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Opinión

  • | 2011/10/22 00:00

    Tres sonrisas

    Observen las sonrisas: fingida la de Gina, quien ha aprendido a sonreír automáticamente para una foto. Forzada la de Peñalosa, y sobrada a la vez. Aterradora la de Petro: si las serpientes sonrieran, lo harían así.

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Gina, Peñalosa, Petro... La verdad es que dan ganas de votar en blanco. Y habría que hacerlo si no fuera porque, como se supo hace algunas semanas, unos avivatos descubrieron la manera de robarse también el voto en blanco cobrándolo como financiación de campaña por votos recibidos. Los otros candidatos -Luna, Galán, Castro- son sin duda mejores, pero por eso mismo no tienen ninguna posibilidad de ganar la Alcaldía: la democracia suele ser así. Hay que escoger entre Gina, Peñalosa y Petro. Y no convence ninguno de los tres.

Eso, en Bogotá. Pero el panorama es el mismo en todo el país: en Cartagena, en Cali, en Villavicencio, en Montería, en Medellín. Sin duda en todos los pueblos. Millares de candidatos han sido rechazados por sus antecedentes penales, y los que quedan no parecen mejores. La democracia suele ser así.

Volviendo a los tres de Bogotá. Digo que no convence ninguno de los tres. No a causa de sus programas: los programas son siempre buenos, pero no están hechos para ser cumplidos. Si no convencen es a causa de sus sonrisas. Obsérvenlas: fingida la de Gina Parody, sonrisa de quien ha aprendido a sonreír automáticamente cuando le toman una foto, como los candidatos presidenciales norteamericanos. Forzada la de Enrique Peñalosa, y sobrada a la vez: sonrisa de quien se ha hecho hacer muchas veces fotos para un afiche. Y decididamente aterradora la sonrisa de Gustavo Petro: si las serpientes sonrieran, sonreirían así.

Y si lo que muestran las fachadas no es de fiar, lo que se oculta en el trasfondo de cada uno de los tres es aún peor. Detrás de Gina Parody está el exalcalde por dos veces y excandidato presidencial tres o cuatro Antanas Mockus: un payaso oportunista, cada vez más oportunista y más payaso. De ella es cierto que rompió con el uribismo, pero también es cierto que fue entusiasta uribista de corazón, lo cual indica una notable falta de criterio. Y que esa falta de criterio haya sido compartida por millones de colombianos no la exime a ella de culpa (ni tampoco a esos millones).

Lo de Enrique Peñalosa es más grave todavía. Detrás de él está Álvaro Uribe, que hasta ha dejado el caballo y aprendido a montar en bicicleta para acompañarlo en sus giras de campaña por las ciclovías. Y no es el Uribe que hace ocho años podía engañar a una incauta jovencita, sino el Uribe archiconocido de sus dos corruptos gobiernos. Y lo escogió a sabiendas Peñalosa, con todo y Partido de la U incorporado, creyendo, también oportunista pero equivocadamente, que de la bendición del expresidente sacaría los votos que este no pudo darles ni a él ni a Juan Lozano cuando estaba en toda su fuerza presidencial. Y olvidando de paso que hasta la víspera misma repetía el mantra de los verdes de que no todo vale. Sí, ahora para Peñalosa todo vale, hasta el caos del transporte urbano. En el periódico de hoy (escribo el viernes) se cuenta que el candidato "expresó, en un comunicado de prensa, que está muy agradecido por el apoyo recibido de los grandes transportadores". Hay foto, no ya con sonrisa forzada sino con abierta risotada de Peñalosa: esta vez son los transportadores quienes sonríen con expresión aviesa y cómplice.

En cuanto a la sonrisa escalofriante de Gustavo Petro, lo que oculta es no solo la trastienda del Polo, como él niega y sería sin embargo lo normal, sino todos los oportunismos. Cabe ahí hasta la más reaccionaria caverna: la que le debe a Petro su voto de senador para elegir procurador a Alejandro Ordóñez. Lo confirma William Calderón en su columna de El Nuevo Siglo al informar que "... 172 líderes conservadores decidieron acompañar a Gustavo Petro, quien fue recibido con vivas a Laureano Gómez y con el himno del glorioso Partido Conservador". Petro, prosigue el columnista, "rindió homenaje a la memoria del presidente Misael Pastrana (y) sobre el líder Álvaro Gómez manifestó: 'Gómez fue el primero en proponer un Acuerdo sobre lo Fundamental para salvar a Colombia. Hoy lo propongo yo, pero para salvar a Bogotá'".

Eso es lo que hay. Dan ganas de llorar. Y de votar en blanco. O, para que no se roben también la reposición del voto en blanco, dan ganas de no votar.
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