Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2005/06/05 00:00

Sumas y restas

¿Por qué Oxy, una empresa que ha demostrado que sabe hacer dinero, se metió en un negocio tan malo? ¿Dónde está la bolita, como dicen los tahúres de feria?

Sumas y restas

Hay un debate largamente aplazado en el Congreso. Desde hace meses surge siempre alguna buena razón para postergarlo. El citante es el senador Hugo Serrano y el tema la decisión del gobierno de extender el contrato de explotación de Caño Limón con Occidental de Colombia, Oxy.

Según la investigación del congresista, la multinacional petrolera compró más de 2.200 millones de dólares por una inversión real de menos de 90 millones de dólares.

Las historias del megabaloto que se ganó Oxy, y el mal negocio para Colombia, saltan a la vista con unas cuantas operaciones aritméticas.

En Caño Limón se produce el petróleo de mejor calidad del país. Las características del campo lo hacen único. Su rentabilidad es superior al 100 por ciento. Su explotación no tiene mayores riesgos económicos, ni técnicos. Un yacimiento de agua empuja el crudo a la superficie, haciendo que su explotación sea la más barata del país y una de las más baratas del mundo.

Producir un barril en Caño Limón y llevarlo a Coveñas cuesta apenas tres dólares con 73 centavos. Si se tiene en cuenta que el precio promedio al que se ha vendido este año ese mismo barril de petróleo es de 36 dólares, tenemos que la utilidad por cada barril es de 32 dólares y 26 centavos.

El contrato con Oxy se acababa en diciembre del año 2008. Una vez terminado el acuerdo el yacimiento revertiría a la nación. Los ingresos provenientes de la venta del crudo se quedarían en Colombia. El 20 por ciento se destinaría a las polémicas regalías a las regiones productoras, y el 80 por ciento restante correspondería a Ecopetrol, es decir a la Nación.

Con los bajos costos de producción y la calidad del petróleo de Arauca, Colombia se aseguraba un buen resultado. La infraestructura de explotación quedaría en manos del país. Ya existen aquí la experiencia y el conocimiento necesarios para explotar el yacimiento sin la ayuda del asociado, es decir Oxy que por su colaboración, desde el inicio de la producción y hasta el año 2008, ha recibido y recibirá 40 centavos por cada dólar que ha vendido y venderá el campo.

Pero tal vez a alguien le pareció que era un negocio demasiado bueno para que quedara exclusivamente en manos colombianas.

En el año 2009 al yacimiento le quedarán 191,3 millones de barriles de crudo, como reservas probadas. Aumentar esas reservas obliga a unas inversiones que no se justifican, sencillamente porque hay que meter más plata de la que se puede sacar.

Aún así, cosa curiosa, Occidental se ofreció a hacer un negocio que sobre el papel resultaba absolutamente ruinoso.

Para aumentar las reservas en apenas 1,7 millones de barriles, Oxy se comprometía a invertir 263 millones de dólares. Es decir cada barril de crudo recuperado costaría 154 dólares con 70 centavos. Una suma ridícula e irrecuperable porque ni aún en las fantasías del jeque más optimista se vislumbra que el precio pueda llegar a esos niveles.

¿Por qué Oxy, una empresa que ha demostrado en el mundo entero que sabe hacer dinero, se metió en un negocio tan malo? ¿Dónde está la bolita, como dicen los tahúres de feria? Sencillo, en la extensión del contrato de Caño Limón.

A cambio de la inversión para recuperar los menos de dos millones de barriles de carísimo crudo, Ecopetrol le entregó a la Oxy el 36 por ciento de todo lo que produzca el yacimiento desde el año 2009 hasta que se agote.

De los 193 millones de barriles que le quedarán como reservas al campo, Oxy recibirá el 36 por ciento. Es decir Colombia le entrega 69,48 millones de barriles. Recordemos que la utilidad promedio por cada barril de petróleo después de pagar los costos de producción y transporte es de 32 dólares con 26 centavos.

Si multiplicamos los barriles que le quedan a Oxy por la utilidad promedio por barril, tenemos que la multinacional hizo un negocio de 2.241 millones de dólares. Todo a cambio de una inversión sin riesgo alguno de 263 millones de dólares.

Pero ahí no para la cosa. La letra menuda del contrato aclara que de esos 263 millones de dólares, Oxy solo tiene el compromiso en firme de invertir 88,1 millones de dólares. Con lo cual Occidental logró mejorar un negocio inmejorable.

Un gran tema para que el gobierno le explique al país.

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