01 diciembre 2012

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¿Tiene Petro un as bajo la manga?

Por León ValenciaVer más artículos de este autor

OPINIÓNPetro ganó un primer 'round' en la reunión con el presidente Santos. Logró que el gobierno nacional le diera carta blanca para poner en práctica su modelo de recolección de basuras.

¿Tiene Petro un as bajo la manga?.

Nadie cree que Gustavo Petro pueda iniciar con éxito un nuevo modelo de recolección y tratamiento de las basuras en Bogotá el 18 de diciembre, cuando se vence la prórroga de las concesiones a las cuatro empresas privadas que han recolectado las basuras desde 2003. Desconfían la Procuraduría, la Defe
nsoría del Pueblo, la consejera presidencial Gina Parody, quien se enfrentó abiertamente al alcalde, buena parte de los concejales de la ciudad y la mayoría de los medios de comunicación. Dicen que ese día se va a presentar un gran caos en la ciudad.

Petro se metió en camisa de once varas al convertir la Empresa de Acueducto de Bogotá en la prestadora del servicio de la recolección de basuras de la ciudad. Ha desafiado a William Vélez y a Alberto Ríos, poderosos empresarios; a la Comisión Reguladora del Agua (CRA) a la Superintendencia de Servicios Públicos, y a la Superintendencia de Industria y Comercio. A todas estas fuerzas y entidades les ha dicho que no hay libre competencia en la prestación del servicio y que la Alcaldía hará una revolución ecológica, social y empresarial en el manejo de las basuras.

El reto es de verdad inmenso. Se trata de arrancarles a los privados un negocio que en los ocho años de concesión movió 2,5 billones de pesos con utilidades que superan el 30 por ciento; de ganar una batalla jurídica contra los órganos de vigilancia y control, los cuales afirman que la normatividad no le permite al Distrito Capital controlar el servicio, reservar áreas especiales para operarlas y subcontratar a empresas privadas en condiciones diferentes a las estipuladas en las actuales concesiones.

Se trata de recolectar más de 7.000 toneladas de residuos por día; de rebajar sustancialmente las tarifas de aseo; de enseñarle a la ciudadanía a diferenciar los residuos orgánicos de los inorgánicos; de organizar y capacitar a 13.500 recicladores; de contratar, a través de la Empresa de Acueducto, en tiempo récord, a miles de trabajadores; de recuperar, de las manos de las empresas privadas que han operado el servicio, los camiones que transportan las basuras y adquirir nuevos equipos; y se trata, finalmente, de promover una industria de transformación de las basuras e iniciar el desmonte de Doña Juana, el contaminante relleno sanitario ubicado en la localidad de Usme.

Tal como está planteada la situación caben tres posibilidades el día 18 de diciembre: que se presente un fenomenal desorden en la ciudad y el gobierno nacional se vea obligado a intervenir para normalizar la situación, dejando a Petro muy mal parado; que el gran desafío termine en un 'Parto de los montes' en el cual las grandes empresas privadas, con pequeñas variaciones en su contratación, continúan controlando el negocio; que Petro se salga con la suya y dé la largada a su proyecto en defensa de lo público y el medio ambiente, con sus pilares de basura cero, bajo costo en las tarifas y protagonismo de los recicladores.

Petro ganó un primer round en la reunión con el presidente Santos. Logró que el gobierno nacional le diera carta blanca para poner en práctica su modelo. Eso ha hecho pensar que tiene un as bajo la manga y se lo mostró en privado al presidente. Que fue por eso que Santos se atrevió a desautorizar a Gina Parody y a enfrentarse tácitamente a la CRA y a las superintendencias de servicios y de industria y comercio.

Los habitantes de Bogotá y la opinión pública nacional tendrían que conocer en los próximos días ese as para mantener la ilusión de que habrá un nuevo amanecer en el que la capital de la República será más limpia, más amable con el medio ambiente, más justa con los recicladores y los usuarios y se convertirá en ejemplo para todo el país en un tema crucial como es la recolección y el tratamiento de las basuras en las grandes ciudades.

Entre tanto, a Petro se le ha visto en su salsa en estas tres semanas. Fustigando a empresarios como William Vélez, a quien calificó de aliado de los paramilitares; desafiando a poderosos funcionarios; fungiendo de gran reformador.
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