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Opinión

  • | 2012/11/29 00:00

    Tragedia griega

    Los ministros de hacienda de la zona euro llegaron a un acuerdo para reestructurar la deuda griega, y ofrecer otras medidas para aliviar la carga financiera de ese país. Mientras, los griegos protestaban en las calles por el ajuste.

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Grecia accede a un tercer paquete de rescate. Aumentan los recortes al presupuesto pero la ayuda del Fondo Monetario Internacional y los ministros de hacienda de la Unión Europea hacen que sea posible la supervivencia del país en la zona euro.

Este fue un salvamento silencioso. Después de varios intentos fallidos, los ministros de hacienda de la zona euro llegaron a un acuerdo el lunes pasado para reestructurar la deuda griega, y ofrecer otras medidas para aliviar la pesada carga financiera que tiene ese país. Mientras tanto, los griegos protestaban en las calles por las medidas de ajuste adicional.
 
Se espera que con estas acciones la deuda externa pueda bajar veinte puntos como porcentaje del PIB en el 2020 y mas aún, si Grecia sigue con su programa de ajuste. El país tiene que cumplir con ciertas condiciones para poder recibir un paquete de ayuda ya programado en diciembre por 34.400 millones de euros (44.500 millones de dólares).
 
La economía griega ha estado deprimida durante los últimos cinco años. Este es el tercer salvamento para la región. La esperanza es que estas nuevas condiciones ayuden a restaurar un grado de confianza en el futuro griego, y sobre todo, que la eurozona no parezca tan frágil, con la suerte de la unidad monetaria en vilo, temiendo que Grecia se vea forzada a salir. Yannis Stournaras, el ministro de hacienda griego, dijo que los supuestos del modelo económico eran tan pesimistas que muy posiblemente Grecia podría sorprenderlos sobrepasando las metas.
 
Al acuerdo se llegó después de unas duras negociaciones, encabezadas por Christine Lagard, Directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en las que participaron los ministros de hacienda de los países de la UE. El salvamento anterior, aprobado a principios de año, en el que los acreedores privados tuvieron que recortar el capital en un 50 por ciento, fue insuficiente. La economía griega se estaba encogiendo y la gobernabilidad estaba en peligro. Se habían requerido dos elecciones para poder formar un gobierno. No hay que olvidar que George Papandreou, el primer ministro griego, tuvo que renunciar porque quiso aprobar el segundo paquete de medidas de ajuste via referendum, lo cual no era posible politica no financieramente. En un año ha habido tres primeros ministros.
 
Los dos lados, el FMI y los ministros de finanzas de la UE se tomaron dos semanas hasta llegar a un acuerdo, puesto que no se ponían de acuerdo a que tasa crecería la economía griega, necesitaban atraer inversionistas, buscar como pagar la enorme deuda externa y poder volver a los mercados a pedir dinero fresco cuando expiren los programas de ayuda.
 
Desde junio la economía griega ha empeorado, lo mismo que la situación social, y el desempleo ha aumentado. Los ingresos por privatizaciones han sido menores a lo esperados. Esto ha llevado a que los acreedores esperen ahora dos años mas de lo previsto, hasta 2016, para que Grecia cumpla con los indicadores esperados en el plan de salvamento inicial. Pero esta concesión hará mas costoso el salvamento que puede llegar a 43.000 millones de dólares adicionales a lo ya estimado.
 
Con un nuevo primer ministro, Antonis Samaras, apoyado por una coalición mas estable y reformista, Grecia requería un tercer salvamento, aunque nadie quiere utilizar el término. Lo mas difícil es que el país necesitaba aliviar la deuda del sector público, que es el mas comprometido en este momento.
 
La negociación tuvo lugar en dos fases. Primero, había que traer a Grecia de vuelta al camino de reducción del déficit. Se hicieron significativos recortes al presupuesto oficial, equivalentes a 7 por ciento del PIB. A cambio de ello, se le otorgaron dos años adicionales para alcanzar la meta de tener un superavit fiscal primario -es decir, antes de intereses- de 4.5 por ciento del PIB.
 
Segundo, los acreedores, liderados por Alemania, tenían que que convencerse de que tenían que ir mas allá para reducir la deuda externa griega. Esto fue mucho mas difícil y el FMI tuvo que convencer a los ministros. Se veía claramente que Grecia no iba a poder cumplir con la meta de que la deuda externa como porcentaje del PIB debería ser de 120 por ciento en 2020. Los expertos calculaban que mas bien parecía que fuera a llegar al 144 por ciento. Al final el Fondo Monetario hizo un compromiso y aceptó que la cifra fuera de 124 por ciento, pero a cambio obtuvo la promesa de que después de 2022 estaría sustancialmente inferior al 110 por ciento.
 
Es imposible esperar que Grecia pague su deuda mas rápidamente mientras mantiene superavits primarios de 5 por ciento. La manera mas fácil para reducir el peso de la deuda es simplemente condonar parte de ella, pero los acreedores no estaban dispuestos a hacerlo por problemas de política local.
 
El acuerdo al que se llegó contempla bajar el interés de los préstamos de rescate en 100 puntos básicos, doblar los plazos de la deuda de 15 a 30 años, diferir el pago de intereses por diez años, entregarle a Grecia la ganancia que hace el Banco Central Europeo con papeles de deuda griega que ha comprado, y colocar mas recursos en Grecia a través de los fondos estructurales de la Unión Europea.
 
El FMI, aunque estaba totalmente a favor del salvamento, todavía tenía algunas reservas. Dijo que no podía aprobar el plan completamente y liberar su parte de los 34.400 millones de euros que vienen en diciembre, hasta que no viera los resultados de un programa donde Grecia recompra su propia deuda a precios mas bajos, disminuyendo entonces su nivel de endeudamiento.
 
Todo esto ayuda, pero los funcionarios de la Unión Europea admiten que Grecia tendría "mucha suerte" si pudiera salir adelante sin otra ronda de reestructuración de la deuda. Es por ello que el FMI promete hacer mas por Grecia mas adelante, incluyendo tasas de interés mas bajas en los nuevos préstamos si es necesario, para alcanzar una reducción sustancial y creible de la relación deuda/PIB, cuando Grecia alcance un superavit fiscal primario, que es una condición para sostener el programa de rescate.
 
La zona euro está aprendiendo lecciones. Los países, y especialmente Alemania, saben que tendrán que absorber pérdidas para mantener a Grecia en el club. La disminución en las tasas de interés significa que España e Italia le están prestando dinero a Grecia por menos de lo que les cuesta el fondeo a ellos, pero el objetivo en el largo plazo es estabilizar el euro.
 
El acuerdo pactado significa un compromiso por parte del FMI, la admisión de que Grecia necesitará ayuda con su deuda por años y minimiza el riesgo de que este país tenga que abandonar la Eurozona. Por otro lado, Alemania llevará a cabo elecciones en 2013. Angela Merkel ha sido fiel a su idea de no dejar salir a ningún país de la eurozona, extendiéndole el salvamento necesario. Merkel le está apostando a la reelección, lo que es una política de continuidad en el tratamiento que la UE le extiende a Grecia. Falta ver si gana.
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