Jueves, 19 de enero de 2017

| 2003/05/12 00:00

Tremendas ironías

Podríamos preguntar a los sobrevivientes qué preferirían hoy: ¿haber arriesgado la vida por la libertad, o seguir 'seguros' en los cambuches por seis años más ?

Tremendas ironías

Es absolutamente indiscutible que aunque los familiares de los secuestrados tienen el poder moral de pedir que no se haga un intento de rescate que pueda poner en riesgo la vida de sus seres queridos, también es absolutamente claro que no tienen el poder real de impedirle al Ejército que actúe, porque ese es su deber constitucional. Pero también se me ocurre que, irónicamente, el familiar de un secuestrado no tiene el derecho de apropiarse de los deseos del rehén. ¿Acaso alguien ha podido preguntarle a Ingrid Betancourt si prefiere que intenten rescatarla, a que la dejen pudriéndose en la selva, porque alguien distinto a ella misma decidió que es preferible que siga viva en condiciones infrahumanas a que se ponga en riesgo su integridad en un intento por regresarla a su libertad? Pero en cambio, sí le podríamos preguntar a alguno de los tres sobrevivientes de la masacre de Urrao qué preferirían hoy: ¿haber arriesgado la vida por la libertad, o seguir 'seguros' en los cambuches de la selva durante otros seis años? ¿Qué habría opinado el doctor Gilberto Echeverri, a quien una penosa enfermedad le deparaba apenas seis meses de vida? ¿Habría preferido arriesgarla para invertir esos pocos meses de vida en compañía de su familia, o no ponerla en riesgo para acabar enfermo pero vivo hasta el último minuto sus días en la selva? La ironía del rescate Al día siguiente de la masacre de Urrao el país amaneció dividido entre quienes apoyaban al Ejército en su decisión de haber intentado el rescate de los secuestrados, y entre quienes culpaban al Ejército -y desde luego al gobierno- de su fracaso. Esta discusión, irónicamente, no se dio cuando rescataron a la 'Chiva' Cortés, al obispo de Zipaquirá o al niño de Villavicencio. Si hoy el ex ministro Echeverri, el ex gobernador de Antioquia y los militares estuvieran vivos, los futuros intentos por rescatar secuestrados no serían motivo de controversia. Pero aunque estén muertos, la llamada 'razón de Estado' está por encima de todos nuestros corazones apenados. Las ironías de los predicadores Pero eso sí. Al otro día de los hechos aparecieron los predicadores a criticar el rescate aprovechando sus nefastos resultados. Mi amigo el Defensor del Pueblo aseguró que los operativos de rescate de rehenes pueden hacerse siempre y cuando se tomen las debidas precauciones en su planeación. ¿Estaremos hablando de boy scouts o de generales de tres soles? Los resultados de un operativo no pueden ser el único termómetro que mida si efectivamente se tomaron las "debidas precauciones". Peor aún fue la opinión de los obispos de la Iglesia. Según ellos, los operativos de rescate "pueden hacerse solamente cuando se garantice que los rehenes van a rescatarse con vida". ¿Quién, si no es únicamente Dios, puede dar esta garantía? La ironía del disparo "En este operativo no hubo un solo disparo por parte del Ejército", aseguró el Presidente en su alocución televisada de la noche de la masacre de Urrao. Es realmente irónico que este argumento, que en realidad debería ser un agravante del fracaso del operativo (porque sencillamente ya no había contra quién disparar), tenga que ser utilizado como un atenuante de la responsabilidad del Ejército, como prueba de la crueldad de las Farc. La ironía de la situación de Uribe Pero también irónicamente, si en lugar de este desastroso desenlace, en el campamento guerrillero se hubiera dado una balacera entre secuestradores y militares con los secuestrados expuestos al fuego cruzado, el país estaría hoy discutiendo con mucha mayor virulencia de qué lado salieron las balas que acabaron con la vida de los rehenes, y quién sabe cuántas acusaciones de violación de los derechos humanos estarían rondando por ahí. Hoy nadie se atreve a poner en duda que las únicas responsables de la masacre son las Farc. Sí, el país perdió a gente muy valiosa. ¿Pero acaso las Farc no liquidaron a quienes para ellos constituían un importante paquete de rehenes de alto puntaje para presionar un canje? La ironía de los megáfonos Llegar con megáfonos transmitiendo mensajes a los presentes es más propio de un bazar y de un circo que de un rescate de rehenes. Irónicamente el Ejército optó por utilizarlos para que no quedara ningún resquicio por el que pudieran introducirse las acusaciones de violación de los derechos humanos. El operativo terminó muy mal pero no hay duda de que se buscaba evitar el mayor número de muertos. ENTRETANTO? Vargas Llosa: cómo es de brillante, cómo escribe de bien, cómo es de claro... pero ¡Ay!... ¿Por qué será tan antipático?

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