OPINIÓN

Salud Hernández-Mora

Triunfó el futuro, perdió el retrovisor vengativo

El costeño de corazón tiene la mentalidad del emprendedor ambicioso que piensa en el futuro, en el progreso, no vive amarrado al cepedista espejo retrovisor, solo pensando en demandas y venganzas.
22 de junio de 2026 a las 4:44 p. m.

Será un camino tortuoso, con una oposición beligerante, en las calles, con brotes de violencia y con unos grupos armados que tomarán represalias. Las Farc y el ELN obligaron en sus reinos a votar por Cepeda y no aceptarán la derrota como si fuesen tolerantes. Hace bien Abelardo De La Espriella en protegerse al máximo con peceras blindadas y limitando sus apariciones públicas. Sabe que es objetivo prioritario de los matones.

Pero ninguno superará a Gustavo Petro, viudo de poder, un politiquero afectado por sus adicciones y las cuentas pendientes de parte de los suyos con la justicia. Metieron mano a la caja pública y no todo pudieron taparlo. Encima, para su desgracia, seguirá en la lista Clinton, condenado a echar sus discursos rancios a audiencias nacionales que le compraron su odio y resentimiento hacia quien pensara diferente.

Petro, que ha ganado seis elecciones con el mismo sistema electoral, con rivales que aceptaron su triunfo sin rechistar, continuará con su verborrea barata, señalando a otros de su fracaso. Y disputando a Iván Cepeda el liderazgo de la oposición de ultraizquierda.

“Toda declaratoria hoy, de un triunfo en las elecciones, solo es deseo”, escribió en uno de sus delirantes trinos. Más que profunda ira por perder el plebiscito sobre su Gobierno, el guerrillero que nunca se desmovilizó conservaba la escuálida esperanza de voltear la sentencia de las urnas.

Pero ya es inamovible. Ganó el candidato que más detestaban: la derecha sin complejos, moderada por un espíritu empresarial que aconseja adoptar decisiones con pragmatismo. Y que tiene a su lado a José Manuel Restrepo, un economista y académico respetado, al que nadie puede tildar de ignorante populista ni de sesgado en sus radiografías del estado de salud de las finanzas públicas. Además, a diferencia de la candidata a vicepresidenta de Cepeda, es una garantía si algo le llegara a pasar al líder de su fórmula.

El presidente electo De La Espriella comenzó su mandato como el nuevo mandatario de todos los colombianos, no solo de sus fanáticos. No es Petro, no arrastra resentimientos y odios de vieja data ni tiene en su agenda prioritaria dividir al país a extremos irreconciliables, como hizo Hugo Chávez.

Llamó a la unidad con sinceridad, no fue el suyo un discurso de falsa mano tendida, como la de Iván Cepeda. El líder radical habla de pacto nacional excluyendo a la mitad del país de antemano. Por el contrario, el costeño de corazón tiene la mentalidad del emprendedor ambicioso que piensa en el futuro, en el progreso, no vive amarrado al cepedista espejo retrovisor, solo pensando en demandas y venganzas.

Pero esperemos que cumpla su compromiso de contratar una auditoría externa, de firma prestigiosa, para analizar con lupa los desastres de Petro. Una cosa es abrir los brazos a los que no votaron por él y otra distinta pasar por alto los robos de una administración rebosante de corrupción y pésima gestión. No con ánimo de revancha, sino para que Colombia conozca la realidad de la herencia que deja el petrismo.

Porque el ruinoso legado limitará las posibilidades del nuevo Ejecutivo, que deberá dedicar meses a cerrar la sangría en casi todos los frentes. Empezando por la seguridad.

Las Fuerzas Militares que recibe están debilitadas, desmoralizadas, con la inteligencia devastada. Será clave que acierte con la persona que designe en el Ministerio de Defensa y con la cúpula en el Ejército y la Policía. Y contar con la colaboración generosa de la Casa Blanca. Uribe pudo arrebatar gran parte del país de las garras de las bandas criminales por su mano firme y voluntad inquebrantable, pero también por el Plan Colombia que le dejó Pastrana. Ya habrá tiempo de ahondar en ese campo minado, que tendrá que desactivar, porque será esencial para que avancen las políticas de desarrollo y lucha contra las bandas criminales del nuevo Gobierno.

Una enorme ventaja para el presidente electo es que contará, por fin, con aliados en el hemisferio. Daniel Noboa será decisivo para atacar a las mafias de ambos lados de la frontera. Habrá máxima colaboración entre los dos gobiernos, imprescindible para empezar a apaciguar Nariño y Putumayo.

También será importante contar más adelante con un aliado en Venezuela. De momento solo son los Estados Unidos; imposible acordar nada con la criminal Delcy Rodríguez y sus mafias vestidas de uniforme.

La victoria de Abelardo De La Espriella, así sea por 250.000 votos, tiene más mérito porque la consiguió a pesar de las trampas descaradas de Gustavo Petro, que no tuvo reparos en pisotear la ley y retar a la justicia al mostrar de nuevo su papeleta, el menor de sus actos ilegales para empujar la candidatura de Cepeda. Y de no poder pisar un solo día ni en primera ni en segunda vuelta al Cauca, ni sus seguidores hacer campaña, y de tantos votos de sangre o fusil en otras regiones, que impusieron las guerrillas.

Mañana el escrutinio confirmará el triunfo del outsider. El registrador nacional demostró, una vez más, que Colombia tiene un sistema electoral envidiable.