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Opinión

  • | 1983/08/22 00:00

    TASAS DE INTERES VS. REACTIVACION

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Algunos enunciados básicos de economía nos dicen que, ante aumentos de la oferta monetaria, las tasas de interés tienden a bajar. Estas no reflejan más que el precio del dinero, de manera que si existe una oferta abundante es de esperarse que su precio baje. Con tasas de interés relativamente bajas existen dos tendencias. Por un lado la demanda por crédito aumenta, esperándose, de esta manera, una mayor inversión y un mayor crecimiento económico consecuentemente. Pero por otro lado se genera una mayor demanda por liquidez, que al traducirse en una mayor demanda por bienes y servicios puede presionar los precios de estos a subir, generando un espiral inflacionario.
En los Estados Unidos, mientras el gobierno se preocupa por el crecimiento económico, el Banco Central y el público en general parecen coincidir en su preocupación por el fenómeno inflacionafio. El banco se pronuncia por una restricción en la oferta monetaria, que eventualmente presionaría las tasas de interés hacia arriba, como instrumento de control de la inflación. El público, por su parte, al presenciar aumentos en la oferta de dinero, esperaría una inflación de manera que estaría colocando su dinero donde las tasas de interés sean lo suficientemente altas como para garantizarle al menos el mismo poder adquisitivo del que actualmente goza. Así entonces, los bancos conscientes de estas expectativas, eventualmente aumentarían sus tasas de interés para captar ahorros. De ahí que este fenómeno esté retando a la economía convencional, en el sentido de que un aumento en la oferta monetaria no genere una consecuente caída en las tasas de interés, sino lo contrario.
Así las cosas, actualmente las tasas de interés en los Estados Unidos se han reducido en el último año considerablemente, de un 18 por ciento hasta un 9.5 por ciento y se siente hoy nuevamente una presión hacia el alza. Sin embargo con la fuerte caída en las tasas la economía ha mostrado una recuperación considerable. El desempleo se ha reducido en el último año en más de dos puntos, colocándose en un 9.8 por ciento. El crecimiento del PNB ha superado el 8 por ciento, lo cual implica un crecimiento mayor del 4.5 por ciento en términos reales. La inflación se ha reducido de un 12 por ciento a un 4.5 por ciento. Sin embargo, por el conflicto anteriormente planteado, lo que se debate en el ámbito financiero americano es si se es posible mantener estas bajas tasas de interés, ante las expectativas del Banco Central, y al mismo tiempo mantener la inflación controlada y garantizar un crecimiento permanente. El gobierno del presidente Reagan ha advertido al Banco Central su intención de no limitar el crédito de forma alguna, sugiriendo mantener las tasas de interés bajas. La posición del Banco es otra: no dejar que los aumentos en la oferta de dinero con lleven a una economía inflacionaria.
El Comité Federal de Operaciones de Mercado abierto se reúne en esta semana y será quien tenga la última palabra. Los mercados esperan inquietos y se protegen ante una posible alza en los intereses, y las tasas de interés de los bonos y por captaciones han aumentado. El mercado bursátil ha detenido un tanto su carrera ascendente puesto que ante expectativas de mayores tasas de interés, otras inversiones aparecen como más atractivas. La oferta monetaria ha venido aumentando a un ritmo del 13 por ciento cuando los objetivos del Banco Central eran de mantener su crecimiento entre un 4 y un 8 por ciento anual. Sin embargo, el viernes 9 de julio se conoció que la oferta monetaria había bajado en 3 mil millones de dólares. Comportamientos similares aliviarian un tanto las presiones de Banco Central por aumentar las tasas de interés.
A nivel internacional estos movimientos son importantes no sólo por las distorsiones que ocasione el mercado de capitales, sino que tienen consecuencias particulares sobre los paises en vía de desarrollo. Desde fines de mayo, la tasa Libor, la cual determina el monto de los intereses de al menos dos terceras partes de los 600 mil millones de dólares que estos países deben, ha aumentado en más de un punto, colocándose al 10.5 por ciento. La tasa Libor y las tasas norteamericanas tienen siempre la misma tendencia, y de continuar ésta en los presentes niveles la situación se agravaría para estos países deudores. Manteniéndose el Libor en 10.5 representaría un aumento de 4 mil millones de dólares en intereses sobre la deuda actual.
Sin embargo, se piensa que si las tasas de interés aumentan, sería tan sólo por un corto plazo. Dada la recuperación económica, el flujo de caja de las compañías mejoraría y la presión por la demanda crediticia se aliviaría. Pero si aún esto no ocurriera varios economistas consideran que el efecto de una rápida y vigorosa recuperación en los Estados Unidos y en otros países industrializados sería más que positivo para los países del Tercer Mundo y sería capaz de borrar cualquier efecto negativo, dado que la demanda por los productos que exportamos se incrementaría.
El New York Times, citando a expertos del City Bank, afirma que cada punto porcentual de crecimiento real en los países desarrollados implica un aumento de dos puntos en las exportaciones de los países en desarrollo. Agrega que, tomados como grupo, los ingresos por exportaciones de estos países deberán aumentar de un 10 a un 12 por ciento en el presente año y mucho más en 1984.
La incógnita radica en si este aumento superaría los efectos negativos de los incrementos en las tasas de interés.
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