillo -quien, dicho sea de paso, suena para suceder a Luis Fernando Santos en El Tiempo- se encargó de armar la sociedad y fue quien llevó a William Vélez, otro contratista afortunado y financiador de las campañas del presidente Uribe. Mientras sus relaciones con los dueños de Planeta se intensificaron, el gobierno le hacía saber a Cisneros, uno de los proponentes iniciales, que no era bien recibido debido a su relación con Chávez, y a Prisa lo trataba con gran desdén.

Pero no solamente la cercanía con Planeta empezó a levantar suspicacias de que esta fuera una licitación con nombre propio; también la forma burda en que trataron de manipular la mayoría en la Comisión -ascendieron a empleados de medio pelo al rango de comisionados y terminaron imponiendo a dedo al representante de las asociaciones de familia- demostró que este gobierno estaba casado con Planeta desde el inicio. A los demás proponentes nunca se les definió cuál iba a ser su red de transmisión ni su frecuencia, y mientras la ley colombiana dice que los inversionistas extranjeros no pueden tener más del 40 por ciento de un canal, Planeta -gracias a una bien tejida red de sociedades- se las ha ingeniado para llegar a tener cerca del 70 por ciento del canal. Por falta de garantías, los demás proponentes terminaron retirándose y hoy Planeta ha quedado como el único proponente.

Por su oportunismo, a Juan Manuel Santos le conviene que sea el gobierno de Uribe el que otorgue el canal a Planeta, así sea recurriendo a los atajos y a las marrullas. De ahí su silencio sobre el tema. No es de buena presentación para un Presidente que entra al gobierno hablando de transparencia y de prácticas de buen gobierno otorgarles un canal a sus primos y a sus ex socios. Vamos a ver si lo hace.
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